Un hombre de Dios al servicio de los hombres

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Oramos por la paz


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+ Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor Dios nuestro.

En el nombre del Padre, y de Hijo y del Espíritu Santo. Amén


Nos dice San Francisco de Asis en la Admonición 15:

Dichosos los pacíficos  porque serán llamados hijos de Dios. (Mateo 5,9.

Son verdaderamente pacíficos aquellos que en medio de todas las cosas que padecen en este mundo, conservan la paz en su alma y en su cuerpo por el amor de nuestro Señor Jesucristo.”


DIJO EL PAPA FRANCISCO... "¡Que una cadena de empeño por la paz una a todos los hombres y a las mujeres de buena voluntad! Es una invitación fuerte y urgente que dirijo a la entera Iglesia Católica, pero que extiendo a todos los cristianos de las demás Confesiones, a los hombres y mujeres de toda religión y también a aquellos hermanos y hermanas que no creen: la paz es un bien que supera toda barrera, porque es un bien de toda la humanidad".


ORACION POR LA PAZ DE JUAN PABLO II


"Creador de la naturaleza y del hombre

de la verdad y de la belleza, elevo una oración:

ESCUCHA MI VOZ

porque es la voz de las víctimas de todas las guerras

y de la violencia entre los individuos y entre las naciones;

ESCUCHA MI VOZ

porque es la voz de los niños que sufren y sufrirán

cada vez que los pueblos pongan su confianza en las armas

y en la guerra; 

ESCUCHA MI VOZ

cuando te pido que infundas en los corazones de todos

los seres humanos la sabiduría de la paz, la fuerza de

la justicia y la alegría de la amistad;

ESCUCHA MI VOZ

porque hablo en nombre de las multitudes de cada país

y de cada periodo de la historia que no quieren la guerra

y están dispuestos a recorrer el camino de la paz; 

ESCUCHA MI VOZ

y danos la capacidad y la fuerza para poder responder

al odio con amor, a la injusticia con una a dedicación a 

la justicia,

a la necesidad con nuestra propia involucración,

a la guerra con la paz.

Oh DIOS, ESCUCHA MI VOZ

y concede al mundo para siempre Tu paz". AMÈN


Ofrecemos el santo Rosario a la Santísima Virgen  y meditamos las palabras de Padre Pio acerca de la paz


Pésame


Primer Misterio: 

-Mantente siempre unida estrechamente a la santa Iglesia Católica, porque sólo ella te puede dar la paz verdadera, ya que sólo ella posee a Jesús sacramentado. Él es el verdadero príncipe de la paz (FM, 166). 

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria


 Segundo Misterio: 

 -Calma, le recomiendo siempre calma. Las ansiedades angustiosas agotan y esterilizan la piedad cristiana (1260).

 Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria


 Tercer Misterio: 

 - …conservando la tran¬quilidad y la paz en cualquier circunstancia, haremos grandes progresos en las vías del Señor; por el contrario, perdida esta paz, todos nuestros esfuerzos conseguirán poco o ningún fruto para la vida eterna (608).

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria

 

 Cuarto Misterio:.

- El enemigo de nuestra salvación co¬noce muy bien que la paz del corazón es un indicio seguro de la asistencia divina, y, por tanto, no deja pasar ocasión para hacérnosla perder. Por tanto, vivamos siempre alerta sobre este particular. Jesús nos ayudará (603).

Padre nuestro, 10 Ave María y Gloria


Quinto Misterio: 

La paz es la simplicidad del espíritu, la serenidad de la mente, la tranquilidad del alma, el vínculo del amor.

La paz es el orden y la armonía entre todos; es el continuo gozo que brota del testimonio de una buena conciencia; es la santa alegría de un corazón, en el que reina Dios.

La paz es el camino de la perfección, aún más, en la paz se encuentra la perfección.

El demonio conoce todo esto y hace todo lo posible para hacernos perder la paz 

Padrenuestro, 10 Ave María y Gloria

 

Por la intención del Santo Padre Francisco para este mes y  por la paz en el mundo, en especial en los países en guerra.

Padre nuestro, 3 ave María y Gloria


Oración a san Miguel Arcángel


SALVE  


El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


Rosario sobre "La vanagloria"


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 Grupos de Oración de San Pio de Pietrelcina

Santo Rosario – Febrero 2021

† Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro.

En el nombre del Padre y del hijo y del Espíritu Santo. Amén  


Nos enseña Padre Pio:

El alma es como un campo de batalla, donde Dios y Satanás no cesan de luchar. Es necesario abrir al Señor las puertas de nuestra alma de par en par y entregársela totalmente, fortificarla con toda clase de armamento, iluminarla con Su Luz para combatir las tinieblas del terror, revestirla de Jesús, con su verdad y justicia, con el escudo de la fe, con la Palabra de Dios. Solo así triunfaremos contra el enemigo. Para revestirse de Jesús es necesario despojarse de sí mismos."

Pésame

Primer Misterio: 

Graben bien en su mente; esculpan fuertemente en sus corazones; y convénzanse de que nadie es bueno «sino sólo Dios»; y que nosotros no te-nemos otra cosa que la nada. Vayan meditando continuamente lo que san Pablo escribe a los fieles de Corinto: «¿Qué tienes que no lo hayas recibi-do? Y, si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?». «No que seamos capaces - dice además - de pensar algo por nosotros mismos, como si fuera cosa nuestra; nuestra capacidad nos viene de Dios».

Cuando se sientan tentadas de vanagloria, repitan con san Bernardo: «Ni por ti lo inicié, ni por ti lo dejaré» ¿No comencé mi viaje por los caminos del Señor? Entonces, por ellos quiero seguir; por ellos continuaré mi mar-cha. Si el enemigo les asalta por la santidad de su vida, que le griten a la cara: mi santidad no es fruto de mi espíritu, sino que es fruto del espíritu de Dios que me santifica. Es un don de Dios; es un talento que me ha pres-tado mi Esposo para que yo negocie con él y después le rinda estrecha cuenta de la ganancia obtenida.

(2 de agosto de 1913, al P. Agustín de San Marcos in Lamis – Ep. I, p. 396)

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria


Segundo Misterio: 

Las virtudes son como quien tiene un tesoro, que, si no lo tiene escondido a los ojos de los envidiosos, se lo robarán. El demonio está siempre vigi-lando; y él, el peor de todos los envidiosos, busca arrebatar este tesoro, que son las virtudes, tan pronto como lo descubre; y lo hace asaltándonos con ese enemigo tan poderoso que es la vanagloria.

Nuestro Señor, siempre atento a nuestro bien, para preservarnos de este gran enemigo, nos lo advierte en varios lugares del evangelio. ¿Acaso no nos dice que, si queremos hacer oración, nos retiremos a nuestro cuarto, cerremos la puerta y oremos de tú a tú con Dios, para que nuestra oración no sea conocida por los demás?; ¿que, al ayunar, nos lavemos la cara para que no descubramos nuestro ayuno a los demás en la suciedad y la palidez del rostro?; ¿que, al dar limosna, no sepa la mano derecha lo que hace la izquierda?

(2 de agosto de 1913, al P. Agustín de San Marcos in Lamis – Ep. I, p. 396)

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria


 Tercer Misterio: 

 Tenía mucha razón San Jerónimo, al comparar la vanagloria con la sombra. De hecho, la sombra sigue al cuerpo a todas partes; y hasta le mide los pasos. Se aleja el cuerpo, se aleja también ella; camina a paso lento, también ella hace lo mismo; se sienta, y entonces también ella toma la misma posición.

Lo mismo hace la vanagloria; sigue por todos lados a la virtud. En vano intentaría el cuerpo huir de su sombra; ésta, siempre y en todas partes, le sigue y camina a su lado. Lo mismo le sucede a quien se ha dedicado a la virtud, a la perfección: cuanto más huye de la vanagloria, más es asaltado por ella. Temamos todos, querido padre, a este nuestro gran enemigo. Lo teman todavía más aquellas dos almas elegidas, porque este enemigo tiene un algo de inexpugnable.

Estén siempre alerta; no se deje a este enemigo tan poderoso entrar en la mente y en el corazón; porque, si consigue entrar, desflora las virtudes, corroe la santidad, corrompe todo lo que hay de belleza y de bondad.

Traten de pedir continuamente a Dios la gracia de verse preservadas de este vicio pestilente, porque «Todo don perfecto viene de arriba, del Padre de las luces». Abran sus corazones a la confianza en Dios. Recuerden siempre que todo lo que hay de bueno en ellas, es puro regalo de la suma bondad del Esposo celestial.

(2 de agosto de 1913, al P. Agustín de San Marcos in Lamis – Ep. I, p. 396)

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria


Cuarto Misterio:

La vanagloria es un enemigo que acecha sobre todo a las almas que se han consagrado al Señor y que se han entregado a la vida espiritual; y, por eso, puede ser llamada, con toda razón, la tiña del alma que tiende a la perfección. Ha sido llamada con acierto por los santos carcoma de la santidad.

Nuestro Señor, para mostrarnos en qué gran medida la vanagloria es contraria a la perfección, lo hace con aquella reprensión que hizo a los apóstoles, cuando los vio llenos de autocomplacencia y de vanagloria, porque los demonios obedecían las órdenes que ellos les daban: «Sin embargo, no os alegréis porque los espíritus se os someten».

Y para erradicar del todo de sus mentes los tristes efectos de este maldito vicio, que suele conseguir insinuarse en los corazones, los atemoriza poniendo ante sus ojos el ejemplo de Lucifer, precipitado desde las alturas por la vana complacencia en la que cayó ante la grandeza a la que Dios le había ensalzado: «Veía a satanás, que caía del cielo como un relámpago».

Este vicio hay que temerlo todavía más porque no hay una virtud contraria para combatirlo. En efecto, cada vicio tiene su remedio y la virtud contraria; la ira se destierra con la mansedumbre; la envidia con la caridad; la soberbia con la humildad; etc. Sólo la vanagloria no tiene una virtud con-traria para ser combatida. Ella se insinúa en los actos más santos; y, hasta en la misma humildad, si no se está atento, ella coloca con soberbia su tienda.

(2 de agosto de 1913, al P. Agustín de San Marcos in Lamis – Ep. I, p. 396)

Padre nuestro, 10 Ave María y Gloria


Quinto Misterio: 

San Crisóstomo, hablando de la vanagloria, dice: «Cuantas más obras realices, buscando aplastar la vanagloria, tanto más la estimulas». ¿Y cuál es la causa de esto? Dejemos que nos lo diga el mismo santo doctor: «Por-que todo lo malo proviene del mal; solo la vanagloria procede del bien; y, por eso, no se extingue con el bien sino que se infla más».

El demonio, querido padre, sabe muy bien que un lujurioso, un ladrón, un avaro, un pecador, tienen más motivos para avergonzarse y para sonrojarse que para gloriarse; y, por eso, se cuida mucho de tentarlos por ese lado, y les ahorra esta batalla. Pero no se la ahorra a los buenos, sobre to-do al que se esfuerza por tender a la perfección. Todos los otros vicios se yerguen sólo en los que se dejan vencer y dominar por ellos; pero la vanagloria levanta la cabeza precisamente en aquellas personas que la comba-ten y la vencen. Se envalentona al asaltar a sus enemigos, sirviéndose de las mismas victorias que han conseguido contra ella. Es un enemigo que no se detiene nunca; es un enemigo que entra en batalla en todas nuestras obras y que, si no se está vigilante, nos hace sus víctimas.

En efecto, nosotros, para huir de las adulaciones de los demás, preferimos los ayunos ocultos y secretos a los visibles; el silencio, al hablar elocuente; ser despreciados, a ser tenidos en cuenta; los desprecios, a los honores. ¡Oh!, Dios mío. También en esto, la vanagloria quiere, como suele decirse, meter la nariz, acometiéndonos con vanas complacencias.

(2 de agosto de 1913, al P. Agustín de San Marcos in Lamis – Ep. I, p. 396)

Padrenuestro, 10 Ave María y Gloria

 

Por la intención del Papa Francisco para este mes de febrero:

Intención universal Recemos por las mujeres que son víctimas de la violencia, para que sean protegidas por la sociedad y para que su sufrimiento sea considerado y escuchado.

Padre nuestro, 3 ave María y Gloria


Oración a San José,  del Papa Francisco

Salve, custodio del Redentor  y esposo de la Virgen María.

A ti Dios confió a su Hijo, en ti María depositó su confianza,

contigo Cristo se forjó como hombre.

Oh, bienaventurado José, muéstrate padre también a nosotros

y guíanos en el camino de la vida.

Concédenos gracia, misericordia y valentía, y defiéndenos de todo mal. 

Amén.


San José nos ayude a imitarlo y a decir como San Pablo en Gálatas 6, 14:

“Yo sólo me gloriaré en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí, como yo lo estoy para el mundo.”


Oración a san Miguel Arcángel


SALVE 


En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


VIA CRUCIS II


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VIA CRUCIS II


I ESTACIÓN: Jesús es condenado a muerte


Te adoramos, Cristo y te bendecimos  
Porque por tu Santa Cruz redimiste al  mundo.

Del Evangelio según Juan (1, 9-12)
La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo,ilumina a todo hombre.Ella estaba en el mundo,y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.


Jesús va repitiéndome: no tengas miedo/ no te asustes si yo permito al demonio  atormentarte, al mundo desagradarte, a las personas por ti más queridas afligirte porque nada podrá prevalecer contra los que gimen bajo la cruz  por mi amor y que yo me procuro de protegerlos [Padre Pio]


Padre Nuestro, Gloria al Padre

II  ESTACIÓN: Jesús con la Cruz a cuestas

Te adoramos, Cristo y te bendecimos
Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo


Del Evangelio según Marcos (15.16-20)
Los soldados lo llevaron dentro del palacio, al pretorio, y convocaron a toda la guardia. lo vistieron con un manto púrpura, hicieron una corona de espinas y se la colocaron. Y comenzaron a saludarlo: «¡Salud, rey de los judíos!». Y le golpeaban la cabeza con una caña, le escupían y, doblando la rodilla, le rendían homenaje.
Después de haberse burlado de él, le quitaron el manto  púrpura y le pusieron de nuevo sus vestiduras. Luego lo hicieron salir para crucificarlo.


El verdadero remedio para no caer es apoyarse a la cruz de Jesús, con la confianza en que por nuestra salvación él quiso ser colgado [Padre Pio]

Ave María, Gloria al Padre


III ESTACIÓN: Jesùs cae por primera vez bajo la cruz

Te adoramos, Cristo y te bendecimos
Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Del Evangelio según Lucas (9, 22-23)
El Hijo del hombre tendrá que sufrir mucho: es necesario. Los ancianos del pueblo, los principales sacerdotes y los maestros de la Ley lo rechazarán. Será asesinado, pero al tercer día resucitará. Si alguien quiere venir en pos de mí, deje de pensar en sí mismo, tome su cruz y sígame.


No te preocupes, Jesús está cerca de ti y te mira; está ahí para quitar tus dolores [Padre Pio]

Padre Nuestro, Gloria al Padre


IV ESTACIÓN: Jesús encuentra a su santísima Madre

Te adoramos Cristo y te bendecimos 
Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo

Del Evangelio según Lucas (2, 34-35 51)
Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos». El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón.

La Virgen Madre que fue la primera a practicar el evangelio en toda su perfección, nos de el empuje   para seguirla [Padre Pio]

Ave María, Gloria al Padre

V ESTACIÓN: Jesùs es ayudado por Simón de Cirene a llevar la cruz

Te adoramos Cristo y te bendecimos 
Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo

Del Evangelio según san Marcos (15, 21-22)
Y obligaron a uno que pasaba a  llevar la cruz, Simón de Cirene, que volvía del campo, padre de Alejandro y de Rufo a que llevara su cruz. Condujeron a Jesús al lugar del Gólgota  que significa “lugar del calvario”.


Bajo la cruz se aprende a amar y yo no la dono a todos, sólo a las almas que me son más queridas [Padre Pio]

Padre Nuestro, Gloria al Padre


VI ESTACIÓN: Verónica enjuga el rostro de Jesùs

Te adoramos Cristo y te bendecimos 
Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo

Del libro de los Salmos (27, 8-9)
Mi corazón sabe que dijiste: «Busquen mi rostro».Yo busco tu rostro, Señor, no lo apartes de mí.
No alejes con ira a tu servidor, tú que eres mi ayuda;no me dejes ni me abandones,mi Dios y mi salvador.

Jesùs que sigue poseyendo vuestro corazón, os haga santos [Padre Pio]

Ave María, Gloria al Padre

VII ESTACIÓN: Jesùs cae por segunda vez


Te adoramos Cristo y te bendecimos 
Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo

Del Libro del Profeta Isaías (53, 4-7)
Pero él soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencias, y nosotros lo considerábamos golpeado, herido por Dios y humillado. El fue traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades. El castigo que nos da la paz recayó sobre él y por sus heridas fuimos sanados.
Todos andábamos errantes como ovejas, siguiendo cada uno su propio camino, y el Señor hizo recaer sobre él las iniquidades de todos nosotros. Al ser maltratado, se humillaba y ni siquiera abría su boca: como un cordero llevado al matadero, como una oveja muda ante el que la esquila, él no abría su boca.

Cuidamos no separar la cruz del amor de Jesús: se volvería una carga insoportable a nuestra fragilidad [Padre Pio]

Padre Nuestro, Gloria al Padre


VIII ESTACIÓN: Jesús se encuentra con las mujeres de Jerusalén

Te adoramos, Cristo,y te bendecimos 
Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo

Del Evangelio según san Lucas (23, 27-28)
Lo seguían muchos del pueblo y un buen número de mujeres, que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él. Pero Jesús, volviéndose hacia ellas, les dijo: «¡Hijas de Jerusalén!, no lloren por mí; lloren más bien por ustedes y por sus hijos.

Practica dulzura interior y exterior en tu corazón [Padre Pio]

Ave María, Gloria al Padre

IX ESTACIÓN: Jesùs cae por tercera vez

Te adoramos, Cristo,y te bendecimos 
Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo

De la carta de San Pablo apóstol a los Filipenses ( 2, 6-7)
El, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente,  al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano, se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte
y muerte de cruz.

No te extravíes si la oscuridad de la noche  se torna más larga y sombría, mira hacia lo alto y verás brillar una lámpara que te mostrará  la luz del eterno sol [Padre Pio]

Padre Nuestro, Gloria al Padre

X ESTACIÓN: Jesús es despojado de sus vestiduras

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos 
Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo

Del libro de los Salmos (22, 17-19)
Me rodea una jauría de perros, me asalta una banda de malhechores; taladran mis manos y mis pies
y me hunden en el polvo de la muerte. Yo puedo contar todos mis huesos; ellos me miran con aire de triunfo,
se reparten entre sí mi ropa y sortean mi túnica.

No tengas miedo de las condiciones de tu espíritu, el Señor está contigo y cuida de  tu alma [Padre Pio]

Ave María, Gloria al Padre



XI ESTACIÓN: Jesùs es crucificado

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos 
Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo


Del Evangelio según san Marcos (15,22; 25-27)
Y condujeron a Jesús a un lugar llamado Gólgota, que significa: «lugar del Cráneo».
Ya mediaba la mañana cuando lo crucificaron. La inscripción que indicaba la causa de su condena decía: «El rey de los judíos». Con él crucificaron a dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda.


La paz es la sencillez del espíritu, la serenidad de la mente, la tranquilidad del alma, el vínculo de amor: es la santa alegría de un corazón en que reina Dios [Padre Pio]

Padre Nuestro, Gloria al Padre

XII ESTACIÓN: Jesùs muere en la cruz

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos 
Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo

Del Evangelio según san Marcos (15, 34; 37-39)
Y a esa hora, Jesús exclamó en alta voz: «Eloi, Eloi, lamá sabactani», que significa: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?».  Entonces Jesús, dando un grito, expiró.
El velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo. Al verlo expirar así, el centurión que estaba frente a él, exclamó: «¡Verdaderamente, este hombre era Hijo de Dios!».


Pasará el invierno y la primavera llegará interminable, tanto más rica en belleza cuánto más duras hayan sido las tormentas [Padre Pio]

Ave María, Gloria al Padre

XIII ESTACIÓN: Jesùs es bajado de la cruz

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos 
Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo

Del Evangelio según san Marcos (15, 42-43, 46)
Y ya al atardecer, como era la Preparación es decir, la víspera del sábado, vino José de Arimatea, miembro respetado del Consejo, que esperaba también el Reino de Dios, y tuvo la valentía de entrar donde Pilato y pedirle el cuerpo de Jesús. El comprando una sábana, lo descolgó de la cruz.


Distended vuestro corazón y permitid que el Señor opere libremente. Abrid vuestra alma ante el sol divino y dejad que sus beneficiosos rayos disipen las tinieblas que el enemigo os va presentando [Padre Pio]


Padre Nuestro, Gloria al Padre



XIV ESTACIÓN: Jesús es depositado en el sepulcro


Te adoramos, Cristo, y te bendecimos 
Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo

Del Evangelio según san Mateo ( 27, 59-60)
José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia y lo puso en su sepulcro nuevo que había hecho excavar en la roca; luego hizo rodar una gran piedra hasta la entrada del sepulcro y se fue.

Jesùs te ama: abandónate a sus sagradas operaciones y no tengas miedo porque Jesùs está contigo [Padre Pio]

Ave María, Gloria al Padre

CONCLUSIÓN

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos 
Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo

Oremos:
Señor, que tu bendición descienda sobre estos hijos tuyos que han conmemorado la muerte de tu Hijo con la esperanza de resucitar con él; vengan el perdón y el consuelo, aumente la fe, se fortalezca la certeza en la redención eterna. Por Cristo nuestro Señor.  Amén

Cuaresma


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Grupos de Oración del Padre Pio 
SANTO ROSARIO – Cuaresma 2020

+Señal de la cruz

Oración de inicio
Dame tu mano, María, la de las tocas moradas;
clávame tus siete espadas en esta carne baldía.
Quiero ir contigo en la impía   tarde negra y amarilla.
Aquí, en mi torpe mejilla, quiero ver si se retrata
Esa lividez de plata, esa lágrima que brilla.
¿Dónde está ya el mediodía luminoso en que Gabriel,
desde el marco del dintel, te saludó: "Ave, María"?
Virgen ya de la agonía, tu Hijo es el que cruza ahí.
Déjame hacer junto a ti este augusto itinerario.
Para ir al monte Calvario cítame en Getsemaní.
A ti doncella graciosa, hoy maestra de dolores, p
laya de los pecadores, nido en que el alma reposa,
a ti te ofrezco, pulcra rosa, las jornadas de esta vía.
A ti, Madre, a quién quería cumplir mi humilde promesa.
A ti, celestial princesa, Virgen sagrada María.
Amén.

Meditaremos en cada misterio un texto extraído del libro” Las cuarenta horas de Padre Pio. Oremos, Adoremos”

Pèsame 

Primer Misterio:  
Jesús agoniza en el huerto de Getsemaní por el desprecio y la indiferencia de los hombres ante su amor. Él “los amó hasta el extremo” (Jn 13,1), es decir, los amó hasta las últimas consecuencias..., hasta llegar a aparecerse al pan  para convertirse en alimento de los hombres. Entonces Él, en el huerto de Getsemaní, sufrió incluso por el sacrilegio y el desprecio de los hombres por la Eucaristía. Jesús fue consolado por un ángel allí en el huerto; por lo tanto nosotros deseamos ofrecer a Jesús sacramentado toda la compasión y el amor de su Madre, la única que, en toda su plenitud, se ofreció al amor de su Dios.

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria

Segundo Misterio: 

San Pío decía: “Es más fácil que el mundo pueda mantenerse  sin el sol que sin la Misa”.
 Víctima silenciosa de nuestros altares, Jesús continúa ofreciéndose al Padre como durante la flagelación, como reparación de todas las maldades e iniquidades humanas.
El apóstol Pablo exhorta: “¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?  El que se une al Señor se hace un solo espíritu con Él... Glorificad, por tanto a Dios en vuestro cuerpo” (1 Co 6,15-19). Jesús, escondido en la pequeña Hostia del altar, ordena nuestras pasiones y nos logra la paz. Nos acercamos, entonces, a nuestro buen Médico para glorificar a Dios en nuestro cuerpo, como lo hace  la Inmaculada que ya ha ascendido al Cielo en cuerpo y alma.

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria

Tercer Misterio:  

En ninguna otra parte de la pasión se manifiesta la humillación a la cual estuvo sujeto el Señor como en la coronación de espinas. En la Santísima Eucaristía, por tanto, la humillación y el rebajamiento de Dios son insondables. ¿Cómo podemos explicar este estado de Jesús en la Hostia consagrada, si no reconocemos que Dios se humilla tan profundamente para confundir nuestro orgullo, raíz de todos nuestros pecados?
Nos creemos más sabios que Dios y criticamos todo, pero no ponemos en práctica sus mandamientos. Sigamos el ejemplo de María, que se reconoció “la esclava del Señor” (ver Lc 1, 3-8) y pidámosle su gracia para entregarnos humildemente, como ella lo hizo, a la voluntad de Dios.

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria

 Cuarto Misterio:   

“El que no lleve su cruz y venga en pos de mí no puede ser mi discípulo ” (Lc 14, 27). La Virgen Santísima, que, desde la profecía de Simeón, sintió la punta de aquella espada que después lenta e inexorablemente penetró en su Corazón hasta traspasarlo en el Calvario, nos da la gracia para soportar los pequeños y grandes sufrimientos de cada día y unirlos, como lo hizo Él en el Calvario, al sacrificio de Cristo que se renueva cada día en nuestros altares.
Padre nuestro, 10 Ave María y Gloria

Quinto Misterio:  

El Sacrificio eucarístico es recuerdo del  Calvario. Decía San Pío: “En la Misa está todo el Calvario” (13); y cuando se le preguntó: “Padre, ¿cómo debemos participar en la Santa Misa?”, él respondió: “Como la Virgen, como San Juan y las piadosas mujeres del Calvario, amando y compadeciendo”.  En el Calvario, María refleja todo el dolor y todos los sentimientos de su Hijo. Ella es la Cordera sacrificada con el Cordero sacrificado, y en cada Santa Misa se actualiza, junto a Jesús Víctima, la presencia y ofrecimiento de María como Corredentora. Ella es la hostia con Jesús Hostia. Los fieles, que tienen el sacerdocio común por el bautismo, pero en particular el sacerdote, que tiene el sacerdocio ministerial, recibido en el Sacramento del Orden Sagrado, deben tener como modelo a María, ofreciendo a Dios no sólo el cuerpo y la sangre de Cristo, sino también la “propia vida, su propio trabajo y todas las cosas creadas”
Padrenuestro, 10 Ave María y Gloria

Rezamos por la intenciòn del Papa Francisco para este mes:
*Por los católicos en China.
Recemos para que la Iglesia en China persevere en la fidelidad al Evangelio y crezca en unidad.

Padrenuestro, 3 ave María y Gloria

Oraciòn a san Miguel Arcàngel   

"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus ma-lignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.
Amén."

Rezamos una Salve

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

ROSARIO "La santa Iglesia Católica"


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Grupos de oración del Padre Pio de habla hispana

Rosario meditado “La santa Iglesia Católica”

+ Nos ponemos en presencia de DIOS, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Rezamos este santo Rosario, con meditaciones originales de Padre Pio por las siguientes intenciones:
Por la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana,  el Papa Francisco, los Obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, religiosos y religiosas, por las vocaciones.
Por nuestra amada Argentina en tiempos de tanta confusión.
Por los enfermos, los que están sufriendo, por las familias, los ancianos, los niños, los desamparados, los desempleados, los encarcelados, por quienes no tienen quienes recen por ellos, por los cristianos perseguidos, los refugiados, los que viven en países en guerra, por los que no tienen fe…

Leemos en el libro de Mateo Cap. 16:
"Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Igle-sia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella."

Rezamos el Pèsame

Primer Misterio:

Sé que Vuestro corazón sufre mucho en estos días por la suerte que corre la Iglesia, por la paz del mundo, por las muchas necesidades de las nacio-nes; pero sobre todo, por la falta de obediencia de algunos, incluso católi-cos, a las altas enseñanzas que Vos, asistido por el Espíritu Santo, nos dais en nombre de Dios.
Os ofrezco mi oración y mi sufrimiento de cada día, como sencillo pero sincero recuerdo del último de Vuestros hijos, a fin de que el Señor Os conforte con su gracia, para continuar el recto y fatigoso camino, en la de-fensa de la verdad eterna, que nunca cambia con el mudar de los tiempos.
Os agradezco, también en nombre de mis hijos espirituales y de los «Gru-pos de oración» la palabra clara y definitiva que habéis dicho, especial-mente en la última encíclica Humanae Vitae; y reafirmo mi fe y mi obe-diencia incondicional a Vuestras iluminadas orientaciones.
(12 de septiembre de 1968, al Papa Pablo VI – Ep. IV, p. 12)

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria

Oh Jesùs mìo, perdona nuestras culpas, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las màs necesita-das de tu misericordia.

Ave María Purísima                                                   sin pecado concebida
Santo Padre Pio Ruega por nosotros

Segundo Misterio:
 
Quiera el Señor conceder el triunfo a la verdad, la paz a su Iglesia, la tran-quilidad a las naciones de la tierra, salud y prosperidad a Vuestra Santidad, para que, disipadas estas nubes pasajeras, el reino de Dios triunfe en todos los corazones, gracias a Vuestra acción apostólica de supremo Pastor de toda la cristiandad.
 (12 de septiembre de 1968, al Papa Pablo VI – Ep. IV, p. 12)
Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria

Oh Jesùs mìo, perdona nuestras culpas, lìbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las màs necesita-das de tu misericordia.

Ave María Purísima                                                   sin pecado concebida
Santo Padre Pio Ruega por nosotros

Tercer Misterio:

Venga pronto el reino de Dios; santifique a su Iglesia este piadosísimo Pa-dre; derrame abundantemente su misericordia sobre aquellas almas que hasta ahora no lo han conocido. Destruya el reino de satanás; ponga en evidencia, para confusión de esta bestia infernal, todas sus malas artima-ñas; haga conocer a todas las almas las claves para engañar de este triste cosaco. Este tiernísimo Padre ilumine las inteligencias de todos los hom-bres y llame a sus corazones, para que los fervorosos ni se enfríen ni re-duzcan la marcha en los caminos de la salvación; los tibios se enfervoricen; y aquellos que se le han alejado retornen a él. Disipe también y confunda a todos los sabios de este mundo para que no combatan e impidan la pro-pagación del reino. En fin, que este Padre tres veces santo aleje de su Igle-sia las divisiones que existen e impida que se produzcan otras nuevas, para que haya un solo redil y un solo Pastor. Centuplique el número de las almas elegidas; envíe muchos santos y doctos ministros; santifique a los actuales y haga que, por medio de ellos, retorne el fervor a todas las almas cristianas. Aumente el número de los misioneros católicos, porque, todav-ía de nuevo, nos tenemos que lamentar con el divino Maestro: «La mies es mucha y los trabajadores son pocos».
 (8 de marzo de 1915, a Anita Rodote – Ep. III, p. 61)

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria

Oh Jesùs mìo, perdona nuestras culpas, lìbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las màs necesita-das de tu misericordia.

Ave María Purísima                                                  sin pecado concebida
Santo Padre Pio Ruega por nosotros

Cuarto Misterio:

Después del amor de nuestro Señor, yo te recomiendo el de la Iglesia, su esposa y nuestra tierna madre; el de esta querida y dulce paloma, que sólo puede poner huevos y hacer que nazcan pichoncitos para el Esposo. Agradece a Dios, cientos de veces al día, el ser hija de la Iglesia. Pon tu mi-rada en el Esposo y en la Esposa; y di al Esposo: «Oh, que eres el Esposo de una bella Esposa»; y a la Esposa: «Ah, que eres la Esposa de un Esposo to-do divino». Ten gran compasión de todos los pastores y predicadores de la Iglesia, al igual que de todos los pastores de almas; y contempla, hijita mía, cómo están diseminados por toda la tierra, porque no hay provincia en el mundo donde no haya muchos. Ruega a Dios por ellos para que, salvándose ellos mismos, procuren con fruto la salvación de las almas. Y en esto te suplico que no te olvides nunca de mí, cuando te encuentres delante de Jesús, ya que él me da tanta voluntad de no olvidarme nunca de tu alma.

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria

Oh Jesùs mìo, perdona nuestras culpas, lìbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las màs necesita-das de tu misericordia.

Ave María Purísima                                                   sin pecado concebida
Santo Padre Pio Ruega por nosotros

Quinto Misterio: 

No todos estamos llamados por Dios a salvar almas y a propagar su gloria mediante el elevado apostolado de la predicación; y has de saber que este no es el único y solo medio para alcanzar estos dos grandes ideales. El al-ma puede propagar la gloria de Dios y trabajar por la salvación de las al-mas mediante una vida verdaderamente cristiana, orando incesantemente al Señor que «venga su reino», que su santísimo nombre «sea santifica-do», que «no nos deje caer en la tentación», que «nos libre del mal».
Esto es lo que debes hacer también tú, ofreciéndote plena y continuamen-te al Señor por este fin. Reza por los malvados, reza por los tibios, reza también por los fervorosos, y reza de modo especial por el sumo Pontífice, por todas las necesidades espirituales y temporales de la santa Iglesia, nuestra muy tierna madre; y eleva una oración especial por todos los que trabajan por la salvación de las almas y por la gloria de Dios en las misio-nes, entre tanta gente infiel e incrédula.
  (11 de abril de 1914, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 68)

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria

Oh Jesùs mìo, perdona nuestras culpas, lìbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las màs necesita-das de tu misericordia.
A
ve María Purísima                                                   sin pecado concebida
Santo Padre Pio Ruega por nosotros

Por las intenciones del Santo Padre Francisco para este mes:

"Para que los jóvenes del continente africano tengan acceso a la educación y al trabajo en sus propios países."

Salve, Tres ave María y Gloria

Rezamos la Oraciòn a san Miguel Arcángel poniendo los Grupos de oración  de Padre Pio bajo su protección, y en especial le rogamos asista , proteja y guarde la salud del Padre Gustavo Seivane,  asesor espiritual de los grupos de Argentina.

"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Re-prímale Dios, pedimos suplicantes, y tú Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus ma-lignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.
Amén." 


+  En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Rosario en Honor a la VIrgen María


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ORACION de INICIO

Inmaculada Virgen y Madre mía, María , a Vos que sos la Reina del mundo, la Abogada, la Esperanza y el Refugio de los pecadores, recurro yo el más miserable de todos. Te venero como a mi Reina, y te agradezco todos los favores que hasta me has hecho hasta ahora, especialmente de haberme librado del infierno que tantas veces he merecido.
Yo te amo, Señora amabilísima; y por el amor que os tengo, prometo servirte siempre y hacer todo  que de mì depende para que otros también te amen y te sirvan.
Despuès de Dios, deposito en vos toda mi esperanza, aceptame como tu siervo y protegeme bajo tu manto pues eres Madre de misericordia
Y ya que sos tan poderosa ante  Dios, líbrame de toda tentaciòn, y ayudame a vencer hasta el último combate.
De vos espero la gracia de una buena muerte, y por el amor que tenés a Dios, te ruego me ayudes  siempre, especialmente en el último instante de mi vida.
No me dejes hasta que pueda verte en el Cielo, para  bendecirte y cantar tu misericordia por toda la eternidad. Así lo espero. Así sea.

PESAME. 

-PRIMER MISTERIO.

Una voz triste pero dulcísima sonaba en mi pobre corazón; era el aviso del padre amoroso que dibujaba en la mente de su hijo los peligros que habría de encontrar en la lucha de la vida; era la voz del padre bondadoso que quería el corazón del hijo alejado de aquellos amores infantiles inocentes; era la voz del padre amoroso que susurraba a los oídos y al corazón del hijo que se apartara del todo de la arcilla, del fango, y que celosamente le pedía que se consagrara totalmente a él.
Apasionadamente, con suspiros amorosos, con gemidos inenarrables, con palabras dulces y suaves, lo llamaba a sí, quería hacerlo todo suyo.
Más aún, casi celoso del hijo, permitía con frecuencia que la criatura, hija de la tierra y del fango, diera coces y lanzara golpes inmerecidos al hijo que él amaba con tanta ternura y afecto; y que éste comprendiera hasta qué punto había sido falaz y engañoso el amor que, inocente e infantilmente, daba a las criaturas…
Entonces yo, el hijo ingrato, lo comprendía todo y contemplaba claramente el cuadro terrible y espantoso que él, en su infinita misericordia, me presentaba; cuadro en verdad desalentador, que habría hecho temblar y asustarse a las almas más probadas.
Al percibir aquellas inmundicias, aquellas miserias, yo invocaba enseguida los santísimos nombres de Jesús y de María, llamando con angustia al buen padre para que viniera en mi ayuda. Y he ahí que enseguida, en respuesta a mi llamada, él se me presentaba; y, viendo que yo me esforzaba por alejar de mí aquel funesto cuadro, parecía que sonriera, parecía que me invitara a otra vida, me hacía comprender que el puerto seguro, el refugio de paz para mí era el ejército de la milicia eclesiástica.
 (Noviembre de 1922, a las hermanas Campanile – Ep. III, p. 1005)

Padre Nuestro, 10 Avemarías y Gloria

Ave Marìa purìsima                                  sin pecado concebida
Santo Padre Pio                   ruega por nosotros
                                                           
-SEGUNDO MISTERIO

Jesús te haga cada vez más grata a él y más semejante en los caminos del dolor. María, la madre de Jesús y madre nuestra, te conceda entender todo lo que encierra el gran secreto del dolor, cristianamente soportado, y te obtenga también toda la fuerza para poder subir hasta la cima del Calvario, llevando la propia cruz.
Es verdad que, para recorrer este camino, se necesita mucha fuerza; pero, ¡coraje!; el Salvador no permitirá nunca que decrezca su ayuda hacia ti. Por tanto, apresurémonos a unirnos, a mezclarnos, a todas esas almas piadosas y fieles que van junto al divino Maestro. Apresurémonos, digo, para no quedar demasiado atrás en esta santa comitiva; mantengámonos siempre unidos a ella; no la perdamos nunca de vista; que no escape nunca de nuestra vista, porque no la podremos alcanzar, y nos veremos privados de esos tesoros secretos de bien que sólo se encuentran ahí, y excluidos del gozo eterno que sólo en ella y por ella se llega a poseer.
 (4 de agosto de 1915, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 470)

Padre Nuestro, 10 Avemarías y Gloria

Ave Marìa purìsima                                  sin pecado concebida
Santo Padre Pio                   ruega por nosotros

-TERCER MISTERIO.

Huye, huye hasta de la más mínima sombra que te haga sentirte importante. Reflexiona y ten siempre ante los ojos de la mente la gran humildad de la Madre de Dios y nuestra, la cual, a medida que aumentaban en ella los dones celestiales, profundizaba cada vez más en la humildad, de modo que, en el mismo momento en que fue cubierta por la sombra del Espíritu Santo, que la convirtió en Madre del Hijo de Dios, pudo cantar: «He aquí la esclava del Señor». Y lo mismo cantó nuestra tan querida Madre en casa de santa Isabel, a pesar de llevar en sus castas entrañas al Verbo hecho carne.
En la medida que crezcan los dones, crezca tu humildad, pensando que todo nos es dado como préstamo; al aumento de los dones vaya siempre unido el humilde agradecimiento hacia tan insigne bienhechor, de modo que tu espíritu prorrumpa en alabanzas continuas. Actuando así, desafiarás y vencerás todas las iras del infierno: las fuerzas enemigas serán despedazas, tú te salvarás y el enemigo se corroerá en su rabia. Confía en la ayuda divina y ten por cierto que quien te ha defendido hasta ahora, continuará su obra de salvación.
 (13 de mayo de 1915, a Raffaelina Cerase – Ep.II, p. 417)

Padre Nuestro, 10 Avemarías y Gloria

Ave Marìa purìsima                                  sin pecado concebida
Santo Padre Pio                   ruega por nosotros

-CUARTO MISTERIO.

¡Qué bueno es el Señor con todos; pero se muestra mucho más bondadoso con el que tiene verdaderos y sinceros sentimientos de agradarle en todo y de esperar que se cumplan en él los divinos deseos!
Aprende, de modo muy especial tú, a descubrir y a adorar la divina voluntad en todos los acontecimientos humanos. Repite con frecuencia las divinas palabras de nuestro queridísimo Maestro: «Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo». Sí, que esta bella exclamación esté siempre en tu corazón y en tus labios en todos los momentos de tu vida. Repítela en las aflicciones; repítela en las tentaciones y en las pruebas a las que Jesús quiera someterte; repítela también cuando te sientas sumergida en el océano del amor de Jesús. Ella será tu ancla y tu salvación. No temas al enemigo; él no intentará nada contra la navecita de tu espíritu, porque el timonel es Jesús y la estrella es María.
(6 de febrero de 1915, a Anita Rodote – Ep. III, p. 54)

Padre Nuestro, 10 Avemarías y Gloria

Ave Marìa purìsima                                  sin pecado concebida
Santo Padre Pio                   ruega por nosotros

-QUINTO MISTERIO:

El conocimiento de los designios divinos sobre ti debe servirte, por una parte, para ejercitar tu alma en la gratitud hacia tan buen Padre, prodigando tu alma en continuas acciones de gracias al benefactor celestial, uniendo a este fin tus bendiciones a las de María santísima Inmaculada, de los ángeles y de todos los bienaventurados moradores de la Jerusalén celestial. Por otra parte, debe servirte como de empuje, para no asustarte y no detenerte a mitad de trayecto, por las penas y los dolores que es necesario soportar para llegar a la meta de este largo camino.
El Señor me ha permitido manifestarte todas estas cosas, sobre todo para que no estés insegura en tu carrera. Corre, pues, y no te canses; el Señor te guía y dirige tus pasos para que no caigas en este camino. Corre, te digo, porque el camino es largo y el tiempo es bastante breve. Corre, corramos todos, de modo que, al final de nuestro viaje, podamos decir con el santo apóstol: «Porque yo estoy a punto de ser inmolado, y el momento de mi partida es inminente. Yo he combatido mi combate, yo he terminado mi carrera, yo me he mantenido fiel».
 (9 de enero de 1915, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 291)

Padre Nuestro, 10 Avemarías y Gloria

Ave Marìa purìsima                                  sin pecado concebida
Santo Padre Pio                   ruega por nosotros

ORACIONES POR LA INTENCION DEL PAPA FRANCISCO para este mes

Salve,  3 Avemarías y  Gloria

ORACION A SAN MIGUEL ARCÀNGEL pidiendo la protección de los Grupos de Oración de Padre Pio y de su asistentes espirituales. Por ellos y su sagrada misión roguemos cada día

"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.
Amén."

En el nombre del Padre, y del HIjo, y del Espíritu Santo. Amén.

ROSARIO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESUS


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Grupos de Oración de San Pio de Pietrelcina
Adheridos al Centro Internacional de san Giovanni Rotondo

ORACION de INICIO

Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña, de continuo, tu adorabilísimo Corazón, te pido humildemente, la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo. Para hacerme digno de las mercedes y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven. Mira que soy muy pobre ¡oh dulcísimo Jesús! y necesito de vos como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar, mira que soy muy rudo ¡oh Soberano maestro!, y necesito de tus divinas enseñanzas para luz y guía de mi ignorancia. Mira que soy muy débil, ¡oh Poderoso amparo de los débiles ! y caigo a cada paso, y necesito apoyarme en vos para no desfallecer. Sé todo para mí, Sagrado Corazón: Socorro de mis miserias, lumbre de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. Tú me alentaste y convidaste cuando con tan tiernos acentos dijiste, repetidas veces en tu Evangelio: “Venid a Mí, aprended de Mí, pedid, llamad…” a las puertas de tu corazón vengo hoy, y llamo, pido y espero. Del mío te hago ¡oh Señor! Firme, formal y decidida entrega: tomalo vos, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer feliz en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén

+Señal de la cruz

Todos juntos rezamos el PESAME.

PRIMER MISTERIO:

Une tu corazón al corazón de Jesús y sé siempre sencilla de corazón, como lo quiere él. Esfuérzate por imitar la sencillez de Jesús, teniendo alejado el corazón de las prudencias terrenales, de los artificios carnales. Procura tener una mente siempre pura en sus pensamientos, siempre recta en sus ideas y siempre santa en sus intenciones; y también una voluntad que no busque otra cosa más que a Dios, su complacencia, su gloria y su honor.
Reflejémonos, querida mía, en Jesús, que lleva una vida escondida. Toda su infinita majestad está escondida entre las sombras y el silencio de aquel modesto taller de Nazaret. Por tanto, esforcémonos también nosotros por llevar una vida profundamente interior, escondida en Dios.
 (14 de julio de 1914, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 126)

Padre Nuestro, 10 Avemarías y Gloria

Sagrado Corazòn de Jesùs en Vos confìo
Inmaculado corazón de Marìa sè la salvación del alma mìa
Santo Padre Pio                   ruega por nosotros

                                                             
SEGUNDO MISTERIO:

Las almas más afligidas son las predilectas del divino Corazón; y tú ten la certeza de que Jesús eligió tu alma para ser la benjamina de su Corazón adorable.
En este Corazón tú debes esconderte; en este Corazón tú debes desahogar tus deseos; en este Corazón debes vivir también los días que la providencia te conceda; en este Corazón debes morir, cuando el Señor así lo quiera. En este Corazón yo te he vuelto a poner; en este Corazón, pues, tú debes vivir, ser y moverte.
(31 de mayo de 1918, a las hermanas Campanile – Ep. III, p. 961)


Padre Nuestro, 10 Avemarías y Gloria

Sagrado Corazòn de Jesùs en Vos confìo
Inmaculado corazón de Marìa sè la salvación del alma mìa
Santo Padre Pio                   ruega por nosotros



TERCER MISTERIO:

Ahora comprenderás, mi buena hija, por qué el alma que ha elegido el amor divino no se puede quedar egoístamente en el Corazón de Jesús, sino que se siente abrasada también por la caridad hacia los hermanos, que con frecuencia hace que el alma se derrita de amor.
Pero ¿cómo puede suceder todo esto? Hija, no es difícil entenderlo, ya que el alma, al no vivir ya de su propia vida y vivir de Jesús, que vive en ella, debe sentir, querer y vivir de los mismos sentimientos, deseos y vida que él vive en ella. Y tú sabes, mi queridísima hija, sabes, digo, aunque lo has aprendido tarde, de qué sentimientos y de qué deseos, hacia Dios y hacia la humanidad, estaba y está animado el Corazón de este divino Maestro.
Que se derrita también tu alma de amor a Dios y a los hermanos que nada quieren saber de él, porque aquí está el sumo gozo de Dios. Vive tranquila y que tu sufrimiento lo vivas en paz.
 (31 de mayo de 1918, a las hermanas Campanile – Ep. III, p. 961)

Padre Nuestro, 10 Avemarías y Gloria

Sagrado Corazòn de Jesùs en Vos confìo
Inmaculado corazón de Marìa sè la salvación del alma mìa
Santo Padre Pio                   ruega por nosotros


CUARTO MISTERIO:

Mantén el buen ánimo; abandónate en el corazón divino de Jesús; y todas tus preocupaciones déjaselas a él. Colócate siempre en el último lugar del grupo de los que aman al Señor, teniendo a todos por mejores que tú. Sé verdaderamente humilde con los demás, porque Dios resiste a los soberbios y da la gracia a los humildes. Cuanto más crezcan las gracias y los favores de Jesús en tu alma, más debes humillarte, imitando siempre la humildad de nuestra Madre del cielo, la cual, en el instante en que llega a ser Madre de Dios, se declara sierva y esclava del mismísimo Dios. En las cosas prósperas y adversas que te sucedan, humíllate siempre bajo la mano poderosa de Dios, aceptando con humildad y paciencia, no sólo aquellas cosas que son de tu agrado, sino también, y con humildad y paciencia, todas las tribulaciones que él te mande para hacerte cada vez más grata a él y más digna de la patria celestial.
Ser tentada es signo evidente de que el alma es muy grata al Señor. Acepta, pues, todo en actitud de agradecimiento. No creas que esto es sólo una opinión mía, no; el mismo Señor empeñó su palabra divina: «Y porque tú eres grato a Dios - dice el ángel a Tobías (y en la persona de Tobías a todas las almas gratas a Dios) - fue necesario que te probara la tentación».
Anímate, pues, hija queridísima de Jesús; y alégrate también, incluso en medio de las tentaciones y tribulaciones, sabiendo bien que todo esto es un regalo singularísimo que la bondad del Padre del cielo hace a tu alma; y en todo sé agradecida siempre a tan buen Padre, por medio de su queridísimo Hijo Jesucristo.
(29 de enero de 1915, a Anita Rodote – Ep. III, p. 48)


Padre Nuestro, 10 Avemarías y Gloria

Sagrado Corazòn de Jesùs en Vos confìo
Inmaculado corazón de Marìa sè la salvación del alma mìa
Santo Padre Pio                   ruega por nosotros



QUINTO MISTERIO:

Escuche, padre mío, los justos lamentos de nuestro dulcísimo Jesús: «¡Con cuánta ingratitud es pagado mi amor por los hombres! Sería menos ofendido por ellos si los hubiera amado menos. Mi Padre no quiere soportarlos más. Yo quisiera dejar de amarlos pero… (y aquí Jesús guarda silencio y suspira; y después continúa) pero, ¡ay de mí!, ¡mi corazón está hecho para amar! Los hombres ruines y perezosos no hacen ningún esfuerzo por vencer las tentaciones; o, lo que es más grave, se deleitan en sus iniquidades. Las almas más predilectas para mí, puestas en la prueba, me fallan; los débiles se dejan llevar por el desánimo y la desesperación; los fuertes se van relajando poco a poco.
Me dejan en las iglesias solo de noche, solo de día. Ya no se preocupan del sacramento del altar; no se habla nunca de este sacramento de amor; e incluso aquellos que hablan de esto, ¡ay de mí!, con qué indiferencia, con qué frialdad lo hacen.
Mi corazón es olvidado; nadie se preocupa ya de mi amor; yo estoy siempre afligido. Mi casa se ha convertido para muchos en un lugar de diversión; también para mis ministros, que yo siempre he mirado con predilección, que he amado como a  la pupila de mis ojos; ellos deberían confortar mi corazón lleno de amarguras; ellos deberían ayudarme en la redención de las almas. En cambio, ¿quién lo creería?, de ellos debo recibir ingratitudes y olvidos. Veo, hijo mío, a muchos de éstos que… (aquí se calló, los sollozos le cortaron la voz, lloró en secreto) que, bajo hipócritas apariencias, me traicionan con comuniones sacrílegas, despreciando las luces y las fuerzas que continuamente les regalo…».
Jesús continuó todavía lamentándose. Padre mío, ¡cómo me hace sufrir ver llorar a Jesús! ¿Lo ha experimentado también usted?
«Hijo mío - continuó Jesús -, tengo necesidad de víctimas para calmar la ira justa y divina de mi Padre; renuévame la ofrenda de todo tu ser, y hazlo sin reservarte nada».
El sacrificio de mi vida, padre mío, se lo he renovado; y, si siento en mí algún sentimiento de tristeza, éste tiene lugar al contemplar al Dios de los dolores.
Si le es posible, trate de encontrar almas que se ofrezcan al Señor en calidad de víctimas por los pecadores. Jesús le ayudará.
(12 de marzo de 1913, al P. Agustín de San Marcos in Lamis – Ep. I, p. 341)

Padre Nuestro, 10 Avemarías y Gloria

Sagrado Corazòn de Jesùs en Vos confìo
Inmaculado corazón de Marìa sè la salvación del alma mìa
Santo Padre Pio                   ruega por nosotros


ORAMOS POR LA INTENCIÓN DEL PAPA FRANCISCO PARA ESTE MES:


Salve,  3 Avemarías y  Gloria


ORACION A SAN MIGUEL ARCÀNGEL por el Padre Gustavo Seivane, asistente espiritual nacional de los Grupos de Oraciòn del santo Padre Pio en Argentina.

"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.
Amén."

(Acto de confianza)
¡Oh Corazón de Jesús!, Dios y hombre verdadero, delicia de los Santos, refugio de los pecadores y esperanza de los que en Vos confían; Vos nos decís amablemente: “Venid a mí”; y nos repetís las palabras que dijiste al paralítico: “Confía, hijo mío; tus pecados te son perdonados”, y a la mujer enferma: “Confía, hija; tu fe te ha salvado”, y a los Apóstoles: “Confiad, yo soy, no temáis”…
Animado con estas tus palabras, acudo a Vos con el corazón lleno de confianza, para decirte sinceramente y de lo más íntimo de mi alma: Corazón de Jesús, en Vos confío.

(A cada invocación decimos “CORAZÓN DE JESÚS EN VOS CONFÍO”)

En mis alegrías y tristezas,
En mis negocios y empresas,
En mis prosperidades y adversidades,
En las necesidades de mi familia,
En las tentaciones del demonio,
En las instigaciones de mis propias pasiones,
En las persecuciones de mis enemigos,
En las murmuraciones y calumnias,
En mis enfermedades y dolores,
En mis defectos y pecados,
En la santificación y salvación de mi alma,
Siempre y en toda ocasión,
En vida y muerte,
En tiempo y eternidad,

Corazón de mi amable Jesús, confío y confiaré siempre en Tu bondad; y, por el Corazón de Tu Madre, Te pido que no desfallezca nunca mi confianza en Vos, a pesar de todas las contrariedades y de todas las pruebas que Vos quieras  enviarme, para que, habiendo sido mi consuelo en vida, seas mi refugio en la hora de la muerte y mi gloria por toda la eternidad.

Amén.

Rosario de la Paciencia


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Señal de la cruz

Señor: en este día tan especial, vamos a orar juntos meditando las enseñanzas del Santo Padre Pío, quien es un modelo para nosotros, ya que ha sido un hombre de valor: que siguió Tus enseñanzas, supo enfrentar la adversidad con amor, que fue humilde, que tuvo caridad y que nunca se envaneció con los dones que poseía.  Que nos enseñó a honrarte y a amar a María Tu Santa Madre. Que nos enseñó a orar por quienes amamos, por quienes no conocemos y por todos los que lo necesitan.
En Tu presencia y en Tus manos dejamos nuestra vida, nuestras alegrías, nuestros proyectos, nuestra esperanza, nuestros sufrimientos y nuestra amada tierra. Acompáñanos Señor en nuestras súplicas. Amén.

Pèsame (Todos juntos)

Primer Misterio: 

La virtud de la paciencia es la que nos asegura, más que ninguna otra, la perfección; y, si conviene practicarla con los demás, hay que tenerla no menos con uno mismo. El que aspira al puro amor de Dios, no necesita tanto tener paciencia con los demás cuanto tenerla consigo mismo. Para conquistar la perfección, se necesita tolerar las propias imperfecciones. Digo tolerarlas con paciencia y no ya amarlas. Con este sufrimiento crece la humildad. Para caminar siempre bien, es necesario, mi queridísimo hijo, aplicarse con diligencia a recorrer bien aquel trozo de camino que está más cerca y que es posible recorrer, hacer bien la primera jornada, y no perder el tiempo deseando hacer la última cuando todavía no se ha hecho la primera.
Muchísimas veces nos detenemos tanto en el deseo de ser ángeles del paraíso, que descuidamos ser buenos cristianos. Con esto no quiero decir o significar que no sea oportuno para el alma poner muy alto su deseo, pero sí que no se puede desear o pretender alcanzarlo en un día, porque esta pretensión y este deseo nos fatigarían demasiado y para nada. Nuestras imperfecciones, hijito mío, nos han de acompañar hasta la tumba. Es cierto que nosotros no podemos caminar sin tocar tierra; pero es verdad también que, si no nos tenemos que tumbar o mirar a otro lado, tampoco hay que pensar en volar, porque en las vías del espíritu somos como pequeños pollitos, a quienes todavía no les han salido las alas.
(25 de noviembre de 1917, a Luis Bozzuto – Ep. IV, p. 403)

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria

Oh Jesùs mìo, perdona nuestras culpas, lìbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las màs necesitadas de tu misericordia.

Santo Padre Pio       Ruega por  nosotros

Segundo Misterio: 

Nuestra vida terrena se va muriendo poco a poco en nosotros; de igual modo es necesario hacer morir en nosotros nuestras imperfecciones. Imperfecciones, es cierto, que para las almas piadosas que las sufren, pueden ser también fuentes de mérito y motivos poderosos para adquirir virtudes; porque, a través de esas imperfecciones, conseguimos conocer cada vez mejor el abismo de miseria que somos; y ellas nos impulsan a ejercitarnos en la humildad, en el desprecio de nosotros mismos, en la paciencia y en el esfuerzo.
Hijo mío, yo no sé qué impresión producirá en tu alma esta pobre carta, pero todo lo he escrito al pie del crucifijo. He sentido muy fuerte en mi corazón el impulso a escribirte lo que te he escrito, porque he juzgado que una gran parte de tu mal pasado ha estado motivado por haber hecho grandes proyectos y, viendo después que los resultados eran pequeñísimos y que las fuerzas eran insuficientes para poner en práctica aquellos deseos, aquellos planes y aquellas ideas, fuiste atormentado por angustias e impaciencias, inquietudes y turbaciones de la mente y del corazón. De aquí nacieron en tu corazón todas aquellas desconfianzas, languideces, ruindades y faltas. Y si todo esto es verdad, como por desgracia lo es en realidad, sé más prudente de aquí en adelante, camina pisando tierra, porque el alto mar te produce vértigos y te provoca mareos.
(25 de noviembre de 1917, a Luis Bozzuto – Ep. IV, p. 403)

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria

Oh Jesùs mìo, perdona nuestras culpas, lìbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las màs necesitadas de tu misericordia.

Santo Padre Pio       Ruega por  nosotros


Tercer Misterio:
El gozo es un vástago de la caridad; pero, para que este gozo sea perfecto y verdadero, se requiere que tenga como su compañera invisible a la paz, que se da en nosotros cuando el bien que poseemos es el bien sumo y se-guro. Ahora bien, ¿no es acaso Dios el sumo bien que el alma ama y amándolo lo posee?
Es necesario, pues, que este bien, además de ser sumo, sea también seguro. Pues bien, el divino Maestro nos asegura que «Vuestro gozo nadie os lo podrá quitar». ¿Qué testimonio más seguro que éste? El alma, al pensar en esto, no puede no sentirse enteramente alegre. He aquí lo que hace afrontar con ánimo jubiloso las más amargas contradicciones.
Sin embargo, hay que señalar que, así como el alma mientras esté en estado de peregrino no podrá alcanzar nunca la caridad perfecta, de igual modo su paz no podrá nunca ser perfecta. Las contradicciones, las tribulaciones son tantas, los contrastes con los que la pobre alma es maltratada son tan numerosos, como para hacerla agonizar en ciertos momentos de la vida, hasta tal punto de resultarle insoportable la vida misma; y esto na-ce del verse en peligro de poder arruinarse.
 Ahora bien, para resistir a tan duras pruebas, le es necesaria la paciencia, virtud que nos hace soportar, sin ceder, las adversidades. Busque el alma que hace profesión de perfección tener muy en cuenta esta virtud, si es que le preocupa no trabajar inútilmente, ya que es por esta virtud por la que permanecerá interiormente ordenada.
(23 de octubre de 1914, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 197)

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria

Oh Jesùs mìo, perdona nuestras culpas, lìbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las màs necesita-das de tu misericordia.

Santo Padre Pio       Ruega por  nosotros

 Cuarto Misterio:

La caridad, el gozo y la paz son virtudes que vuelven al alma perfecta en torno a lo que posee; la paciencia, en cambio, la vuelve perfecta en torno a lo que soporta.
Lo dicho hasta aquí es lo que es necesario para la perfección interior del alma. Para la perfección exterior del alma son necesarias las virtudes, algunas de las cuales se refieren al modo cómo el alma que tiende a la perfección debe comportarse con el prójimo; otras, en cambio, se refieren al régimen de los propios sentidos.
Entre las virtudes que el alma necesita en relación al prójimo, encontramos, en primer lugar, la benignidad, con la que el alma devota, con sus comportamientos agradables, corteses, cívicos, ajenos a toda grosería, cautiva a aquéllos con quienes trata y atrae a imitar su vida devota.
Pero todo esto es aún muy poca cosa. Conviene bajar a los hechos: y he aquí que nos viene inmediatamente la benignidad, virtud que empuja al alma a servir de utilidad para los demás. Y aquí es bueno señalar dos cosas bastante importantes para el alma que tiende a la perfección. Una de ellas es ver que el prójimo no saca provecho del bien que se le hace; la otra es, no sólo que el prójimo no siempre saca provecho del bien que se le hace, sino, lo que es peor, ver que a veces corresponde con ofensas y con ultrajes. Al alma no bien instruida le sucede con frecuencia que cae en el engaño. Dios nos libre de ser víctimas de semejantes emboscadas, tendidas por el enemigo para arruinarnos y correr sin premio.
Es necesario, por tanto, que, contra la primera emboscada, nos armemos con la hermosa virtud de la magnanimidad, que es una virtud que no permite que el alma retroceda nunca al procurar el bien ajeno, incluso cuan-do ve que ningún provecho saca el prójimo. Contra la segunda, es necesario armarse de mansedumbre, que lleva a reprimir la ira, incluso cuando se ve correspondida con ingratitud, con ultrajes y con ofensas.
Pero todas estas hermosas virtudes todavía no bastan si no se les une la virtud de la fidelidad, mediante la cual el alma devota adquiere prestigio y cada uno se asegura de que en su obrar no hay doblez.
(23 de octubre de 1914, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 197)

Padre nuestro, 10 Ave María y Gloria

Oh Jesùs mìo, perdona nuestras culpas, lìbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las màs necesitamos de tu misericordia.

Santo Padre Pio       Ruega por  nosotros

Quinto Misterio:

Hay algunas enfermedades físicas, cuya curación depende de un acertado modo de vivir. El amor propio, la estima de sí mismo, la falsa libertad de espíritu, son raíces que no se pueden erradicar fácilmente del corazón humano. Solamente se puede impedir la producción de sus frutos, que son los pecados; porque sus primeros retoños y sus ramas, esto es, sus prime-ras sacudidas y sus primeros movimientos, de hecho no se pueden impedir mientras se está en esta vida mortal, aunque sí se puede moderar y disminuir su calidad y su fuerza mediante la práctica de las virtudes contrarias, particularmente del amor de Dios.
Es necesario, pues, tener paciencia al cortar los malos hábitos, domar las antipatías y superar las propias inclinaciones y cambios de humor; porque, mi buena hijita, esta vida es una lucha continua y no hay quien pueda decir: «Yo no he sido tentado». La quietud está reservada para el cielo, don-de nos espera la palma de la victoria. Aquí, en la tierra, hay que combatir siempre entre la esperanza y el temor; pero con el propósito de que la esperanza sea siempre más fuerte, y teniendo presente la omnipotencia de aquel que nos auxilia. No te canses, pues, de trabajar, con constancia, con confianza y con resignación, por tu conversión y perfección.
(11 de junio de 1918, a Erminia Gargani – Ep. III, p. 735)

Padrenuestro, 10 Ave María y Gloria

Oh Jesùs mìo, perdona nuestras culpas, lìbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las màs necesita-das de tu misericordia.

Santo Padre Pio       Ruega por  nosotros


Acompañamos la intención del Papa Francisco para este mes rezando:

Salve, Tres ave María y Gloria

Rezamos la Oración a san Miguel Arcángel por nuestra Santa Iglesia Católica Apostólica Romana, el Sumo Pontífice, por los sacerdotes y las vocaciones. Pedimos  también por todas las intenciones recibidas en los Grupos de Oración del Santo Padre Pio en todo el mundo.

"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.
Amén."  

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Paz y bien