Un hombre de Dios al servicio de los hombres

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Santo Rosario Tiempo de Pascua


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 Grupos de oración de San Pio de Pietrelcina

Santo Rosario – Tiempo de Pascua

Transitando el tiempo de Pascua meditaremos con textos  extraídos de la exhortación apostólica “Christus Vivit” del Papa Francisco y de los escritos de Padre Pio.


Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo Amén

Escribe Padre Pio desde Pietrelcina, el 1 de abril de 1915

“Con toda la fe que tengo en el alma y con vivísima aspiración en el corazón, os deseo que paséis bellas fiestas de Pascua, y hago ardientes votos para que el dulcísimo Jesús resucitado quiera daros una larga vida siempre en la más perfecta alegría espiritual.”

Pésame

Primer Misterio (leer la cita evangélica)

Dice el Papa Francisco:

“Jesús está en ti, Él está contigo y nunca se va. Por más que te alejes, allí está el Resucitado, llamándote y esperándote para volver a empezar. Cuando te sientas avejentado por la tristeza, los rencores, los miedos, las dudas o los fracasos, Él estará allí para devolverte la fuerza y la esperanza.”

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria


Segundo Misterio: (leer la cita evangélica)

Del Papa Francisco:

“Contempla a Jesús feliz, desbordante de gozo. Alégrate con tu Amigo que triunfó. Mataron al santo, al justo, al inocente, pero Él venció. El mal no tiene la última palabra. En tu vida el mal tampoco tendrá la última palabra, porque tu Amigo que te ama quiere triunfar en ti. Tu salvador vive.”

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria


Tercer Misterio: (leer la cita evangélica)

Del Papa Francisco:

“Si Él vive eso es una garantía de que el bien puede hacerse camino en nuestra vida, y de  que nuestros cansancios servirán para algo. Entonces podemos abandonar los lamentos y mirar para adelante, porque con Él siempre se puede. Esa es la seguridad que tenemos. Jesús es el eterno viviente. Aferrados a Él viviremos y atravesaremos todas las formas de muerte y de violencia que acechan en el camino.”

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria


 Cuarto Misterio: (leer la cita evangélica)

Del Papa Francisco:

Si alcanzas a valorar con el corazón la belleza de este anuncio y te dejas encontrar por el Señor; si te dejas amar y salvar por Él; si entras en amistad con Él y empiezas a conversar con Cristo vivo sobre las cosas concretas de tu vida, esa será la gran experiencia, esa será la experiencia fundamental que sostendrá tu vida cristiana. Esa es también la experiencia que podrás comunicar a otros jóvenes. Porque «no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva ».

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria


Quinto Misterio: (leer la cita evangélica)

Del Papa Francisco:

«¿Adónde nos envía Jesús? No hay fronteras, no hay límites: nos envía a todos. El Evangelio no es para algunos sino para todos. No es sólo para los que nos parecen más cercanos, más receptivos, más acogedores. Es para todos. No tengan miedo de ir y llevar a Cristo a cualquier ambiente, hasta las periferias existenciales, también a quien parece más lejano, más indiferente. El Señor busca a todos, quiere que todos sientan el calor de su misericordia y de su amor». Y nos invita a ir sin miedo con el anuncio misionero, allí donde nos encontremos y con quien estemos… siempre es bueno y oportuno compartir la alegría del Evangelio. Así es como el Señor se va acercando a todos.

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria


Por la intención del Papa  Francisco (2023)  para este mes

Abril: Por una cultura de la no violencia

Oremos por una mayor difusión de una cultura de la no violencia, que pasa por un uso cada vez menor de las armas, tanto por parte de los Estados como de los ciudadanos.

Mayo: Por los movimientos y grupos eclesiales

Oremos para que los movimientos y grupos eclesiales redescubran cada día su misión evangelizadora, poniendo sus propios carismas al servicio de las necesidades del mundo.

Padre Nuestro  - 3 Ave María  - Gloria


Oración

Nuestro Señor Resucitado, es hermoso sentir tu presencia poderosa y acogedora que despierta y llena de vida todos los ambientes que nos rodean, alejando todo sentimiento de angustia y abandono.

Ayúdanos a permanecer siempre cerca de Ti, porque solo de Ti procede  ese amor que nos sostiene, esa fuerza que nos restaura y todo ese poder para seguir luchando con valentía.

Gracias por tu inmenso sacrificio de amor en la Cruz, por tu gloriosa resurrección que nos invita a renovar nuestro corazón en tus promesas, y gracias por todos los momentos de oración que hemos disfrutado juntos.

Ayúdanos a reconocerte en todo momento, sentir que estás vivo y presente, sentir tu cercanía que consuela y trae la paz al alma. 

Sólo tu voz queremos seguir, solo tu voz queremos sentir.

Ayúdanos a reconocer tu voz en las tristezas y alegrías, en los momentos de aflicción. Queremos recurrir a ella y rendirnos a tu voluntad porque Tú has derrotado la muerte y nos has dado el regalo de la salvación.

Te pedimos que sigas obrando en nosotros, sigue bendiciéndonos y abriendo caminos de sanación, de salud, de fortaleza, de esperanza. Capacítanos con tu sabiduría para saber romper todo muro de dolor que no nos deja avanzar.

Danos la gracia de poder liberarnos de miedos y opresiones, de sentirnos capacitados y valientes para salir y anunciar todo lo bueno de tus promesas.

Queremos nacer de nuevo en el Espíritu, rehacer nuestra vida para alabarte y adorarte, porque en ningunas otras manos podríamos estar más seguros.

Amén.

Oración a san Miguel Arcángel

SALVE a la Santísima Virgen

Animación en Argentina 2023

Oramos en el año santo de San José


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Grupos de Oración de San Pio de Pietrelcina

Adheridos al Centro Internacional de san Giovanni Rotondo

ORAMOS SIN FRONTERAS

En honor a San José, por la conversión de los pecadores, por la santa Iglesia Católica apostólica romana,  el Papa Francisco, y por el fin de la pandemia.

+ Por la señal de la Santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén


Oración a San José,  del Papa Francisco

Salve, custodio del Redentor

y esposo de la Virgen María.

A ti Dios confió a su Hijo,

en ti María depositó su confianza,

contigo Cristo se forjó como hombre.

Oh, bienaventurado José,

muéstrate padre también a nosotros

y guíanos en el camino de la vida.

Concédenos gracia, misericordia y valentía,

y defiéndenos de todo mal. Amén.

Corona de los Siete Dolores y Gozos de Nuestro Padre San José.

- Pésame   

- Credo.

1er Dolor y Gozo:

Casto esposo de María Santísima, glorioso San José: por el dolor que tuviste ante la duda de tener que abandonar a tu querida esposa, y por el gozo que te causó la revelación angélica del misterio de la Encarnación; te suplico me alcances dolor de mis juicios temerarios e indebidas críticas al prójimo, y el gozo de ejercer la caridad viendo en él a Cristo.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria 

2do Dolor y Gozo:

Feliz patriarca, hijo de David, padre virginal del Verbo humanado, glorioso San José: Por el dolor que te conmovió viendo nacer al Niño Jesús en tanta pobreza y por el gozo que te inundó al verle cantado por los Ángeles y adorado por los pastores; te suplico me alcances dolor de mis codicias y egoísmos, y el gozo de servirle con pobreza y humildad. 

Padrenuestro, Avemaría y Gloria 

3er Dolor y Gozo:

Obediente ejecutor de las leyes divinas, glorioso San José: Por el dolor que te produjo en la circuncisión ver derramar la primera sangre al Mesías, y por el gozo que sentiste al oír su nombre de Jesús, Salvador; te suplico me alcances dolor de mis vicios y sensualidades, y el gozo de purificar mi espíritu practicando la mortificación. 

Padrenuestro, Avemaría y Gloria 

4to Dolor y Gozo:

Fiel santo, partícipe en los misterios de nuestra redención, glorioso San José: Por el dolor que te traspasó al escuchar en la profecía de Simeón lo que había de sufrir Jesús y María, y por el gozo que te llenó al saber que sería para la salvación de innumerables almas; te suplico me alcances dolor de haber crucificado a Cristo con mis culpas, y el gozo de llevarle los hombres mediante mi ejemplo y mi palabra.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria 

5to Dolor y Gozo:

 Vigilante custodio del Hijo de Dios hecho hombre, glorioso San José: Por el dolor que te angustió al saber que Herodes quería matar al Niño, y por el gozo que te confortó al huir con Jesús y María a Egipto; te suplico me alcances dolor de mis pecados de escándalo, y el gozo de apartarme de las ocasiones de ofender a Dios. 

Padrenuestro, Avemaría y Gloria 

6to Dolor y Gozo:

 Ángel de la tierra, que tuviste a tus órdenes al Rey del cielo, glorioso San José: Por el dolor que te infundió el temor de Arquelao, y por el gozo con que te tranquilizó el Ángel, de volver a Nazareth; te suplico me alcances dolor por mis cobardías y respetos humanos, y el gozo de confesar a Cristo en toda mi vida pública y privada.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria 

7mo Dolor y Gozo:

Modelo de toda santidad, glorioso San José: Por el dolor que padeciste al perder, sin culpa, durante tres días al Niño, y por el gozo que experimentaste al encontrarlo en el templo entre los doctores; te suplico me alcances dolor cada vez que por mi culpa pierda a Cristo, y el gozo de vivir siempre en gracia y morir felizmente, bajo su patrocinio, en los brazos de Jesús y María, para cantar eternamente sus misericordias. 

Padrenuestro, Avemaría y Gloria 

-Ruega por nosotros Padre de Jesús y nuestro, San José

-Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.


Oremos:

Dios Todopoderoso que confiaste los primeros misterios de la salvación de los hombres a la fiel custodia de San José: haz que por su intercesión la Iglesia los conserve fielmente y los lleve a plenitud en su misión salvadora. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén


Oración a San José*

A ti bienaventurado José, acudimos en nuestra tribulación,  y después de implorar el auxilio de tu Santísima Esposa, solicitamos también tu patrocinio.

Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, te mantuvo unido, y por el paternal amor con que abrazaste al Niño Jesús, humildemente, te suplicamos que vuelvas benigno los ojos a la herencia que con su sangre adquirió Jesucristo, y con tu poder y auxilio socorras nuestras necesidades.

Protege, providente custodio de la divina familia, a la escogida descendencia de Jesucristo; aparta de nosotros toda mancha de error y Corrupción, asístenos propicio desde el cielo, fortísimo libertador nuestro en esta lucha contra el poder de las tinieblas; y como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del inminente peligro de su vida, así ahora defiende a la Iglesia santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y a cada uno de nosotros protégenos con tu perpetuo patrocinio para que, a ejemplo tuyo y sostenidos con tu auxilio, podamos santamente vivir, piadosamente morir y obtener en el cielo la eterna bienaventuranza. 

Amén

*Fuente: “Recemos con San Pio de Pietrelcina” , Foggia 2013


Letanía

-Señor, ten piedad de nosotros.

-Cristo, ten piedad de nosotros.

-Señor, ten piedad de nosotros.

-Cristo, óyenos.

-Cristo, escúchanos.

-Dios, Padre celestial             Ten piedad de nosotros

-Dios Hijo, Redentor del mundo

-Dios Espíritu Santo

-Santa Trinidad, un solo Dios .

-Santa Maria,                                          Ruega por nosotros (se repite)

-San José

-Ilustre descendiente de David

-Luz de los patriarcas

-Esposo de la Madre de Dios

-Custodio purísimo de la Virgen,

-Nutricio del Hijo de Dios

-Diligente defensor de Cristo

-Jefe de la Sagrada Familia

-José justo

-José casto

-José prudente

-José fuerte

-José obediente

-José fiel

-Espejo de paciencia

-Amante de la pobreza

-Modelo de obreros

-Gloria de la vida doméstica

-Custodio de vírgenes

-Sostén de las familias

-Consuelo de los desdichados

-Esperanza de los enfermos

-Patrono de los moribundos

-Terror de los demonios

-Protector de la santa Iglesia

-Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo Perdónanos, Señor.

-Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo Escúchanos, Señor.

-Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo Ten piedad de nos.

V. Lo nombró administrador de su casa.

R. Y señor de todas sus posesiones.

Oremos

¡Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir a San José para esposo de tu Santísima Madre; te rogamos nos concedas tenerlo como intercesor en el cielo, ya que lo veneramos como protector en la tierra. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.


Fragmentos de la Carta apostólica PATRIS CORDE del Santo Padre Francisco, en ocasión de cumplirse los 150 años de la declaración de San José como patrono de la Iglesia universal.

Con corazón de padre: así José amó a Jesús, llamado en los cuatro Evangelios «el hijo de José»

Los dos evangelistas que evidenciaron su figura, Mateo y Lucas, refieren poco, pero lo suficiente para entender qué tipo de padre fuese y la misión que la Providencia le confió.

Sabemos que fue un humilde carpintero (cf. Mt 13,55), desposado con María (cf. Mt 1,18; Lc 1,27); un «hombre justo» (Mt 1,19), siempre dispuesto a hacer la voluntad de Dios manifestada en su ley (cf. Lc 2,22.27.39) y a través de los cuatro sueños que tuvo (cf. Mt 1,20; 2,13.19.22). Después de un largo y duro viaje de Nazaret a Belén, vio nacer al Mesías en un pesebre, porque en otro sitio «no había lugar para ellos» (Lc 2,7). Fue testigo de la adoración de los pastores (cf. Lc 2,8-20) y de los Magos (cf. Mt 2,1-12), que representaban respectivamente el pueblo de Israel y los pueblos paganos.

Después de María, Madre de Dios, ningún santo ocupa tanto espacio en el Magisterio pontificio como José, su esposo. … tuvo un papel central en la historia de la salvación: el beato Pío IX lo declaró «Patrono de la Iglesia Católica»[2], el venerable Pío XII lo presentó como “Patrono de los trabajadores”[3] y san Juan Pablo II como «Custodio del Redentor»[4]. El pueblo lo invoca como «Patrono de la buena muerte»[5].

Todos pueden encontrar en san José —el hombre que pasa desapercibido, el hombre de la presencia diaria, discreta y oculta— un intercesor, un apoyo y una guía en tiempos de dificultad. San José nos recuerda que todos los que están aparentemente ocultos o en “segunda línea” tienen un protagonismo sin igual en la historia de la salvación. A todos ellos va dirigida una palabra de reconocimiento y de gratitud.

Padre amado

Padre de la ternura

Padre en la obediencia

Padre en la acogida

Padre de la valentía creativa

Padre trabajador

Padre en la sombra

Así como Dios hizo con María cuando le manifestó su plan de salvación, también a José le reveló sus designios y lo hizo a través de sueños que, en la Biblia, como en todos los pueblos antiguos, eran considerados uno de los medios por los que Dios manifestaba su voluntad[13].

José estaba muy angustiado por el embarazo incomprensible de María; no quería «denunciarla públicamente»[14], pero decidió «romper su compromiso en secreto» (Mt 1,19). En el primer sueño el ángel lo ayudó a resolver su grave dilema: «No temas aceptar a María, tu mujer, porque lo engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt 1,20-21). Su respuesta fue inmediata: «Cuando José despertó del sueño, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado» (Mt 1,24). Con la obediencia superó su drama y salvó a María.

En el segundo sueño el ángel ordenó a José: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre, y huye a Egipto; quédate allí hasta que te diga, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo» (Mt 2,13). José no dudó en obedecer, sin cuestionarse acerca de las dificultades que podía encontrar: «Se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto, donde estuvo hasta la muerte de Herodes» (Mt 2,14-15).

En Egipto, José esperó con confianza y paciencia el aviso prometido por el ángel para regresar a su país. Y cuando en un tercer sueño el mensajero divino, después de haberle informado que los que intentaban matar al niño habían muerto, le ordenó que se levantara, que tomase consigo al niño y a su madre y que volviera a la tierra de Israel (cf. Mt 2,19-20), él una vez más obedeció sin vacilar: «Se levantó, tomó al niño y a su madre y entró en la tierra de Israel» (Mt 2,21).

Pero durante el viaje de regreso, «al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí y, avisado en sueños —y es la cuarta vez que sucedió—, se retiró a la región de Galilea y se fue a vivir a un pueblo llamado Nazaret» (Mt 2,22-23).

El evangelista Lucas, por su parte, relató que José afrontó el largo e incómodo viaje de Nazaret a Belén, según la ley del censo del emperador César Augusto, para empadronarse en su ciudad de origen. Y fue precisamente en esta circunstancia que Jesús nació y fue asentado en el censo del Imperio, como todos los demás niños (cf. Lc 2,1-7).

San Lucas, en particular, se preocupó de resaltar que los padres de Jesús observaban todas las prescripciones de la ley: los ritos de la circuncisión de Jesús, de la purificación de María después del parto, de la presentación del primogénito a Dios (cf. 2,21-24)[15].

En cada circunstancia de su vida, José supo pronunciar su “fiat”, como María en la Anunciación y Jesús en Getsemaní.

José, en su papel de cabeza de familia, enseñó a Jesús a ser sumiso a sus padres, según el mandamiento de Dios (cf. Ex 20,12).

En la vida oculta de Nazaret, bajo la guía de José, Jesús aprendió a hacer la voluntad del Padre. Dicha voluntad se transformó en su alimento diario (cf. Jn 4,34). Incluso en el momento más difícil de su vida, que fue en Getsemaní, prefirió hacer la voluntad del Padre y no la suya propia[16] y se hizo «obediente hasta la muerte […] de cruz» (Flp 2,8). Por ello, el autor de la Carta a los Hebreos concluye que Jesús «aprendió sufriendo a obedecer» (5,8).

Todos estos acontecimientos muestran que José «ha sido llamado por Dios para servir directamente a la persona y a la misión de Jesús mediante el ejercicio de su paternidad; de este modo él coopera en la plenitud de los tiempos en el gran misterio de la redención y es verdaderamente “ministro de la salvación”»[17].

El objetivo de esta Carta apostólica es que crezca el amor a este gran santo, para ser impulsados a implorar su intercesión e imitar sus virtudes, como también su resolución.

En efecto, la misión específica de los santos no es sólo la de conceder milagros y gracias, sino la de interceder por nosotros ante Dios, como hicieron Abrahán[26] y Moisés[27], como hace Jesús, «único mediador» (1 Tm 2,5), que es nuestro «abogado» ante Dios Padre (1 Jn 2,1), «ya que vive eternamente para interceder por nosotros» (Hb 7,25; cf. Rm 8,34).

Los santos ayudan a todos los fieles «a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad»[28]. Su vida es una prueba concreta de que es posible vivir el Evangelio.

Jesús dijo: «Aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón» (Mt 11,29), y ellos a su vez son ejemplos de vida a imitar. San Pablo exhortó explícitamente: «Vivan como imitadores míos» (1 Co 4,16)[29]. San José lo dijo a través de su elocuente silencio.

Ante el ejemplo de tantos santos y santas, san Agustín se preguntó: «¿No podrás tú lo que éstos y éstas?». Y así llegó a la conversión definitiva exclamando: «¡Tarde te amé, belleza tan antigua y tan nueva!»[30].

No queda más que implorar a san José la gracia de las gracias: nuestra conversión.

Oración 

Glorioso patriarca San José, cuyo poder sabe hacer posibles las cosas imposibles, ven en mi ayuda en estos momentos de angustia y dificultad.

Toma bajo tu protección las situaciones tan graves y difíciles que te confío, para que tengan una buena solución.

Mi amado Padre, toda mi confianza está puesta en ti.

Que no se diga que te haya invocado en vano y, como puedes hacer todo con Jesús y María, muéstrame que tu bondad es tan grande como tu poder.

Amén.


Anexo

Fragmento de “La vida devota de Padre Pio” por Gerardo di Flumeri y Gennaro Preziuso


El Padre Pío admiró siempre la altura espiritual de san José. Imitó sus virtudes y recurrió a él en los momentos más difíciles de su vida, obteniendo siempre gracias y favores celestiales.

Él, como san José, aún sin serlo en el orden natural, se sentía padre y era consciente de los derechos y deberes de su paternidad espiritual. Por este motivo, se dirigía con confianza a este santo, para suplicarle por sus hijos e hijas espirituales. «Ruego a san José que, con aquel amor y con la generosidad con que cuidó de Jesús, custodie tu alma, y, como lo defendió de Herodes, así proteja tu alma de un Herodes más feroz: ¡el demonio!». «El patriarca san José cuide de ti con el mismo cuidado que tuvo de Jesús: te asista siempre con su benévolo patrocinio y te libre de la persecución del impío y soberbio Herodes, y no permita jamás que Jesús se aleje de tu corazón».

Y san José correspondió al Padre Pío con una asistencia singular y con visiones extraordinarias. En efecto, el Siervo de Dios, en enero de 1912, confió al padre Agustín de San Marco in Lamis: «Barbazul no se quiere dar por vencido. Se ha disfrazado de casi todas las formas. Hace ya días que viene a visitarme con otros de sus satélites, armados con bastones e instrumentos de hierro, y lo que es peor bajo su propia forma. ¡Quién sabe cuántas veces me ha tirado de la cama arrastrándome por la habitación! Pero, ¡paciencia! Casi siempre están conmigo Jesús, la Mamita, el Angelito, San José y el padre San Francisco» (Epist. I, pág 252).

Al mismo padre Agustín escribe el Padre Pío, el 20 de marzo de 1921: «Ayer, festividad de San José, sólo Dios sabe las dulzuras que experimenté, sobre todo después de la misa, tan intensas que las siento todavía en mí. La cabeza y el corazón me ardían, pero era un fuego que me hacía bien» (Epist. I,265).

El padre Honorato Marcucci, uno de los asistentes del Padre Pío en los últimos años de su existencia terrena, contaba este episodio.

Una tarde del mes anterior al de la muerte del venerado Padre, se encontraba con él en la terraza contigua a la celda n. 1, esperando para acompañarle a la sacristía para la función vespertina. Era un miércoles, día consagrado a san José, y el Padre Pío no se decidía a moverse. De pie ante un cuadro del glorioso Patriarca, apoyado en la pared, el venerado Padre parecía en éxtasis. Pasado un poco de tiempo, el padre Honorato le dijo: Padre, ¿debo esperar todavía?; ¿nos hemos de ir?; vamos con retraso». Pero sus preguntas quedaron sin respuesta. El Padre Pío seguía contemplando al glorioso Patriarca.

Al fin, después de que el padre Honorato le arrastrara del brazo y le repitiera por enésima vez la pregunta, el Padre Pío exclamó: «Mira, mira, ¡qué bello es San José!».

Se dirigieron a la sacristía.

En la sala «San Francisco» encontraron al padre sacristán, que les preguntó: «¿Cómo con tanto retraso?».

El padre Honorato respondió: «Hoy el Padre Pío no quería separarse del cuadro de San José».

El Padre Pío no dejaba pasar una sola oportunidad sin invitar a sus hijos espirituales a cultivar una sincera y profunda devoción a san José, fuente siempre rica de enseñanzas, de consuelo y de favores.

Parece escucharse todavía hoy su voz: «Ite ad Joseph! (Gn 41,55). Id a José con confianza absoluta, porque también yo, como santa Teresa de Ávila, “no recuerdo haber pedido cosa alguna a San José, sin haberla obtenido de inmediato”». 

No olvides que contamos con San José !   Felices en su año santo

Paz y bien.


Grupos de oración de san Pio de Pietrelcina . Animación en Argentina 2021

Oramos pidiendo protección


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 †Señal de la cruz

ANGELUS

El ángel del Señor anunció a María.

Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.

Dios te salve, María...

He aquí la esclava del Señor. 

Hágase en mí según tu palabra.

Dios te salve, María...

Y el Verbo de Dios se hizo carne. 

Y habitó entre nosotros.

Dios te salve, María...

Ruega por nosotros, 

Santa Madre de Dios, 

para que seamos dignos de alcanzar

las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oremos: Infunde Señor tu gracia en nuestras almas para que, quienes  por el anuncio del ángel hemos conocido la encarnación de tu Hijo, por su pasión y su Cruz seamos llevados a la gloria de la resurrección. 

Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén

2 Corona a san Miguel Arcángel

Dios mío, ven en mi auxilio.

Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén

1. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Serafines, enciende en nuestros corazones la llama de la perfecta caridad. Amén.

   1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

2. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Querubines, dígnate darnos tu gracia para que cada día aborrezcamos más el pecado y corramos con mayor decisión por el camino de la santidad. Amén.

   1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

3. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Tronos, derrama en nuestras almas el espíritu de la verdadera humildad. Amén.

   1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

  4. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Dominaciones, danos señorío sobre nuestros sentidos de modo que no nos dejemos dominar por las malas inclinaciones. Amén.

  1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

5. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Principados, infunde en nuestro interior el espíritu de obediencia. Amén.

   1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

6. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Potestades, dígnate proteger nuestras almas contra las asechanzas y tentaciones del demonio. Amén.

   1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

7. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Virtudes, no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.

   1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

8. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Arcángeles, concédenos el don de la perseverancia en la fe y buenas obras de modo que podamos llegar a la gloria del cielo. Amén.

   1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

9. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Ángeles, dígnate darnos la gracia de que nos custodien durante esta vida mortal y luego nos conduzcan al Paraíso. Amén.

   1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

Rezamos un Padre Nuestro en honor de cada uno de los siguientes ángeles:

*En honor a San Miguel ...... 1 Padre Nuestro

*En honor a San Gabriel...... 1 Padre Nuestro

*En honor a San Rafael........ 1 Padre Nuestro

*En honor a nuestro ángel de la Guarda..... 1 Padre Nuestro

Glorioso San Miguel, caudillo y príncipe de los ejércitos celestiales, fiel custodio de las almas, vencedor de los espíritus rebeldes, familiar de la casa de Dios, admirable guía después de Jesucristo, de sobrehumana excelencia y virtud, dígnate librar de todo mal a cuantos confiadamente recurrimos a ti y haz que mediante tu incomparable protección adelantemos todos los días en el santo servicio de Dios.

V. Ruega por nosotros, glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.

R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.

Oremos. Todopoderoso y Eterno Dios, que por un prodigio de tu bondad y misericordia a favor de la común salvación de los hombres, escogiste por Príncipe de tu Iglesia al gloriosísimo Arcángel San Miguel, te suplicamos nos hagas dignos de ser librados por su poderosa protección de todos nuestros enemigos de modo que en la hora de la muerte ninguno de ellos logre perturbarnos, y podamos ser por él mismo introducidos en la mansión celestial para contemplar eternamente tu augusta y divina Majestad. Por los méritos de Jesucristo nuestro Señor. Amén.   

3 ORACIÓN A MARÍA REINA DE LOS ÁNGELES

¡Oh Augusta Reina de los Cielos y Señora de los Ángeles!

Pues habéis recibido de Dios el poder y la misión de aplastar la cabeza de la serpiente infernal; dignaos escuchar benigna las súplicas que humildemente os dirigimos; enviad las santas legiones para que, bajo vuestras órdenes, combatan a los demonios, donde quiera repriman su audacia y los persigan hasta precipitarlos al abismo.

¿Quién como Dios?

Santos Ángeles y Arcángeles, defendednos y guardadnos. ¡Oh buena y tierna Madre! Vos seréis siempre nuestro amor y nuestra esperanza. ¡Oh divina Madre! Enviad los Santos Ángeles para defendernos y rechazar lejos al demonio, nuestro mortal enemigo. Amén.

4 Letanías de San Miguel Arcángel

 Señor, ten piedad de nosotros. 

Cristo, ten piedad de nosotros. 

Señor, ten piedad de nosotros. 

Cristo, óyenos. 

Cristo, escúchanos. 

Dios Padre celestial,                      ten misericordia de nosotros. ® 

Dios Hijo, Redentor del mundo, 

Dios, Espíritu Santo, 

Trinidad Santa, un solo Dios, 

Santa María, reina de los Ángeles,                 Ruega por nosotros ® 

San Miguel, 

San Miguel, lleno de la gracia de Dios, 

San Miguel, perfecto adorador del Verbo Divino, 

San Miguel, coronado de honor y gloria, 

San Miguel, poderoso Príncipe de los ejércitos del Señor, 

San Miguel, portaestandarte de la Santísima Trinidad. 

San Miguel, guardián del paraíso, 

San Miguel, guía y consolador del pueblo israelita, 

San Miguel, esplendor y vigor de la Iglesia militante, 

San Miguel, honor y alegría de Iglesia triunfante, 

San Miguel, luz de los Ángeles, 

San Miguel, baluarte de los ortodoxos, 

San Miguel, fuerza de los que combaten bajo el estandarte de la Cruz, 

San Miguel, luz y confianza de las almas en el último momento de la vida, 

San Miguel, socorro certero, 

San Miguel, nuestro auxilio en todas las adversidades, 

San Miguel, heraldo de la sentencia eterna, 

San Miguel, consolador de las almas que están en el Purgatorio, 

San Miguel, a quien el señor encomendó recibir las almas después de la muerte, 

San Miguel, nuestro Príncipe, 

San Miguel, nuestro Abogado, 

V/. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. 

R/. Perdónanos Señor. 

V/. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. 

R/. Escúchanos Señor. 

V/. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. 

R/. Ten misericordia de nosotros. 

V/. Ruega por nosotros, glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo, 

R/. Para que seamos dignos de sus promesas. 



Señor Jesús, santifícanos siempre con una bendición, y concedemos por la intersección de San Miguel, aquella sabiduría que nos enseña a juntar las riquezas del cielo y cambiar los bienes temporales por los de la eternidad. 

Tú, que vives y reinas por todos los siglos de los siglos. 

Amén 

5 Oración 

San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia Celestial, usa tu espada de fuego, lo suplicamos, y quema las sustancias y elementos preparados por los brujos para esclavizar y confundir. 

Que todos los hijos de la Iglesia te invoquen con renovada confianza, y al usar el agua y la sal exorcizadas, sientan que tú los animas, y que empujas a su vez a los demonios a las Tinieblas exteriores.

San Miguel Arcángel, tú que conduces a las almas al sitio de la suprema felicidad, desbarata los planes del Adversario, asiste a los ministros del Altar, cuida la siembra de la Gracia de Dios en las almas, combate a los demonios, no les des descanso a sus perversos servidores, rompe los cuernos del poder satánico, lleva la paz a tus devotos.

¡San Miguel Arcángel, ruega por nosotros! Amén

6 Rezamos el Santo Rosario   -  Misterios gozosos

Pésame

En el primer misterio gozoso contemplamos…

1º La Anunciación del Ángel a la Virgen María. 

Pensemos en la fe de María y pidamos a la Santísima Virgen aprender a ser humildes

Padre nuestro, 10 Ave María - Gloria

2º La Visitación de María Santísima a su prima Santa Isabel . 

Imitemos a la Virgen María y aprendamos a sacrificarnos con alegría en bien de nuestro prójimo.

Padre nuestro, 10 Ave María - Gloria

3º El nacimiento del Niño Jesús en el pobre y humilde portal de Belén.

Pidamos a la Santísima Virgen el desprendimiento de lo terreno

Padre nuestro, 10 Ave María - Gloria

4º La Purificación de la Virgen María y Presentación del Niño Jesús en el Templo. 

Pidamos la virtud de la obediencia pensando en María

Padre nuestro, 10 Ave María - Gloria

5º El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo. Pidamos a María gran resignación cristiana ante la voluntad divina.

Padre nuestro, 10 Ave María – Gloria

Por la intención del Papa Francisco

Padre nuestro, 3 Ave María, Gloria

Oración a mi ángel custodio

Ángel de Dios, que eres mi custodio, ya que la soberana piedad me ha encomendado a ti, ilumíname, guardame, rígeme y gobiérname. Amén

Credo (con fervor)

Salve a la Santísima Virgen

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la Vida eterna. Amén


Pedimos Misericordia


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Grupos de Oración y devotos de San Pio de Pietrelcina
Hispanoamérica

Oramos sin fronteras a pedido del Santo Padre – 14 de Mayo

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro.
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo., Amén.

1 Invocación

Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de tus fieles,
y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Envía tu Espíritu Creador
y renueva la faz de la tierra.

Oh Dios,
que has iluminado los corazones de tus hijos
con la luz del Espíritu Santo;
haznos dóciles a sus inspiraciones
para gustar siempre el bien
y gozar de su consuelo.

Por Cristo nuestro Señor.
Amén.


2. Salmo 91

Tú que vives al amparo del Altísimo
y resides a la sombra del Todopoderoso,
di al Señor: «Mi refugio y mi baluarte,
mi Dios, en quien confío».
El te librará de la red del cazador
y de la peste perniciosa;
 te cubrirá con sus plumas,
y hallarás un refugio bajo sus alas.
 No temerás los terrores de la noche,
ni la flecha que vuela de día,
 ni la peste que acecha en las tinieblas,
ni la plaga que devasta a pleno sol.
Aunque caigan mil a tu izquierda
y diez mil a tu derecha,
tú no serás alcanzado:
su brazo es escudo y coraza.
Con sólo dirigir una mirada,
verás el castigo de los malos,
porque hiciste del Señor tu refugio
y pusiste como defensa al Altísimo.
No te alcanzará ningún mal,
ninguna plaga se acercará a tu carpa,
 porque hiciste del Señor tu refugio
y pusiste como defensa al Altísimo
 Ellos te llevarán en sus manos
para que no tropieces contra ninguna piedra;
 caminarás sobre leones y víboras,
pisotearás cachorros de león y serpientes.
«El se entregó a mí,
por eso, yo lo glorificaré;
lo protegeré, porque conoce mi Nombre;
 me invocará, y yo le responderé.
Estará con él en el peligro,
lo defenderé y lo glorificaré;
le haré gozar de una larga vida
y le haré ver mi salvación».


3. Nos enseña Santa Faustina Kowalska:

Jesús ama a las almas escondidas. Una flor escondida es la que más perfume tiene dentro de sí.
Busco un retiro para el Corazón de Jesús en mi propio interior. En los momentos difíciles y dolorosos
Te entono, oh Creador, un himno de la confianza, porque el abismo de mi confianza hacia Ti, hacia Tu misericordia, es inconmensurable.

+Gracias Señor por este valioso tiempo que , cual  retiro, nos permite orar y meditar más …


4. Oración 

Amado Señor, Dios de Misericordia, imploramos hoy, junto al Papa Francisco, el fin de la pandemia que azota al mundo. Con palabras de Santa Faustina te decimos:

¡Oh tesoro inagotable de la pureza de la intención que haces perfectas y tan
agradables a Dios todas nuestras acciones!
Oh Jesús, Tú sabes que débil soy, por eso quédate siempre conmigo, guía mis
acciones, todo mi ser. Tú, mi mejor Maestro. De verdad, oh Jesús, me invade el
miedo cuando veo mi miseria, pero a la vez me tranquilizo viendo Tu misericordia insondable que es más grande que mi miseria desde toda una eternidad. Y esta disposición de ánimo me reviste de Tu poder.
Oh gozo que se deriva del conocimiento de mi misma, Oh verdad inmutable. Eterna es Tu firmeza.

5. Santo Rosario


Pèsame (Todos juntos)

Primer Misterio:  El bautismo de Jesús

“Cuando todo el pueblo estuvo bautizado y mientras Jesús, habiendo recibido también él el bautismo, estaba en oración, el cielo se abrió y descendió sobre él el Espíritu Santo con apariencia corpórea, como una paloma, y se oyó una voz venida del cielo:”Tú eres mi hijo predilecto, en ti me he complacido”.” (Lc. 3, 21-22)

El amor puro es capaz de grandes empresas y no lo destruyen ni las dificultades ni las contrariedades, si el amor [es] fuerte [a pesar] de grandes dificultades, también es perseverante en la vida cotidiana, gris, monótona. Sabe que para agradar a Dios, una cosa es necesaria, es decir hacer las cosas mas pequeñas con gran amor, amor y siempre amor.
El amor puro no se equivoca, tiene singularmente mucha luz y no hará nada que no agrade a Dios. Es ingenioso en hacer lo que es más agradable a Dios y no hay nadie que lo iguale; es feliz cuando puede anonadarse y arder como un sacrificio puro.
Cuanto más se entrega, tanto mas es feliz. Además, nadie sabe presentir los peligros desde tan lejos como él; sabe quitar la máscara y sabe con quién trata.

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria

 Segundo Misterio: Jesús en la bodas de Cana

“… Hubo un casamiento en Cana de Galilea y allí estaba la madre de Jesús. También fue invitado a  la boda Jesús con sus discípulos. En medio del festejo se acabó el vino. La Madre de Jesús le dijo:” No tienen más vino”. Y Jesús respondió:” ¿Qué tengo que hacer contigo, oh Mujer? Todavía no ha llegado mi hora.” La madre le dijo entonces a los siervos:” ¡Haced lo que El os diga!”… Así Jesús dio comienzo a sus milagros en Cana de Galilea, manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él”. (Jn 2, 1- 5, 11)

Jesús, Verdad Eterna, Vida nuestra, Te suplico e imploro Tu misericordia para
los pobres pecadores. Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana. Te pido luz para los pobres pecadores. Oh Jesús, recuerda Tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan Preciosa, Santísima Sangre Tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de Tu Sangre, me regocijo en su inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores. 

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria
 
Tercer Misterio:   El anuncio del reino de Dios

“Después que Juan fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea predicando el Evangelio de Dios y decía:”El tiempo está cumplido y el reino de Dios está cerca; convertíos y creed en el Evangelio”.” (Mc. 1, 14-15)

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confié en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en su misericordia. Dios no le negara su misericordia a nadie. El cielo y la tierra podrán cambiar, pero jamás se agotara la misericordia de Dios. ¡Oh, que alegría arde en mi corazón, cuando contemplo Tu bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a Tus pies para que glorifiquen Tu misericordia por los siglos de los siglos.

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria


 Cuarto Misterio:.La transfiguración de Jesús

“… Jesús llevó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan y subió a la montaña a orar. Y, mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y su ropa se volvió blanquísima y brillante. Y he aquí que dos hombres hablaban con él: eran Moisés y Elías…Mientras éstos se separaban de él, Pedro le dijo a Jesús: “Maestro, es hermoso estar aquí. Hagamos tres tiendas, una para ti, una para Moisés y una para Elías.” Mientras hablaba así, vino una nube y  los envolvió… y de la nube salió una voz que decía: “Este es mi Hijo, el elegido; escuchadlo”.”(Lc. 9, 29-30, 34-35)

A través de la oración el alma se arma para enfrentar cualquier batalla. En cualquier condición en que se encuentre un alma, debe orar. Tiene que rezar el alma pura y bella, porque de lo contrario perdería su belleza; tiene que
implorar el alma que tiende a la pureza, porque de lo contrario no la alcanzaría; tiene que suplicar el alma recién convertida, porque de lo contrario caería nuevamente; tiene que orar el alma pecadora, sumergida en los pecados, para poder levantarse. Y no hay alma que no tenga el deber de orar, porque toda gracia fluye por medio de la oración.


Padre nuestro, 10 Ave María y Gloria

Quinto Misterio: Jesús instituye la Eucaristía

“Mientras comían tomó el pan y una vez pronunciada la bendición, lo partió y se lo dio a ellos diciéndoles: “Tomad, este es mi cuerpo”. Luego tomó el cáliz y dando gracias, se lo dio a ellos y todos bebieron. Y dijo: “Esta en mi sangre, la sangre de la alianza, derramada por muchos”. (Mc. 14, 22-25)

Oh ¿Quién comprenderá Tu amor y Tu misericordia insondable hacia nosotros?
Oh prisionero del amor, encierro mi pobre corazón en este tabernáculo para
adorarte sin cesar día y noche. No se de ninguna objeción a esta adoración, y
aunque estoy físicamente lejos de Ti, mi corazón esta siempre Contigo. Nada
puede impedir mi amor hacia Ti. No existe ningún obstáculo para mí. Oh Jesús Te consolare por todas las ingratitudes, por las blasfemias, por la tibieza, por el odio de los impíos, por los sacrilegios. Oh Jesús, deseo arder como victima pura y anonadada delante del trono de Tu escondite. Te ruego incesantemente por los pecadores agonizantes.

Padrenuestro, 10 Ave María y Gloria


Por la intención del Santo Padre Francisco para este mes:

Padre nuestro, 3 Ave María y Gloria

6. Letanías a la Misericordia divina

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.

Jesucristo, óyenos: Jesucristo escúchanos.
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

*Repetimos  En Vos Confío

Jesús, Rey de Misericordia, que has redimido el mundo.*
Jesús, Rey de Misericordia, por quien todas las cosas fueron creadas.*
Jesús, Rey de Misericordia, que nos has santificado.*
Jesús, Rey de Misericordia, que nos revelasteis el misterio de La Santísima Trinidad.*
Jesús, Rey de Misericordia, que nos manifestasteis la Omnipotencia de Dios.*
Jesús, Rey de Misericordia, que te manifiestas en la creación de los espíritus celestiales.*
Jesús, Rey de Misericordia, que nos formasteis de la nada.*
Jesús, Rey de Misericordia, que abrazas todo el universo.*
Jesús, Rey de Misericordia, que nos das la vida eterna.*
Jesús, Rey de Misericordia, que nos proteges del castigo merecido.*
Jesús, Rey de Misericordia, que nos libras de la miseria del pecado.*
Jesús, Rey de Misericordia, que nos concedes la justificación en el verbo encarnado.*
Jesús, Rey de Misericordia, que nos concedes misericordia por Tus Santas llagas.*
Jesús, Rey de Misericordia, que brota de Tu Santísimo Corazón.*
Jesús, Rey de Misericordia, que nos distes a la Santísima Virgen como Madre de Misericordia.*
Jesús, Rey de Misericordia, por la cual has sufrido Tu encarnación, Pasión y Muerte.*
Jesús, Rey de Misericordia, por medio de la cual ayudas a todos, en todas partes y siempre.*
Jesús, Rey de Misericordia, por la cual nos has prevenido con Tus Gracias.*
 Jesús, Rey de Misericordia, la que nos has manifestado revelándonos los Misterios Divinos.*
Jesús, Rey de Misericordia, la que manifestastes instituyendo Tu Santa Iglesia.*
Jesús, Rey de Misericordia, que habiendo instituido los Santos Sacramentos, nos abristes los torrentes de Tus Gracias.*
Jesús, Rey de Misericordia, por la que nos has obsequiado con los Santos Sacramentos del Bautismo y de la Penitencia.*
Jesús, Rey de Misericordia, por la que nos has obsequiado con la Santísima Eucaristía y el Sacerdocio.*
Jesús, Rey de Misericordia, que nos has llamado a Nuestra Santa Fe.*
Jesús, Rey de Misericordia, que la manifiestas por la conversión de los pecadores.*
Jesús, Rey de Misericordia, que la manifiestas iluminando a los fieles.*
Jesús, Rey de Misericordia, que la revelas por la santificación de los justos.*
Jesús, Rey de Misericordia, que llevas a los santos a la cumbre de la santidad.*
Jesús, Rey de Misericordia, la que brota de Tus Santas llagas.*
Jesús, Rey de Misericordia, la que brota de Tu Santísimo Corazón.*
Jesús, Rey de Misericordia, que eres consuelo de los enfermos y afligidos.*
Jesús, Rey de Misericordia, que eres el único consuelo de los corazones afligidos.*
Jesús, Rey de Misericordia, que das esperanzas a las almas que se hallan en desesperación.*
Jesús, Rey de Misericordia, que acompañas a todos los hombres siempre y en todas partes.*
Jesús, Rey de Misericordia, que nos colmas con el torrente de Tus Gracias.*
Jesús, Rey de Misericordia, que eres el refugio de los moribundos.*
Jesús, Rey de Misericordia, que eres el consuelo de las almas del purgatorio.*
Jesús, Rey de Misericordia, que eres la Corona de todos los Santos.*
Jesús, Rey de Misericordia, que eres el gozo celestial de los que se salvan.*
Jesús, Rey de Misericordia, que eres la fuente inagotable de los milagros.*
Jesús, Rey de Misericordia, que eres la salvación del mundo entero.*

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo. Perdónanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo. Escúchanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Ten piedad de nosotros.

Las Misericordias de Dios, son más grandes que todas sus obras.
Por eso cantaré las Misericordias de Dios para siempre.


6. Oración a san Miguel Arcángel
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.
Amén." 


7. ORACION FINAL

Ayúdame, oh Señor, a que mis ojos sean misericordiosos, para que yo jamás recele o juzgue según las apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarla.
Ayúdame a que mis oídos sean misericordiosos para que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus penas y gemidos.
Ayúdame, oh Señor, a que mi lengua sea misericordiosa para que jamás hable negativamente de mis prójimos sino que tenga una palabra de consuelo y perdón para todos.
Ayúdame, oh Señor, a que mis manos sean misericordiosas y llenas de buenas obras para que sepa hacer sólo el bien a mi prójimo y cargue sobre mí las tareas más difíciles y más penosas.
Ayúdame a que mis pies sean misericordiosos para que siempre me apresure a socorrer a mi prójimo, dominando mi propia fatiga y mi cansancio. Mi reposo verdadero está en el servicio a mi prójimo.
Ayúdame, oh Señor, a que mi corazón sea misericordioso para que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo. A nadie le rehusaré mi corazón. Seré sincera incluso con aquellos de los cuales sé que abusarán de mi bondad. Y yo misma me encerrare en el misericordiosísimo Corazón de Jesús. Soportaré mis propios sufrimientos en silencio. Que tu misericordia, oh Señor mío, repose dentro de mí.
Tú Mismo me mandas ejercitar los tres grados de la misericordia. El primero: la obra de misericordia, de cualquier tipo que sea. El segundo: la palabra de misericordia; si no puedo llevar a cabo una obra de misericordia, ayudaré con mis palabras. El tercero: la oración. Si no puedo mostrar misericordia por medio de obras o palabras, siempre puedo mostrarla por medio de la oración. Mi oración llega hasta donde físicamente no puedo llegar.

SALVE 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra.
Dios te salve.
A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva,
a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora Abogada Nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
Oh, clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María
Ruega por nosotros santa Madre de Dios para que seamos
Dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Oramos sin fronteras IV


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Grupos de Oración y devotos de Padre Pio 
ORAMOS SIN FRONTERAS – 1 Mayo 2020

Oraremos y meditaremos hoy a la luz de las enseñanzas del Papa Francisco en “Christus Vivit”
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

1. Invocación al Espíritu Santo 
Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de tus fieles,
y enciende en ellos el fuego de tu amor.
Envía tu Espíritu Creador
y renueva la faz de la tierra.
Oh Dios,
que has iluminado los corazones de tus hijos
con la luz del Espíritu Santo;
haznos dóciles a sus inspiraciones
para gustar siempre el bien
y gozar de su consuelo.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.

2. Oración a san José en su día
Glorioso patriarca San José cuyo poder sabe hacer posibles las cosas imposibles, ven en mi ayuda en estos momentos de angustia y dificultad. Toma bajo tu protección las situaciones tan serias y difíciles que te encomiendo... a fin de que tengan una feliz solución. Mi bienamado Padre: toda mi confianza esta puesta en Vos. Que no se diga que te he invocado en vano. Y puesto que Vos podes todo ante Jesus y Maria, mostrame que tu bondad es tan grande como tu amor. Amen

3. SALMO 91

Tú que vives al amparo del Altísimo
y resides a la sombra del Todopoderoso,
di al Señor: «Mi refugio y mi baluarte,
mi Dios, en quien confío».
El te librará de la red del cazador
y de la peste perniciosa;
te cubrirá con sus plumas,
y hallarás un refugio bajo sus alas.
No temerás los terrores de la noche,
ni la flecha que vuela de día,
ni la peste que acecha en las tinieblas,
ni la plaga que devasta a pleno sol.
Aunque caigan mil a tu izquierda
y diez mil a tu derecha,
tú no serás alcanzado:
su brazo es escudo y coraza.
Con sólo dirigir una mirada,
verás el castigo de los malos,
porque hiciste del Señor tu refugio
y pusiste como defensa al Altísimo.
No te alcanzará ningún mal,
ninguna plaga se acercará a tu carpa,
porque hiciste del Señor tu refugio
y pusiste como defensa al Altísimo
 Ellos te llevarán en sus manos
para que no tropieces contra ninguna piedra;
caminarás sobre leones y víboras,
pisotearás cachorros de león y serpientes.
«El se entregó a mí, por eso, yo lo glorificaré;
lo protegeré, porque conoce mi Nombre;
me invocará, y yo le responderé.
Estará con él en el peligro, lo defenderé y lo glorificaré;
le haré gozar de una larga vida y le haré ver mi salvación».

4. Santo Rosario
(Mencionamos las intenciones que llevamos en el corazón)

Primer Misterio: 
La agonía de Jesús en el huerto de Getsemaní

…”Jesús fue, como de costumbre, al monte de los Olivos; los discípulos lo siguieron. Cuando llegaron al lugar les dijo:”Orad para no caer en tentación”. Luego se alejó de ellos a la distancia del lanzamiento de una piedra y arrodillándose oraba: “Padre, si quieres ¡aleja de mí este cáliz! No se haga sin embargo, mi voluntad sino la tuya”… Invadido por la angustia oraba más intensamente; y su sudor se volvió como gotas de sangre que caían al suelo”. (Lc. 39-44)

Del Papa Francisco:
“Jesús está en ti, Él está contigo y nunca se va. Por más que te alejes, allí está el Resucitado, llamándote y esperándote para volver a empezar. Cuando te sientas avejentado por la tristeza, los rencores, los miedos, las dudas o los fracasos, Él estará allí para devolverte la fuerza y la esperanza.”

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria

Segundo Misterio:
La flagelación de Jesús

“Pilatos al ver que no obtenía nada, es más, que el tumulto crecía cada vez más, se hizo traer agua y se lavó las manos delante de la multitud… Entonces les dejó libre a Barrabás y después de haberlo hecho flagelar a Jesús, lo entregó para que fuera crucificado”. (Mt. 27, 24-26)

 Del Papa Francisco:
“Contempla a Jesús feliz, desbordante de gozo. Alégrate con tu Amigo que triunfó. Mataron al santo, al justo, al inocente, pero Él venció. El mal no tiene la última palabra. En tu vida el mal tampoco tendrá la última palabra, porque tu Amigo que te ama quiere triunfar en ti. Tu salvador vive.”
Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria


Tercer Misterio: 
La coronación de espinas

“Entonces Pilatos lo hizo flagelar a Jesús. Y los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y lo cubrieron con un manto de color púrpura; se colocaban delante de él, y le decían: “¡Salud, rey de los Judíos!”. Y le daban bofetadas”
(Jn 19, 1-3)

Del Papa Francisco:
“Si Él vive eso es una garantía de que el bien puede hacerse camino en nuestra vida, y de  que nuestros cansancios servirán para algo. Entonces podemos abandonar los lamentos y mirar para adelante, porque con Él siempre se puede. Esa es la seguridad que tenemos. Jesús es el eterno viviente. Aferrados a Él viviremos y atravesaremos todas las formas de muerte y de violencia que acechan en el camino.”

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria

 Cuarto Misterio:.
La subida de Jesús al Calvario

“Mientras lo conducían, tomaron a un tal Simón de Cirene que venía del campo y le pusieron encima la cruz para llevar tras de Jesús. Lo seguía una gran muchedumbre y mujeres que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él. Pero Jesús  vuelto hacia ellas, les dijo:”Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos… Porque si tratan así al leño verde, ¿qué pasará con el leño seco?”.” (Lc. 23, 26-28-32)

Del Papa Francisco:
Si alcanzas a valorar con el corazón la belleza de este anuncio y te dejas encontrar por el Señor; si te dejas amar y salvar por Él; si entras en amistad con Él y empiezas a conversar con Cristo vivo sobre las cosas concretas de tu vida, esa será la gran experiencia, esa será la experiencia fundamental que sostendrá tu vida cristiana. Esa es también la experiencia que podrás comunicar a otros jóvenes. Porque «no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva ».

Padre nuestro, 10 Ave María y Gloria

Quinto Misterio: 
La crucifixión y muerte de Jesús

“Luego lo crucificaron y se repartieron sus ropas, tirando a suerte lo que correspondería  a cada uno. Eran las 9 de la mañana cuando lo crucificaron… Llegado el mediodía se hizo la oscuridad en toda la tierra, hasta las 3 de la tarde. A las 3 Jesús… dando un fuerte grito, expiró”. (Mt. 15, 24-25, 33-37)

Del Papa Francisco:
«¿Adónde nos envía Jesús? No hay fronteras, no hay límites: nos envía a todos. El Evangelio no es para algunos sino para todos. No es sólo para los que nos parecen más cercanos, más receptivos, más acogedores. Es para todos. No tengan miedo de ir y llevar a Cristo a cualquier ambiente, hasta las periferias existenciales, también a quien parece más lejano, más indiferente. El Señor busca a todos, quiere que todos sientan el calor de su misericordia y de su amor». Y nos invita a ir sin miedo con el anuncio misionero, allí donde nos encontremos y con quien estemos… siempre es bueno y oportuno compartir la alegría del Evangelio. Así es como el Señor se va acercando a todos.

Padrenuestro, 10 Ave María y Gloria

Por la intención del Papa  Francisco para este mes de Mayo:
Para que los diáconos, fieles al servicio de la Palabra y de los pobres, sean un signo vivificante para toda la Iglesia.

Padrenuestro  - 3 Ave María  - Gloria

5. Letanías a San José

Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial.
Ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo.
Ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo.
Ten piedad de nosotros.
Santa Trinidad, un solo Dios .
Ten piedad de nosotros.
Santa María,                                                         Ruega por nosotros
-San José
-Ilustre descendiente de David
-Luz de los patriarcas
-Esposo de la Madre de Dios
-Custodio purísimo de la Virgen,
-Nutricio del Hijo de Dios
-Diligente defensor de Cristo
-Jefe de la Sagrada Familia
-José justo
-José casto
-José prudente
-José fuerte
-José obediente
-José fiel
-Espejo de paciencia
-Amante de la pobreza
-Modelo de obreros
-Gloria de la vida doméstica
-Custodio de vírgenes
-Sostén de las familias
-Consuelo de los desdichados
-Esperanza de los enfermos
-Patrono de los moribundos
-Terror de los demonios
-Protector de la santa Iglesia
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Ten piedad de nosotros.
V. Lo nombró administrador de su casa.
R. Y señor de todas sus posesiones.

Oración
¡Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir a San José para ser esposo de tu Santísima Madre! ; te rogamos nos concedas tenerlo como intercesor en el cielo, ya que lo veneramos como protector en la tierra. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

6. Oración del Papa Clemente XI 

Creo en ti, Señor, pero ayúdame a creer con firmeza; espero en ti, pero ayúdame a esperar sin desconfianza; te amo, Señor, pero ayúdame a demostrarte que te quiero; estoy arrepentido, pero ayúdame a no volver a ofenderte.

Te adoro, Señor, porque eres mi creador y te anhelo porque eres mi fin; te alabo, porque no te cansas de hacerme el bien y me refugio en ti, porque eres mi protector.

Que tu sabiduría, Señor, me dirija y tu justicia me reprima; que tu misericordia me consuele y tu poder me defienda.

Te ofrezco, Señor, mis pensamientos, ayúdame a pensar en ti; te ofrezco mis palabras, ayúdame a hablar de ti; te ofrezco mis obras, ayúdame a cumplir tu voluntad; te ofrezco mis penas, ayúdame a sufrir por ti.

Todo aquello que quieres tú, Señor, lo quiero yo, precisamente porque lo quieres tú, como tú lo quieras y durante todo el tiempo que lo quieras.

Te pido, Señor, que ilumines mi entendimiento, que fortalezcas mi voluntad, que purifiques mi corazón y santifiques mi espíritu.

Hazme llorar, Señor, mis pecados, rechazar las tentaciones, vencer mis inclinaciones al mal y cultivar las virtudes.

Dame tu gracia, Señor, para amarte y olvidarme de mí, para buscar el bien de mi prójimo sin tenerle miedo al mundo.

Dame tu gracia para ser obediente con mis superiores, comprensivo con quienes de mí dependen, solícito con mis amigos y generoso con mis enemigos.

Ayúdame, Señor, a superar con austeridad el placer, con generosidad la avaricia, con amabilidad la ira, con fervor la tibieza.

Que sepa yo tener prudencia, Señor, al aconsejar, valor en los peligros, paciencia en las dificultades, sencillez en los éxitos.

Concédeme, Señor, atención al orar, sobriedad al comer, responsabilidad en mi trabajo y firmeza en mis propósitos.

Ayúdame a conservar la pureza de alma, a ser modesto en mis actitudes, ejemplar en mi trato con el prójimo y verdaderamente cristiano en mi conducta.

Concédeme tu ayuda para dominar mis instintos, para fomentar en mí tu vida de gracia, para cumplir tus mandamientos y obtener mi salvación.

Enséñame, Señor, a comprender la pequeñez de lo terreno, la grandeza de lo divino, la brevedad de esta vida y la eternidad futura.

Concédeme, Señor, una buena preparación para la muerte y un santo temor al juicio, para librarme del infierno y obtener tu gloria.

Por Cristo nuestro Señor. Amén

7. Oración a san Miguel Arcángel

"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.
Amén." 

8. SALVE a la Santísima Virgen

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra.
Dios te salve.
A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva,
a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora Abogada Nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María
Ruega por nosotros santa Madre de Dios para que seamos
Dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.


En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

ORAMOS SIN FRONTERAS III


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ORAMOS SIN FRONTERAS

Rezamos especialmente por la amada Obra de Padre Pio: La Casa Alivio del Sufrimiento que atraviesa el desafío de asistir a los infectados por el Covid 19 y se encuentra desbordada.  Por los enfermos, el personal sanitario y administrativo.
Rogamos por la Santa Iglesia de Cristo y su Vicario el Papa Francisco.
También rogamos por los Grupos de Oración, por sus integrantes y sacerdotes guía, por las intenciones que recibimos y por las almas del Purgatorio.

Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro.
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo Amén 

1. Invocación al Espíritu Santo 
Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de tus fieles,
y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Envía tu Espíritu Creador
y renueva la faz de la tierra.

Oh Dios,
que has iluminado los corazones de tus hijos
con la luz del Espíritu Santo;
haznos dóciles a sus inspiraciones
para gustar siempre el bien
y gozar de su consuelo.

Por Cristo nuestro Señor.
Amén.

2. Oración de Mons. Franco Moscone , Arzobispo de Manfredonia – Vieste - San Giovanni Rotondo

Oh glorioso Padre Pío,
Cuando creaste los Grupos de Oración, fundaste la Casa del Alivio, como lugar de avanzada y  “Ciudadela de la caridad", y nos aseguraste que nuestra vocación es la de ser "viveros de fe y hogares de amor, en los cuales Cristo mismo está presente".
En este tiempo de pandemia, resulta imposible reunirnos físicamente como Grupos de Oración, pero cada uno de nosotros sabe ser persona de oración en comunión con mu-chas otras, de las cuales conoce nombres y rostros. En este trágico tiempo, oh glorioso Padre Pío, haznos sentir que estamos verdaderamente unidos en un solo gran Grupo que abraza a todo el mundo y que se hace portavoz de todas las Ciudadelas de caridad, que, desde lejos, sufren y pagan con su profesión para derrotar el mal del Coronavirus.
Oh glorioso Padre Pío, hazte mediador de nuestra oración con el Cristo Crucificado del cual has sido constituido cireneo de la humanidad.
A través de tu mediación queremos interceder:
por las personas golpeadas por el virus, y por las que por este flagelo han dejado este mundo: "heridos y caídos" por una guerra que llegó de improviso y sin estar declarada;
por las familias de los difuntos y de los enfermos, marcadas en los afectos más queridos y preocupados: "víctimas inermes" de un enemigo que llegó como un ladrón para modificar los afectos y las relaciones;
por quien está obligado a la experiencia de la cuarentena: experiencia casi de un "arresto domiciliario", no por una culpa cometida, sino tocado por un suceso incomprensible, tal vez infectado mientras cumplía con su propio deber profesional;
por los médicos de familia y obreros de los primeros auxilios: "atrincherados", con pocas seguridades y a veces, sin medios para combatir a un enemigo invisible;
por los médicos, enfermeros, obreros sanitarios y todos los trabajadores de los establecimientos hospitalarios: "campos de batalla" sin horarios, sin turnos y con las fuer-zas que comienzan a disminuir;
por los responsables de la vida civil, gobernantes y administradores: lideres en tiempos de calamidad, obligados a asumir decisiones que parecen amargas e impopulares;
por los últimos, que no aparecen más en las informaciones periodísticas y televisivas: los emigrantes, los refugiados, cuyas vidas corren riesgo atravesando sobre las barcas "nuestro mar": todos estos existen todavía, como antes, y continúan en su Calvario;
por cada uno de nosotros que vive este tiempo con el corazón herido, pero que sabe que, sobre todo en una situación como esta, debe ser todavía más vivero de fe y hogar de amor.
Ayúdanos, oh glorioso Padre Pío, a interceder por todas estas personas: son la carne de Cristo, son la Eucaristía que en estos días no pueden recibir; son la Eucaristía viviente, hecha persona débil y sufriente... pero que resplandece en su propio rostro el Rostro del Hijo de Dios, del dulcísimo Jesús Crucificado y Resucitado. Amén

3. Palabras del Padre Gustavo Seivane*(fragmento):
“La cruz se carga con paciencia, como soportando un sagrado don. Es la paciencia que nos resguarda de corridas vanas, y nos silencia sabiamente. Una paciencia que impide que hablemos de nosotros mismos, de nuestros dolores, para callar y servir a los otros sufrientes.
El que ama con su cruz a cuestas no malogra el camino. Lo pleno le es propio, porque Jesús no miente. Y en esa fe lo sigue.
No hay hastío en aquel que ama crucificado, ni hay trivialidades que distraigan al que no huye de su vía dolorosa.
Transportar un peso fatiga. Transportar la cruz aumenta la sabiduría. Es sello del Verbo encarnado. Se la lleva abriendo mundos. Y el camino que abre no acaba en círculo cerrado, sino en salto. Dios es la recompensa de los que amaron con ella.
El cartel de la Cruz de Cristo decía: “Jesús de Nazaret Rey de los Judíos”. La cruz de sus discípulos dirá en la última hora: “De Cristo hasta el fin”.
Hoy besemos el crucifijo que tengamos en casa o a la mano.
Es nuestro sello de identidad salvífica. “  Amén

*Asesor espiritual de los Grupos de Padre Pio en Argentina

4. Palabras de Padre Pio
Lejos de nosotros lamentarnos de las aflicciones y enfermedades que Jesús quiera mandarnos. Sigamos al divino Maestro por la senda del Calvario cargados con nuestra cruz; y, cuando él quiera colocarnos en la cruz, es decir, tenernos en cama enfermos, démosle gracias y tengámonos por afortunados por el gran honor que se nos hace, sabiendo que estar en la cruz con Jesús es un acto muchísimo más perfecto que el de sólo contemplarlo a él en la cruz.
(26 de noviembre de 1914, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 245)

5. Breve momento de meditación personal sobre los puntos 3 y 4

6. Coronilla al Sagrado Corazón de Jesús 

  - ¡OH Jesús mío! que dijiste. “ En verdad os digo, pedid y recibiréis, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá”, he aquí que yo llamo, yo busco, yo pido la gracia. (men-cionar la gracia solicitada)
Padre nuestro, Ave Maria, Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, confío y espero en vos.
 - ¡OH Jesús mío!, que dijiste “en verdad os digo cualquier cosa que pidieres a mi Padre en mi nombre, él os la concederá” he aquí que a Vuestro Padre y en Vuestro nombre, yo pido la gracia...
Padre nuestro, Ave María, Gloria .
Sagrado Corazón de Jesús, confío y espero en vos.
- OH Jesús mío ! que dijiste. “En verdad os digo, el cielo y la tierra pasarán pero mis palabras no pasarán jamás” he aquí que apoyado en la infalibilidad de vuestras santas palabras yo pido la gracia...
Padre nuestro, Ave María, Gloria.
 Sagrado Corazón de Jesús, confío y espero en vos.
¡OH Sagrado corazón de Jesús! a quien es imposible no tener compasión de los infelices, tened piedad de mi mísero pecador, y concédeme la gracia que te pido, por me-dio del Inmaculado Corazón de María, vuestra y nuestra tierna Madre.
 San José padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús ruega por nosotros.
Amen.

 •        Esta coronilla era recitada diariamente por el Padre Pío,     por todos aquellos que se encomendaban a sus oraciones.

7. Nos dice Padre Pío 

“El alma es como un campo de batalla, donde Dios y Satanás no cesan de luchar. Es necesario abrir al Señor las puertas de nuestra alma de par en par y entregársela to-talmente, fortificarla con toda clase de armamento, iluminarla con Su Luz para com-batir las tinieblas del terror, revestirla de Jesús, con su verdad y justicia, con el escudo de la fe, con la Palabra de Dios. Solo así triunfaremos contra el enemigo. Para revestirse de Jesús es necesario despojarse de sí mismos."

Oración a san Pio por los enfermos 

Oh San Pío de Pietrelcina, ya que durante tu vida terrena mostraste un gran amor por los enfermos y afligidos, escucha nuestros ruegos, e intercede ante el Padre misericordioso por los que sufren.
Asiste desde el cielo a todos los enfermos del mundo;
sostén a quienes han perdido toda esperanza de curación;
consuela a quienes gritan o lloran por sus tremendos dolores;
protege a quienes no pueden atenderse o medicarse
por falta de recursos materiales o ignorancia;
alienta a quienes no pueden reposar porque deben trabajar;
vigila a quienes buscan en la cama una posición menos dolorosa;
acompaña a quienes pasan las noches insomnes,
visita a quienes ven que la enfermedad frustra sus proyectos;
alumbra a quienes pasan una "noche oscura" y desesperan;
toca los miembros y los músculos que han perdido movilidad;
ilumina a quienes ven tambalear su fe
y se sienten atacados por dudas que los atormentan;
apacigua a quienes se impacientan viendo que no mejoran;
calma a quienes se estremecen por dolores y calambres;
concede paciencia, humildad y constancia a quienes se rehabilitan;
devuelve la paz y la alegría a quienes se llenaron de angustia;
disminuye los padecimientos de los más débiles y ancianos;
vela junto al lecho de los que perdieron el conocimiento;
guía a los moribundos al gozo eterno;
conduce al encuentro con Dios, a los que más lo necesitan;
y bendice abundantemente a quienes los asisten en su dolor,
los consuelan en su angustia y los protegen con su caridad.
Amén.

8. LETANIAS A SAN  PIO DE PIETRELCINA

Señor  ten piedad.                                                                    Señor  ten piedad.
Cristo ten piedad.                                                                     Cristo ten piedad.
Señor  ten piedad.                                                                    Señor  ten piedad.
Cristo, óyenos.                                                                          Cristo, óyenos.
Cristo, benignamente escúchanos.                                       Cristo, benignamente escúchanos.
Dios, Padre del Cielo                                                               Ten piedad de nosotros.
Dios Hijo , Redentor del mundo.                                          Ten piedad de nosotros.
Dios, Espíritu Santo,              Ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios. Ten piedad de nosotros.
Santa Maria, Virgen Inmaculada.                                         Ruega por nosotros.
San Pio de Pietrelcina .                                                           Ruega por nosotros.
Amado de Dios, Ruega por nosotros.
Imitador de Cristo, Ruega por nosotros.
Buen Pastor de las personas, Ruega por nosotros.
Modelo de sacerdote, Ruega por nosotros.
Luz de la Iglesia, Ruega por nosotros.
Adorador del Bendito Sacramento, Ruega por nosotros.
Fiel hijo de San Francisco, Ruega por nosotros.
Marcado con los estigmas de Cristo, Ruega por nosotros.
Paciente en el sufrimiento, Ruega por nosotros.
Auxilio de los moribundos, Ruega por nosotros.
Director de almas, Ruega por nosotros.
Corazón de oro, Ruega por nosotros.
Apóstol de misericordia, Ruega por nosotros.
Consuelo de los afligidos, Ruega por nosotros.
Apóstol  del Sagrado Rosario, Ruega por nosotros.
Auxilio de almas en dudas  y tinieblas, Ruega por nosotros.
Confortador de almas, Ruega por nosotros.
Ejemplo de humildad, Ruega por nosotros.
Fuente de sabiduría, Ruega por nosotros.
Espejo de la Vida Divina, Ruega por nosotros.
Amante de Cristo Crucificado, Ruega por nosotros.
Resignado a la Voluntad de Dios, Ruega por nosotros.
Hacedor de bien sobre la tierra, Ruega por nosotros.
Lleno del Espíritu de sacrificio, Ruega por nosotros.
Nuestra ayuda y esperanza en las necesidades, Ruega por nosotros.
Vasija del Espíritu Santo, Ruega por nosotros.
Nuestra guía hacia Cristo, Ruega por nosotros.
Nuestro padre espiritual y abogado, Ruega por nosotros.
Coronado de Gloria en el Cielo, Ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,       Perdónanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,       Escúchanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,       Ten piedad de nosotros.
Oremos:
Dios, nuestro Padre. Tu que ayudaste a San Pio a reflejar la imagen de Cristo a través de una vida de caridad y sacrificio, rogamos poder seguir a Tu Hijo, caminando en las mismas huellas de San Pio de Pietrelcina, imitando su amor sin egoísmo. Amén.

9. Consagración personal a san Pio de Pietrelcina

Padre de bondad y misericordia, fuente inagotable de vida y felicidad, te pido, por in-tercesión del Padre Pío, me concedas ser semejante a él: sencillo y humilde, como las florecillas del campo, libre y alegre, como los pájaros del cielo; pobre y laborioso, co-mo su padre san Francisco.
Porque confío en tu amor y en tu gracia hoy te ofrezco libremente cuanto soy y cuanto tengo: deposito mi pasado en tu misericordia, encomiendo mi futuro a tu providencia y me quedo tranquilo como un niño pequeño en brazos de su madre cariñosa, tratando de vivir un día a la vez.
Te entrego mi memoria, mi inteligencia y mi voluntad. Te consagro mis fuerzas y mis límites: tómame como soy y haz de mí como hiciste de Pío de Pietrelcina, un buen cris-tiano y un honrado ciudadano que te alabe sirviendo a mis hermanos.  Amén.

10. Rezamos Salve a la Virgen Santísima

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Oramos sin fronteras II


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Por la señal de la Santa Cruz
De nuestros enemigos
Líbranos Señor Dios nuestro.

†En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

1 Invocación

Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de tus fieles,
y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Envía tu Espíritu Creador
y renueva la faz de la tierra.

Oh Dios,
que has iluminado los corazones de tus hijos
con la luz del Espíritu Santo;
haznos dóciles a sus inspiraciones
para gustar siempre el bien
y gozar de su consuelo.

Por Cristo nuestro Señor.
Amén.


Dios nuestro, acudimos hoy a tu misericordia implorando piedad para este mundo ingrato. De la mano de María, elevamos con fe y fervor nuestras plegarias.

2 Magnificat

« Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí;
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos,
enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre »

(Lc 1, 46-55).

3. Leemos en la carta Encíclica  “Redemptoris Mater” del Papa San Juan Pablo II

La dimensión mariana de la vida de un discípulo de Cristo se manifiesta de modo especial precisamente mediante esta entrega filial respecto a la Madre de Dios, iniciada con el testamento del Redentor en el Gólgota. Entregándose filialmente a María, el cristiano, como el apóstol Juan, « acoge entre sus cosas propias » 130 a la Madre de Cristo y la introduce en todo el espacio de su vida interior, es decir, en su « yo » humano y cristiano: « La acogió en su casa » Así el cristiano, trata de entrar en el radio de acción de aquella « caridad materna », con la que la Madre del Redentor « cuida de los hermanos de su Hijo »,131 « a cuya generación y educación coopera » 132 según la medida del don, propia de cada uno por la virtud del Espíritu de Cristo. Así se manifiesta también aquella maternidad según el espíritu, que ha llegado a ser la función de María a los pies de la Cruz y en el cenáculo.

Esta relación filial, esta entrega de un hijo a la Madre no sólo tiene su comienzo en Cristo, sino que se puede decir que definitivamente se orienta hacia él. Se puede afirmar que María sigue repitiendo a todos las mismas palabras que dijo en Caná de Galilea: « Haced lo que él os diga ». En efecto es él, Cristo, el único mediador entre Dios y los hombres; es él « el Camino, la Verdad y la Vida » (Jn 4, 6); es él a quien el Padre ha dado al mundo, para que el hombre « no perezca, sino que tenga vida eterna » (Jn 3, 16). La Virgen de Nazaret se ha convertido en la primera « testigo » de este amor salvífico del Padre y desea permanecer también su humilde esclava siempre y por todas partes. Para todo cristiano y todo hombre, María es la primera que « ha creído », y precisamente con esta fe suya de esposa y de madre quiere actuar sobre todos los que se entregan a ella como hijos. Y es sabido que cuanto más estos hijos perseveran en esta actitud y avanzan en la misma, tanto más María les acerca a la « inescrutable riqueza de Cristo » (Ef 3, 8). E igualmente ellos reconocen cada vez mejor la dignidad del hombre en toda su plenitud, y el sentido definitivo de su vocación, porque « Cristo ... manifiesta plenamente el hombre al propio hombre ».133

Esta dimensión mariana en la vida cristiana adquiere un acento peculiar respecto a la mujer y a su condición. En efecto, la feminidad tiene una relación singular con la Madre del Redentor … Aquí sólo deseo poner de relieve que la figura de María de Nazaret proyecta luz sobre la mujer en cuanto tal por el mismo hecho de que Dios, en el sublime acontecimiento de la encarnación del Hijo, se ha entregado al ministerio libre y activo de una mujer. Por lo tanto, se puede afirmar que la mujer, al mirar a María, encuentra en ella el secreto para vivir dignamente su feminidad y para llevar a cabo su verdadera promoción. A la luz de María, la Iglesia lee en el rostro de la mujer los reflejos de una belleza, que es espejo de los más altos sentimientos, de que es capaz el corazón humano: la oblación total del amor, la fuerza que sabe resistir a los más grandes dolores, la fidelidad sin límites, la laboriosidad infatigable y la capacidad de conjugar la intuición penetrante con la palabra de apoyo y de estímulo.


3. Oración de san Bernardo
Mira la estrella, invoca a María

¡Oh! tú, quien quiera que seas, que te sientes lejos de tierra firme,
arrastrado por las olas de este mundo, en medio de las borrascas y tempestades, si no quieres zozobrar, no quites los ojos de la luz de esta estrella.

Si el viento de las tentaciones se levanta,
si el escollo de las tribulaciones se interpone en tu camino,
mira la estrella, invoca a María.
Si eres balanceado por las agitaciones del orgullo,
de la ambición, de la murmuración, de la envidia,
mira la estrella, invoca a María.
Si la cólera, la avaricia, los deseos impuros
sacuden la frágil embarcación de tu alma,
levanta los ojos hacia María.
Si perturbado por el recuerdo de la enormidad de tus crímenes,
confuso ante las torpezas de tu conciencia,
aterrorizado por el miedo del Juicio,
comienzas a dejarte arrastrar por el torbellino de tristeza,
a despeñarte en el abismo de la desesperación, piensa en María.
Si se levantan las tempestades de tus pasiones,
mira a la Estrella, invoca a María.
Si la sensualidad de tus sentidos quiere hundir la barca de tu espíritu,
levanta los ojos de la fe, mira a la Estrella, invoca a María.
Si el recuerdo de tus muchos pecados quiere lanzarte al abismo de la desesperación,
lánzale una mirada a la Estrella del cielo y rézale a la Madre de Dios.
Siguiéndola, no te perderás en el camino. Invocándola no te desesperarás.
Y guiado por Ella llegarás al Puerto Celestial.
Que su nombre nunca se aparte de tus labios, jamás abandone tu corazón;
y para alcanzar el socorro de su intercesión, no descuides los ejemplos de su vida.
Siguiéndola, no te extraviarás, rezándole, no desesperarás,
pensando en Ella, evitarás todo error.
Si Ella te sustenta, no caerás; si Ella te protege, nada tendrás que temer;
si Ella te conduce, no te cansarás; si Ella te es favorable, alcanzarás el fin.
Y así verificarás, por tu propia experiencia,
con cuánta razón fue dicho: “Y el nombre de la Virgen era María”.


4. Consagración al Inmaculado Corazón de María del Papa Pío XII

¡Oh Reina del Santísimo Rosario, auxilio de los cristianos, refugio del género humano, vencedora de todas las batallas de Dios! Ante vuestro Trono nos postramos suplicantes, seguros de impetrar misericordia y de alcanzar gracia y oportuno auxilio y defensa en las presentes calamidades, no por nuestros méritos, de los que no presumimos, sino únicamente por la inmensa bondad de vuestro maternal Corazón.

En esta hora trágica de la historia humana, a Vos, a vuestro Inmaculado Corazón, nos entregamos y nos consagramos, no sólo en unión con la Santa Iglesia, cuerpo místico de vuestro Hijo Jesús, que sufre y sangra en tantas partes y de tantos modos atribulada, sino también con todo el Mundo dilacerado por atroces discordias, abrasado en un incendio de odio, víctima de sus propias iniquidades.

Que os conmuevan tantas ruinas materiales y morales, tantos dolores, tantas angustias de padres y madres, de esposos, de hermanos, de niños inocentes; tantas vidas cortadas en flor, tantos cuerpos despedazados en la horrenda carnicería, tantas almas torturadas y agonizantes, tantas en peligro de perderse eternamente.

Vos, oh Madre de misericordia, impetradnos de Dios la paz; y, ante todo, las gracias que pueden convertir en un momento los humanos corazones, las gracias que preparan, concilian y aseguran la paz. Reina de la paz, rogad por nosotros y dad al mundo en guerra la paz por que suspiran los pueblos, la paz en la verdad, en la justicia, en la caridad de Cristo. Dadle la paz de las armas y la paz de las almas, para que en la tranquilidad del orden se dilate el reino de Dios.

Conceded vuestra protección a los infieles y a cuantos yacen aún en las sombras de la muerte; concédeles la paz y haced que brille para ellos el sol de la verdad y puedan repetir con nosotros ante el único Salvador del mundo: Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.

Dad la paz a los pueblos separados por el error o la discordia, especialmente a aquellos que os profesan singular devoción y en los cuales no había casa donde no se hallase honrada vuestra venerada imagen (hoy quizá oculta y retirada para mejores tiempos), y haced que retornen al único redil de Cristo bajo el único verdadero Pastor.

Obtened paz y libertad completa para la Iglesia Santa de Dios; contened el diluvio inundante del neopaganismo, fomentad en los fieles el amor a la pureza, la práctica de la vida cristiana y del celo apostólico, a fin de que aumente en méritos y en número el pueblo de los que sirven a Dios.

Finalmente, así como fueron consagrados al Corazón de vuestro Hijo Jesús la Iglesia y todo el género humano, para que, puestas en El todas las esperanzas, fuese para ellos señal y prenda de victoria y de salvación; de igual manera, oh Madre nuestra y Reina del Mundo, también nos consagramos para siempre a Vos, a vuestro Inmaculado Corazón, para que vuestro amor y patrocinio aceleren el triunfo del Reino de Dios, y todas las gentes, pacificadas entre sí y con Dios, os proclamen bienaventurada y entonen con Vos, de un extremo a Otro de la tierra, el eterno Magníficat de gloria, de amor, de reconocimiento al Corazón de Jesús, en sólo el cual pueden hallar la Verdad, la Vida y la Paz.


5. Acto de reparación al Inmaculado Corazón de María

 ¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas! Aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.

Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.

Rezarmos tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.


6. Recitamos  las siguientes jaculatorias:


-¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!

-Refugio de pecadores, rogad por nosotros.

¡-Oh dulce Corazón de María, sed la salvación del alma mía!


 7. Padrenuestro ,Avemaría, y Gloria por las intenciones del Papa.


8.. Letanías al Inmaculado Corazón de María

Señor, ten piedad...
Cristo, ten piedad...
Señor, ten piedad...
Cristo, oyenos.
Cristo, escúchanos
Dios Padre celestial,
                  Ten piedad de nosotros.
Dios Hijo Redentor del mundo,
                  Ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo,
                  Ten piedad de nosotros.
Santa Trinidad, un solo Dios,
                  Ten piedad de nosotros.

Santa María ruega por nosotros
Corazón Inmaculado de María,                           "         
Corazón Inmaculado de María, lleno de gracia
Corazón Inmaculado de María, vaso del amor más puro
Corazón Inmaculado de María, consagrado íntegro a Dios
Corazón Inmaculado de María, preservado de todo pecado
Corazón Inmaculado de María, morada de la Santísima Trinidad
Corazón Inmaculado de María, delicia del Padre en la Creación
Corazón Inmaculado de María, instrumento del Hijo en la Redención
Corazón Inmaculado de María, la esposa del Espíritu Santo
Corazón Inmaculado de María, abismo y prodigio de humildad
Corazón Inmaculado de María, medianero de todas las gracias
Corazón Inmaculado de María, latiendo al unísono con el Corazón de Jesús
Corazón Inmaculado de María, gozando siempre de la visión beatífica
Corazón Inmaculado de María, holocausto del amor divino
Corazón Inmaculado de María, abogado ante la justicia divina
Corazón Inmaculado de María, traspasado de una espada
Corazón Inmaculado de María, coronado de espinas por nuestros pecados
Corazón Inmaculado de María, agonizando en la Pasión de tu Hijo
Corazón Inmaculado de María, exultando en la resurrección de tu Hijo
Corazón Inmaculado de María, triunfando eternamente con Jesús
Corazón Inmaculado de María, fortaleza de los cristianos
Corazón Inmaculado de María, refugio de los perseguidos
Corazón Inmaculado de María, esperanza de los pecadores
Corazón Inmaculado de María, consuelo de los moribundos
Corazón Inmaculado de María, alivio de los que sufren
Corazón Inmaculado de María, lazo de unión con Cristo
Corazón Inmaculado de María, camino seguro al Cielo
Corazón Inmaculado de María, prenda de paz y santidad
Corazón Inmaculado de María, vencedora de las herejías
Corazón Inmaculado de María, de la Reina de Cielos y Tierra
Corazón Inmaculado de María, de la Madre de Dios y de la Iglesia
Corazón Inmaculado de María, que por fin triunfarás


Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
  Perdónanos Señor
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
  Escúchanos Señor
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
  Ten piedad de nosotros.

V. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo

Oremos

Tú, que nos has preparado en el Corazón Inmaculado de María, una digna morada de tu Hijo Jesucristo, concédenos la gracia de vivir siempre conformes a sus enseñanzas y de cumplir sus deseos.

Por Cristo tu Hijo, Nuestro Señor. Amen


Salve, Madre soberana del Redentor, puerta del cielo siempre abierta, estrella del mar; socorre al pueblo que sucumbe y lucha por levantarse, tú que para asombro de la naturaleza has dado el ser humano a tu Creador ».

Amén



Grupos y devotos de san Pio de Pietrelcina   (habla hispana)   28 de Marzo – 15.30 hs