Un hombre de Dios al servicio de los hombres

Un hombre de Dios al servicio de los hombres

"Padre Pio y la MIsericordia " , por el Padre Gustavo Seivane *


posted by Marcela T. Gonzalez Grupos on

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El Santo Padre Pío, frecuentando intensamente a Cristo, entró en sus entrañas de Misericordia. Se hizo uno con el Señor, y  así, mostró su Rostro compasivo.

Sabemos cómo ejerció fielmente el ministerio de la Reconciliación sanando las heridas de las almas, auxiliando con piedad a tantos, restituyendo las fuerzas de los penitentes, y velando por los débiles con abnegada paternidad.

El Padre Pío dejó entre muchos tesoros espirituales, el legado de aliviar el sufrimiento. El magno Hospital  que promovió con oración y esfuerzo, sigue allí, en la tierra donde se santificó. Y sigue como signo de su grande corazón. Corazón compasivo y misericordioso. Cobijador de los dolientes, los pecadores, los enfermos, y los necesitados, en sentido amplio y nunca excluyente.
Si nos conservamos en la Misericordia según Jesucristo, habrá Misericordia para nosotros en el último día, ya que seremos medidos con la medida con que midamos a los demás. Y también, conservándonos misericordiosos, caminamos sanando heridas propias y ajenas. Nos volvemos sembradores de perdón.

Gran peso nos quitamos cuando dejamos de vestirnos con la toga de los jueces. Y venimos a convertirnos en discípulos que procuran la perfección en el seguimiento de Cristo, cuando nos ejercitamos en la misericordia: “Sean perfectos como el Padre”, leemos en San Mateo. Pero esto mismo parece aclarase en el Evangelio de San Lucas: “Sean misericordiosos como el Padre Celestial es misericordioso”.

Misericordia como acogida compasiva del sufriente, y como piedad con el arrepentido. Amplia significación. Un corazón  capaz de latir con el de Jesús. De compadecerse del pobre y el extranjero, y de esperar amorosamente al alejado, como el padre de la parábola.

En este año Jubilar que nos ofrece vivir la Iglesia con la feliz determinación del Papa Francisco, tenemos la ocasión magnífica de redescubrir el Rostro misericordioso de Dios.
Leemos en la carta a los Hebreos: “...debió hacerse semejante  en todo a sus hermanos, para llegar a ser un Sumo Sacerdote misericordioso, y fiel en el servicio de Dios, a fin de expiar los pecados del pueblo”.

Así, en Jesucristo tenemos el ejemplo. Con él aprendemos tanto a hacernos prójimos y levantar al herido del camino, como a compadecernos del que nos ha ofendido.
Los bendigo deseándoles una santa Pascua de Resurrección.

* El Padre Gustavo Seivane es asistente espiritual de los Grupos de Oraciòn de Padre Pio en Argentina, designado por la Conferencia Episcopal.

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