Un hombre de Dios al servicio de los hombres

Un hombre de Dios al servicio de los hombres

ROSARIO de ADVIENTO - NAVIDAD


posted by Marcela T. Gonzalez Grupos on

No comments

† Señal de la cruz

Rezamos este santo Rosario con meditaciones originales de Padre Pio:

-Por la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana,  por el Papa Francisco, los Obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, religiosos y religiosas, por las vocaciones.
-Por nuestra amada Argentina en tiempos de tanta confusión.
-Por los enfermos, los que están sufriendo, por las familias, los ancianos, los niños, los desamparados, los desempleados, los encarcelados, por quienes no tienen quienes recen por ellos, por los cristianos perseguidos, los refugiados, los que viven en países en guerra, por los que no tienen fe, por nuestras intenciones personales y por las almas del purgatorio.

Oración de Inicio

Niño Dios, tú que llegaste al mundo para salvar, te pido la paz.

Niño Jesús, que vienes a iluminar mi oscuridad, haz que comprenda y conozca que eres Dios. Tan pequeño y tan infinito. Tan humilde y tan poderoso. Tan especial para hacerme crecer en el Amor.

Tú Señor que eres la Paz, sana mi corazón de las heridas que me han provocado desasosiegos, rencores, odios, miedos y resentimientos. Lléname de tu paz y convierte mi corazón de piedra en un corazón tierno. Realmente que experimente un nuevo nacimiento en la misericordia de Dios Padre.

Niño Dios, tú que naciste en un pesebre, te pido que no haya más miserias en el mundo.

Da pan a los que tienen hambre. Líbrame de toda esclavitud. Transfórmame en columna de verdad anclada en tu Palabra de Vida. Tus Palabras son verdad. Capacitame para no sucumbir ante ninguna injusticia y pese a no juzgar nada, ni tan siquiera a mi mismo, sepa ponerlo todo en tus manos, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Niño Dios, tú que naciste de una madre virgen, te pido pureza en este mundo.

Limpia mi corazón, mi mente, todo mi ser. Cuéntame entre los bienaventurados porque me haces limpio, manso y humilde de corazón, a tu imagen y semejanza.
Enséñame Señor a actuar como tú lo haces. Debo aprender de ti porque anhelo vivir siempre lleno de tu luz y amor.
Que así sea !

Pèsame

Primer Misterio: 

Jesús niño te inspire cada día más amor al sufrimiento y más desprecio al mundo; su estrella ilumine cada vez más tu mente; y su amor transforme tu corazón y lo haga más digno de sus divinas complacencias.
Con estos deseos muy sinceros, que, en estos días, repetidamente, voy presentando ante Jesús niño en tu favor, comienzo mi respuesta a tu última carta, que me llegó en su momento. Quiera Jesús escucharlos todos. (Sin fecha, a María Gargani – Ep. III, p. 388)

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria

Oh Jesùs mìo, perdona nuestras culpas, lìbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las màs necesi-tadas de tu misericordia.

Ave María Purísima                                                    sin pecado concebida
Padre Pio                                                                     ruega por nosotros

Segundo Misterio:
 
Jesús Niño reine siempre en tu corazón y establezca y consolide su reino cada vez más dentro de ti. Éstos y otros semejantes son los deseos que en estos días he presentado en tu favor al Niño de Belén.
(24 de diciembre de 1918, a Antonieta Vona – Ep. III, p. 881)

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria

Oh Jesùs mìo, perdona nuestras culpas, lìbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las màs necesi-tadas de tu misericordia.

Ave María Purísima                                                    sin pecado concebida
Padre Pio                                                                     ruega por nosotros

Tercer Misterio: 

Nuestro Señor te ama, hija mía, y te ama tiernamente; y, si él no siempre te permite experimentar la dulzura de su amor, lo hace para conseguir que seas más humilde y despreciable a tus ojos. Pero no dejes por eso de recurrir con toda confianza a su santa benignidad, especialmente en el tiempo en que lo representamos como era, pequeño niño de Belén; porque, hija mía, ¿con qué otra finalidad toma él esta dulce y amable condición de niño si no es la de estimularnos a amarlo confiadamente y a entregarnos amorosamente a él? (24 de diciembre de 1918, a Antonieta Vona – Ep. III, p. 881)

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria

Oh Jesùs mìo, perdona nuestras culpas, lìbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las màs necesi-tadas de tu misericordia.

Ave María Purísima                                                    sin pecado concebida
Padre Pio                                                                     ruega por nosotros

 Cuarto Misterio:

Quiero desearte de nuevo felices fiestas del santo Niño con toda tu preciosísima familia. El Señor y la santísima Virgen te hagan cada vez más digna de la gloria eterna. Con esta fe y con estos sentimientos, os deseo a todas vosotras muy felices las hermosas fiestas del santísimo nacimiento de Jesús Niño, y hago fervientes votos para que puedas repetir-las durante el mayor tiempo posible de vida, y siempre con creciente caridad, que es la reina y madre de todas las virtudes.
(22 de diciembre de 1914, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 280)

Padre nuestro, 10 Ave María y Gloria

Oh Jesùs mìo, perdona nuestras culpas, lìbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las màs necesi-tadas de tu misericordia.

Ave María Purísima                                                    sin pecado concebida
Padre Pio                                                                     ruega por nosotros

Quinto Misterio: 

¡Oh, qué sublime es la bella virtud de la caridad que nos ha traído el Niño Dios! Todos deben llevarla en el corazón, y sobre todo quienes hacen profesión de santidad. A esta santidad el Señor, sin mérito alguno de tu parte, te ha llamado; y, si es cierto que te veo bien encaminada en la caridad, no por eso dejo de invitarte continuamente a que sigas avanzando cada día más en ella.  (22 de diciembre de 1914, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 280)

Padrenuestro, 10 Ave María y Gloria

Oh Jesùs mìo, perdona nuestras culpas, lìbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las màs necesi-tadas de tu misericordia.

Ave María Purísima                                                    sin pecado concebida
Padre Pio                                                                     ruega por nosotros


Rezamos por la intención del Papa Francisco para este mes:
“Por el servicio de la transmisión de la fe: para que las personas dedicadas al servicio de la trasmisión de la fe encuentren un lenguaje adaptado al presente, en diálogo con la cultura”.
Salve  3 Avemarìa y Gloria
Rezamos la Oración a san Miguel Arcángel  poniendo bajo su protección los Grupos de Oración del Padre Pio de Argentina , y a nuestro asesor espiritual nacional el Padre Gustavo Seivane.

“San Miguel arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio Reprímale Dios pedimos suplicantes, y tú Príncipe de la Milicia celestial arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición dela salmas, Amén.”  

Letanías de Adviento (Litaniae ad Christum ex Scriptura Sacra in  Adventu )

Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios Padre Celestial,                                                          ten misericordia de nosotros
Dios Hijo, Redentor del mundo,
Dios Espíritu Santo,
Santa Trinidad, un solo Dios,
Verbo de Dios, por Quien todas las cosas han sido hechas, (Jn. 1, 3; Col. 1, 16).
Palabra hecha carne, (Jn. 1, 14).
Mesías prometido en la Ley, (Jn. 5, 30-47).
Prefigurado por místicos milagros, (Is. 7, 14).
Predicho por los Profetas, (Miq. 5, 2).

Anunciado por Ángeles, (Lc. 2, 10-11).
Deseado por los Reyes, (Sal. 88).
Anhelado por las naciones, (Ag. 2, 7)
Enviado al mundo por el Padre, (Jn. 3, 16-17).
Concebido por el Espíritu Santo,
Sabiduría enviada desde el trono de la gloria de Dios, (Sab. 9, 10).
Deseo de los collados eternos, (1) (Gén. 49, 26).
Rocío en el vellocino de Gedeón, (Juec. 6, 37).
Zarza ardiente en fuego incombustible, (Éx. 3, 2).
Escala de Jacob, (Gén. 28, 12).
Flor de la Raíz de Jesé, (2) (Is. 11, 1).
Flor de la vara de Aarón, (Éx. 7, 12; Heb. 9, 4).
Flor que aparece en nuestra tierra, (Cant. 2, 12).
Aroma de campo bendecido por Dios, (Gén. 27, 28).
Incienso de suavísima fragancia sobre altar de oro, (Éx. 25, 6; 39, 37).
Nardo y cinamomo en huerto cerrado, (3) (Cant. 4, 12-14).
Sello puesto sobre el corazón, (Cant. 8, 6).
Piedra del monte desprendida sin intervención de mano alguna, (Dan. 2, 34).
Agua saludable sacada del pozo de Belén, (II Sam. 23, 15; I Cor. 11, 17).
Nuevo vino en odre nuevo, (Mt. 9, 17; Mc. 2, 22; Lc. 5, 37).
Agua viva que fluye como torrente desde el Líbano, (Cant. 4, 15).
Árbol de la Vida plantado en medio del Paraíso, (Gén. 3, 3).
Fuente que mana del Paraíso, (Gén. 2, 6).
Agua de la vida en fuente sellada, (3) (Cant. 4, 12; Apoc. 7, 17).
Lámpara puesta sobre candelabro purísimo, (Lc. 11, 33).
Estrella de Jacob, (Núm. 24, 17).
Cetro de Israel, (2) (Ídem).
Sol del que está vestida la Mujer, (Apoc. 12, 1).
Varón rodeado por la mujer, (Jer. 31, 22).
Verdad que brota de la tierra, (Sal. 85, 11).
Justicia que desciende del Cielo, (Ídem).
Salvador que entra por la puerta cerrada, (Ez. 44, 1-2).
Príncipe sentado en la puerta oriental, (Ez. 44, 2-3).
Linaje de la Mujer que aplasta la cabeza de la serpiente, (Gén. 3, 15).
Progenie de Abraham por la cual son bendecidas todas las naciones, (Gén. 3, 29).
Salvación y esperanza, (Mt. 1, 21; I Cor. 15, 19).
Emmanuel nuestro, (Is. 7, 14; Mt. 1, 23).

-Senos propicio,
-Perdónanos, Señor.
-Senos propicio,
-Escúchanos, Señor.
-Senos propicio,
- Ten piedad de nosotros                                                                       

De todo mal,                                                                               líbranos, Señor
De todo pecado,
De un corazón duro y perverso,
De toda costumbre malvada,
De toda pasión desordenada,
De toda aspereza de costumbres,
De toda malicia e indolencia,
De una mala y eterna muerte,
Por tu predestinación desde toda la eternidad, (Jn. 1, 1; 8, 58).
Por tu Advenimiento,
Por el misterio de tu santa Encarnación,
Por tu virginal e Inmaculada Concepción, (4) (Is. 7, 14; Lc. 1, 34-35).
Por la fe y la obediencia de la gloriosa Virgen, (Lc. 1, 38).
Por la virginal fecundidad de tu Santísima Madre, (Lc. 2, 7).
Por la plenitud de gracia comunicada a tu Madre, (Lc. 1, 28. 48).

En el Día del Juicio, nosotros pecadores,                                 “ te rogamos, óyenos” 
Que te dignes salvarnos de nuestros pecados,                               
Que te dignes dirigir a Ti todas nuestras acciones,
Que te dignes hacer que tengamos para Ti nuestra morada preparada,
Que te dignes rellenar con tu gracia todo valle de pusilanimidad,
Que nos concedas gozarnos siempre en Ti y glorificarte,
Que te dignes mirar nuestra humildad y extender sobre nosotros el brazo de tu poder,
Que te dignes colmarnos a nosotros, pobres, de tus bienes,
Que te dignes hacernos coherederos de tu Reino,
Que te dignes atender nuestras súplicas,
Hijo de Dios,


-Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
-Perdónanos, Señor.
-Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
-Escúchanos, Señor.
-Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
-Ten misericordia de nosotros.

-Cristo, óyenos.
-Cristo, escúchanos.
-Señor, ten piedad.
-Cristo, ten piedad.
-Señor, ten piedad.

Padrenuestro…

-Ven a liberarnos, Señor, Dios de las virtudes.
-Muéstranos tu Rostro y seremos salvos.
-Acuérdate de nosotros, Señor, como el pueblo de tu beneplácito.
-Visítanos con tu salvación.
-Muéstranos, Señor, tu misericordia.
-Y danos tu salvación.
-Señor, escucha nuestra oración.
-Y llegue a Ti nuestro clamor.

Oremos.

Excita, Señor, tu poder y ven, para que con tu protección merezcamos vernos libres de los inminentes peligros de nuestros pecados y con tu gracia podamos salvarnos.
Purifica, Señor, nuestras conciencias visitándolas, para que tu Hijo Jesucristo, Señor nuestro, encuentre en nosotros al venir una morada preparada para Él.
Oh, Dios, que sabes que nuestra humana fragilidad no puede subsistir a tantos peligros como nos acechan, danos salud de alma y de cuerpo para que, con tu ayuda, podamos superar los sufrimientos por nuestros pecados.
Todopoderoso e indulgente Dios, sé propicio a nuestras plegarias y libra nuestros corazones de las tentaciones de malos pensamientos para que merezcamos convertirnos en digna morada del Espíritu Santo.
Concede, te rogamos, Dios Todopoderoso, que los sagrados misterios de nuestra redención nos otorguen los auxilios necesarios a la vida presente y nos alcancen los premios de la bienaventuranza eterna. Por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

-Señor, escucha mi oración.
-Y llegue a Ti mi clamor.
-Bendigamos al Señor.
-Demos gracias a Dios.

-Y las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz.
 -Amén.


En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


Grupos de Oración del Padre Pio - Animación en Argentina

Leave a Reply