¿Qué hace el Padre Pío hoy, a la distancia de casi 45 años de su muerte? En San Giovanni Rotondo, la realidad sigue siendo la que he indicado, sólo que en números mucho más elevados.
posted by Unknown on El P. Pío sigue cumpliendo su “misión grandísima”:
El
Padre Pío de Pietrelcina, con el encanto de su espiritualidad cien por cien
evangélica, con el atractivo de sus consejos llenos de sabiduría divina y transmitidos
con amor de padre, con la fuerza de su mirada luminosa, reflejo de la bondad de
Dios, con el “milagro” de los estigmas del Crucificado en manos, pies y
costado, con la autenticidad de un ministerio sacerdotal, que «celebraba la
misa humildemente», que «confesaba de la mañana a la noche», que invitaba a la
oración y al amor fraterno, sobre todo a enfermos y necesitados, y que transmitía
e impulsaba una «tierna devoción a María, Madre de Jesús y Madre nuestra»…,
atraía a San Giovanni Rotondo, la pequeña ciudad del centro-sur de Italia,
donde vivió desde septiembre de 1916 hasta su muerte, el 23 de septiembre de
1968, a personas de los cinco continentes y de todas las clases sociales.
Hombres
y mujeres que llegaban individualmente y en grupos. Grupos de seglares, grupos
de religiosos, grupos de religiosas, grupos de sacerdotes y también, sobre todo durante los años del
Concilio Vaticano II, pequeños grupos de obispos, como el que recoge la
fotografía. Y si todos llegaban a San Giovanni Rotondo con el deseo de conocer al Fraile capuchino o de verlo de nuevo, muchos buscaban también conocer los rasgos de su espiritualidad para imitarlos.
¿Qué hace el Padre Pío hoy, a la distancia de casi 45 años de su muerte? En San Giovanni Rotondo, la realidad sigue siendo la que he indicado, sólo que en números mucho más elevados.
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¿Qué hace el Padre Pío hoy, a la distancia de casi 45 años de su muerte? En San Giovanni Rotondo, la realidad sigue siendo la que he indicado, sólo que en números mucho más elevados.
Pero, para conocer y aprender la espiritualidad del
Padre Pío, no hace falta viajar a Italia. ¿Una prueba? Los Capuchinos de
Colombia han querido organizar este año los Retiros espirituales anuales “a la
luz de la espiritualidad del Padre Pío”. Desde el pasado domingo por la noche,
hasta hoy, viernes, a mediodía, 38 religiosos, retirados en su casa de
encuentros espirituales “Tranquilandia”, han centrado sus reflexiones, su
oración personal y comunitaria y sus celebraciones litúrgicas en la
espiritualidad del Padre Pío.
A las
aportaciones que he podido ofrecerles en dos meditaciones y una plática
informativa diarias, se han unido las de los documentales “El Padre Pío un
hombre que ora” y “Benedicto Peregrino” y la de la película “Padre Pío”,
preparada en el año 2000 por Mediaset para la cadena de televisión italiana
“Telecinco”.
No dudo de que el Santo de Pietrelcina, que fue, en
frase del Papa Pablo VI, “hombre de oración”, habrá dado su aprobación plena a
las celebraciones litúrgicas diarias: Laudes, Vísperas y Eucaristía, muy bien
preparadas por la Comisión de Espiritualidad y Vida Fraterna, y participadas
con verdadero espíritu por todos los hermanos. Éstos han querido beneficiarse también
de la celebración comunitaria de la Reconciliación, ya que el Padre Pío dedicó
tantas horas diarias a administrar el Sacramento de la confesión. Y han querido
terminar los días de los Retiros espirituales rezando comunitariamente el
Rosario, secundando así el testamento espiritual del Fraile capuchino: «Amad a
la Virgen; haced que se ame a la Virgen; rezad siempre el Rosario».
Elías Cabodevilla Garde
posted by Unknown on Aprendemos del P. Pío
«Hombre de
sufrimiento» (Pablo VI)
San
Mateo escribe en el capítulo dieciséis de su Evangelio: «Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que tenía
que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos
sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado» (Mt 16, 21). Y si fueron muy dolorosos para Jesús los padecimientos físicos:
los azotes, la corona de espinas, el peso de la cruz, los clavos que
atravesaron sus pies y sus manos…, lo fueron mucho más los sufrimientos morales:
el beso traidor de Judas, las negaciones de Pedro, el abandono de los
apóstoles, el «crucifícale, crucifícale»
de los judíos, el «Dios mío, Dios mío, ¿por
qué me has abandonado?», gritado a su Padre desde lo alto de la cruz (Mc 15, 34).
Jesús,
además, enseñó que, para ser discípulo suyo, es necesario cargar con la cruz: «Entonces dijo a los discípulos: “El que
quiera venir en pos de mí que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y mi
siga”» (Mt 16, 24).
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La
vida del Padre Pío estuvo marcada por el sufrimiento: sufrimientos físicos, muy
dolorosos; y sufrimientos morales, que le hirieron en lo más profundo de su
espíritu. No sólo eso; el Padre Pío amó el sufrimiento, pidió a Dios la gracia
de sufrir, y el sufrimiento fue para él «Mi alimento diario, mi
¡delicia!».
Difícil
ofrecer la lista completa de los sufrimientos físicos del Padre Pío. Habría que
enumerar sus múltiples y misteriosas enfermedades: «No te entiendo,
no sé qué hacer contigo», le dijo el médico cuando el joven capuchino no
había cumplido todavía los 25 años; sus continuos ayunos, también porque el
estómago no le aceptaba la comida; su trabajo extenuante de quince y más horas
diarias en el confesonario; sus largas vigilias de oración por la noche; las
llagas del Crucificado en sus manos, pies y costado: «¿Crees que Jesús me
las ha dado como simple condecoración?»; la “sexta llaga” o llaga en el
hombro derecho, que, por manifestación, en el año 1948, al entonces joven sacerdote
Carlos Wojtyla, después Papa con el nombre de Juan Pablo II, era la que más
dolor le producía, la que nadie conocía y la que nunca había sido curada; la
flagelación y coronación de espinas, experimentadas por él al menos una vez por
semana, que le herían en el centro de su alma pero no por eso dejaban de
producir sufrimientos en el cuerpo…
Pero
más dolorosos que los físicos fueron sus sufrimientos morales. Ante todo, las
llagas, que le causaban, como confesó a su Director espiritual, además de los
sufrimientos físicos antes mencionados, «una confusión y una humillación
indescriptible e insostenible»; las visitas médicas para examinar sus
llagas, impuestas tanto por las Autoridades de la Iglesia como por las de la
Orden; su aislamiento de los fieles y la prohibición, durante más de dos años,
de todo ministerio sacerdotal, a excepción de la Misa, que debía celebrar en la
capilla interna del convento; las calumnias gravísimas contra su persona y su
ministerio; las «violentas y asiduas» tentaciones contra la fe, la
esperanza y la pureza; y, sobre todo, el fenómeno místico de la «noche oscura»,
que le acompañó durante casi toda su vida y le llevó a escribir: «Preferiría
llevar mil cruces y hasta me sería dulce y llevadera toda cruz, si no tuviese
esta prueba de sentirme siempre en la duda de si agrado o no al Señor en mis
obras».
A la
persona que le comentó: «Padre, usted ama lo que yo temo», respondió el
Padre Pío: «Yo no amo el sufrimiento por el sufrimiento; lo pido a
Dios, lo suplico, por los frutos que me aporta: da gloria a Dios, me alcanza la
salvación de mis hermanos en este destierro, libra a las almas del fuego del
purgatorio, y ¿qué otra cosa puedo
desear?».
Y el
Padre Pío deseó el sufrimiento y pidió la gracia de sufrir, sobre todo, para
responder al proyecto de Cristo que le asoció a su pasión. Cuando, en junio de
1921, el Visitador enviado por el Vaticano, monseñor Rafael Carlos Rossi, le pidió:
«Que cuente detalladamente lo relacionado
con los llamados “estigmas”», el Padre Pío respondió así: «El 20 de Septiembre de 1918, después de la
celebración de la Misa, cuando me encontraba en el Coro en la debida acción de
gracias, de forma repentina, fui presa de un fuerte temblor; después me invadió
la calma y vi a Nuestro Señor en la actitud de quien está en la cruz, pero no
se me quedó grabado si tenía la cruz, lamentándose de la mala correspondencia
de los hombres, sobre todo de los consagrados a él y más favorecidos por él. De
aquí se deducía que él sufría y que deseaba asociar almas a su Pasión. Me invitaba
a compenetrarme con sus dolores y a meditarlos; al mismo tiempo, a ocuparme de
la salvación de los hermanos. Enseguida, me sentí lleno de compasión por los
dolores del Señor y le preguntaba qué podía hacer. Oí esta voz: “Te asocio a mi
pasión”. Y enseguida, desaparecida la visión, volví en mí, recobré el sentido y
vi estas señales de las cuales goteaba sangre».
¿Cuándo
el Padre Pío, a la pregunta de Cleonice Morcaldi «Qué es el sufrimiento para usted», respondió, como he indicado
antes: «Mi alimento diario. Mi ¡delicia!»,
estaba indicando que el Señor le concedía vivir al mismo tiempo las dos
realidades: el dolor y la alegría, el sufrimiento y el gozo? Me aventuro a
decir que sí.
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En
los escritos anteriores, he llamado al Padre Pío, a San Pío de
Pietrelcina, “fotocopia de Cristo” porque, identificado con los
ideales de quien vino al mundo para glorificar al Padre y salvar a los hombres,
«Celebraba la Misa humildemente», «Confesaba de la mañana a la noche» y «Era
hombre de oración». Hoy, con fray Modestino, le repito este título, porque,
como Jesús, fue «hombre de sufrimiento».
Elías
Cabodevilla Garde
posted by Unknown on Día a día con el P. Pío
30. Jesús mío, salva a todos,
yo me ofrezco como víctima por todos; dame fuerzas, toma este corazón, llénalo
de tu amor y después mándame lo que quieras (AD, 53).
1. Dios no quiere que
experimentes de forma sensible el sentimiento de la fe, esperanza y caridad, ni
que lo disfrutes si no en la medida que se necesita en cada ocasión. ¡Ay de
mí!, ¡qué felices somos al estar tan íntimamente atados por nuestro celeste
tutor! No debemos hacer otra cosa que lo que hacemos, es decir, amar a la
divina providencia y abandonarnos en sus brazos y en su seno.
No, Dios mío, yo no deseo gozo mayor de mi fe, de mi esperanza y de mi
caridad, que el poder decir sinceramente, aunque sea sin gusto y sin sentirlo,
que preferiría morir antes que abandonar estas virtudes (Epist.III, p.421s.).
2. Dame y consérvame aquella fe
viva que me haga crecer y actuar por solo tu amor. Y éste es el primer don que
te ofrezco; y unido a los santos magos, postrado a tus pies, te confieso sin
ningún respeto humano, delante del mundo entero, por nuestro verdadero y único
Dios (Epist.IV, p.884).
3. Bendigo de corazón a Dios
que me ha dado a conocer personas verdaderamente buenas, y porque también a
ellas he anunciado que sus almas son la viña de Dios; la cisterna es la fe; la
torre es la esperanza; el lagar es la santa caridad; la valla es la ley de Dios
que las separa de los hijos del mundo (Epist.III, p.586).
4. La fe viva, la creencia
ciega y la plena adhesión a los que Dios ha dado autoridad sobre ti..., ésta es
la luz que iluminó los pasos del pueblo de Dios en el desierto. Esta es la luz
que brilla siempre en lo más alto de todos los espíritus gratos al Padre. Esta
es la luz que condujo a los magos a adorar al mesías recién nacido. Esta es la
estrella profetizada por Balaam. Esta es la antorcha que guía los pasos de
estos espíritus desolados.
Y esta luz y esta estrella y esta antorcha son también las que
iluminan tu alma, dirigen tus pasos para
que no vaciles, fortifican tu espíritu en el afecto a Dios y (hacen que), sin
que el alma las conozca, se avance siempre hacia el destino eterno.
Tú ni lo ves ni lo entiendes, pero tampoco es necesario. Tú no verás
más que tinieblas, pero no son las tinieblas que envuelven a los hijos de la
perdición, sino las que rodean al Sol eterno. Ten por cierto y cree que este
Sol resplandece en tu alma; y que este Sol es exactamente aquél del que cantó
el vidente de Dios: Y en tu luz veré la
luz (Epist.III, p.400s.).
5. La profesión de fe más bella
es la que sale de tus labios en la obscuridad, en el sacrificio, en el dolor,
en el esfuerzo supremo por buscar decididamente el bien; es la que, como un
rayo, disipa las tinieblas de tu alma; es la que, en el relampaguear de la
tormenta, te levanta y te conduce a Dios (CE, 57).
6. Ejercítate con particular
esmero, hija mía queridísima, en la dulzura y en la sumisión a la voluntad de
Dios, no sólo en las cosas extraordinarias sino también en aquéllas pequeñas
que nos suceden cada día. Hazlo no sólo por la mañana sino también durante el
día y por la tarde, con un espíritu tranquilo y alegre; y, si te sucediese que
caes, humíllate, propóntelo de nuevo, y
después levántate y sigue (Epist.III, p.704).
(Tomado de BUONA GIORNATA de Padre Pio da
Pietrelcina)
Traducción del
italiano: Elías Cabodevilla Garde
posted by Unknown on El P. Pío sigue cumpliendo su “misión grandísima”:
El
Padre Pío de Pietrelcina, consciente de la “misión grandísima” que le confió el
Señor, sabe que tiene que ser -¿para todos?- lo que los devotos le pedimos al
llamarle, no San Pío, sino Padre Pío. Además, ya lo anunció él: «Soy todo de todos y de cada uno. Cada uno
puede decir: "El Padre Pío es mío"».
A
sus palabras: «Haré más ruido después de
muerto que en vida» es fácil darles el sentido que quiso atribuirles él: «Atraeré
a muchos más hacia Cristo después de muerto que en vida».
Hasta
el día de su muerte, el 23 de septiembre de 1968, atrajo a San Giovanni Rotondo
(Foggia – Italia), donde vivió y ejerció el ministerio desde el 4 de septiembre
de 1916, a miles de hombres y mujeres de los cinco continentes, de todas las
edades y de todas las condiciones sociales. A su funeral, en la tarde del día
26, cuatro días después de su muerte, asistieron unas cien mil personas.
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¿Qué hace el Padre Pío hoy, a la distancia de casi 45
años de su muerte? No quiero referirme a San Giovanni Rotondo, pues es lógico,
aunque bastante inexplicable, que sean varios millones las personas que cada
año se acercan a visitar los “lugares del Padre Pío” y a orar ante sus restos
mortales, de nuevo visibles desde el pasado día 1 de junio, como lo estuvieron,
después de su reconocimiento canónico, desde el 24 de abril del 2008 hasta el
24 de septiembre del 2009.
Son muchos los lugares del mundo que, desde hace años,
organizan celebraciones periódicas en torno a la figura del Padre Pío: el día
23 de cada mes, el cuarto martes o el cuarto jueves de mes… Y con frecuencia las
iglesias en las que tienen lugar esos actos litúrgicos se ven abarrotadas de
devotos del Padre Pío. ¿Explicación? El Padre Pío que sigue cumpliendo su “misión
grandísima” y que sigue atrayendo hacia sí a más y más personas para, por medio
de la Virgen María, lanzarlas de nuevo hacia Cristo.
Baste este ejemplo. La parroquia “San Isidro Labrador” de Vásquez de Coronado, de la archidiócesis de San
José, de Costa Rica, celebra todos los meses del año, el día 23 de cada mes,
una Eucaristía, especialmente solemne, y muy bien preparada por el Párroco, el
sacerdote diocesano Padre Gabriel Corrales, y por el Equipo de Liturgia, en
memoria de San Pío de Pietrelcina. Todo ayuda a conocer mejor la espiritualidad
del Padre Pío para, imitándola, caminar con más entusiasmo en el seguimiento de
Cristo y entregarse con más decisión a instaurar el Reino de Dios entre los
hombres: la celebración en su conjunto, la homilía, la veneración de las
reliquias del Santo capuchino, los testimonios de los que han sido beneficiados
por el Señor a través del Padre Pío…
En la celebración del pasado día 23, hace algo menos
de una semana, el amplio templo, único de arquitectura gótica en Costa Rica,
estaba, como se ve en la fotografía, lleno de devotos del Padre Pío: unas mil
personas de todas las edades: niños, jóvenes, adultos, ancianos y personas en
sillas de ruedas.
Elías Cabodevilla Garde
posted by Unknown on El P. Pío místico y apóstol
La biografía de San Pío de Pietrelcina del capuchino
español Leandro Sáez de Ocáriz lleva por título: “Pío de Pietrelcina místico y apóstol”. Si al Padre Pío le tenemos
que colocar entre los grandes místicos de todos los tiempos, le podemos dar el
calificativo de apóstol con no menos razón que a San Pablo, a San Francisco
Javier…
El Padre Pío tenía que responder, no ya a la misión
apostólica que implica el bautismo, sino a un encargo personal del Señor,
recibido en el año del noviciado para capuchino, a la temprana edad de 15-16
años. Lo manifiesta él mismo en una carta de noviembre de 1922 a su hija
espiritual Nina Campanile: «Pero tú,
(Señor), que me escondiste a los ojos de todos, ya desde entonces habías
confiado a tu hijo una misión grandísima, misión que sólo tú y yo conocemos».
En los escritos que iré colgando en esta etiqueta de
la página web intentaré presentar las motivaciones que urgían al Capuchino de
Pietrelcina a la intensísima labor apostólica que realizó a lo largo de su
larga vida de 81 años, los medios que usó en su actividad apostólica, el
talante humano y espiritual con el que actuaba en su apostolado…
Como sencilla aproximación al tema, quiero referirme,
ya en este momento, aunque sea brevemente, al contenido de las dos palabras que
usa el Fraile capuchino: misión
grandísima.
- Pienso que a la palabra “misión” no hay que atribuir un sentido diverso del que le damos al
hablar de la misión de la Iglesia. Esta misión implica, en pocas palabras:
anunciar a los hombres, por los medios adecuados, la buena noticia del
Evangelio; ofrecerles, sobre todo por los sacramentos, la salvación que brota
de la muerte y resurrección de Cristo; y promover, sobre todo en los
bautizados, la caridad hacia Dios y hacia los hermanos. El Padre Pío, al
referirse a esta “misión”, usaba, entre otras, estas expresiones: «liberar a mis hermanos de los lazos de
Satanás»; «hacerles participar de la
vida del Resucitado»; «poner fin a la
ingratitud de los hombres para con Dios, nuestro Sumo Bienhechor»…
- Al adjetivo, en superlativo, “grandísima” sí hay que atribuirle contenidos muy especiales. Aún
sabiendo que me muevo en el “misterio”, me atrevo a otorgarle estos tres.
* Misión grandísima por los frutos que produjo, y
produce, en las personas en las que Dios actuó, y actúa hoy, por medio del
Padre Pío. En las biografías del Padre Pío abundan las conversiones al estilo
de la de San Pablo, muy llamativas por la profundidad en el cambio de vida. Son
obra del Señor, como recalcaba el Fraile capuchino; pero a través de este
instrumento que el Papa Benedicto XV llamó proféticamente: «Uno de esos hombres extraordinarios que Dios
envía de vez en cuando al mundo para salvar a los hombres». Podía ser o una
palabra de corrección fraterna, o la confesión con él, o la asistencia a su
Misa, o la breve orientación espiritual que daba antes del rezo del Ángelus, o
una curación milagrosa, o la llegada de un hijo largamente esperado…El libro de
José María Zavala “Los milagros desconocidos
del Santo de los estigmas” recoge muchas actuaciones del Señor por medio
del Padre Pío, después de la muerte de éste. En ninguna de ellas, la persona
beneficiada queda como antes: o abandona decididamente los caminos del pecado o
de la tibieza, si iba por ellos; o abraza compromisos mucho más exigentes en su
vida de piedad y en su entrega al bien de los demás, si ya vivía las exigencias
de la vida cristiana.
* Misión grandísima por el número de personas a las
que alcanzó y alcanza su actividad apostólica y, además, de los cinco
continentes. Al Padre Pío le podemos llamar el “gran misionero”, no porque
saliera del reducido entorno de San Giovanni Rotondo, sino porque venían a él, en
mayor número conforme se iban divulgando los dones que le regalaba el Señor,
hombres y mujeres de todo el mundo y de todas las edades y clases sociales.
* Misión grandísima, finalmente, porque ésta, al
parecer, no sólo no terminó con su muerte, sino que, a partir del 23 de
septiembre de 1968, adquirió nuevas dimensiones. A las palabras del Padre Pío:
«Haré más ruido después de muerto que en
vida», respuesta a las del religioso de su fraternidad capuchina que le
decía: «¡Cuánto ruido hace usted, Padre
Pío!», tenemos que darles este sentido: «Atraeré hacia el Señor a muchos más después de muerto que los que he
atraído en vida». Lo que acontece en San Giovanni Rotondo desde el día
mismo de la muerte del Padre Pío -se dice que es el segundo lugar católico más
visitado del mundo-, la devoción al Fraile capuchino en todo el mundo, el florecimiento
constante de nuevos Grupos de Oración del Padre Pío, las obras sociales que surgen
por todas partes como respuesta a gracias especiales del Señor por medio del
Santo de Pietrelcina…, lo están acreditando. Y, aunque esto es entrar más y más
en el “misterio”, personas que tienen la suerte de acompañar espiritualmente a
estas “víctimas” dejan escapar informaciones que confirman que es verdad lo
manifestado por Don Pierino Galeone en el “Proceso
de Beatificación y Canonización del Siervo de Dios Pío de Pietrelcina”: «El Padre Pío me reveló además que había
pedido a Jesús y que lo había obtenido, no sólo ser víctima perfecta, sino
también víctima perenne, es decir, continuar siendo víctima en sus hijos, con
el fin de prolongar su misión de corredentor con Cristo hasta el fin del mundo.
Él me dijo y me confirmó que había recibido del Señor la misión de ser víctima
y Padre de víctimas hasta el último día».
Elías
Cabodevilla Garde
posted by Unknown on Día a día con el P. Pío
23. Si no se te concede el poder detenerte por mucho tiempo en
oración, en lecturas, etc., no debes desanimarte por eso. Mientras tengas a
Jesús sacramentado cada mañana, debes considerarte afortunadísima. Durante el
día, cuando no se te conceda hacer otra cosa, llama a Jesús, incluso en medio
de todas tus ocupaciones, con gemidos resignados del alma; y él vendrá y
permanecerá siempre unido a tu alma por la gracia y por su santo amor. Vuela en
espíritu al sagrario, cuando no puedas ir en persona; y allí expresa tus
ardientes deseos y habla y pide y abraza al Amado de las almas, mejor que si se
te concediese recibirlo sacramentalmente.
24. Sólo Jesús puede comprender cuánta es mi pena cuando se despliega
ante mí la escena dolorosa del Calvario. Es igualmente incomprensible el alivio
que se da a Jesús, no sólo al compartir sus dolores, sino cuando encuentra un
alma que, por su amor, le pide no consuelos sino más bien tomar parte en sus
mismos sufrimientos.
25. Al asistir a la santa misa
renueva tu fe y medita cuál es la víctima que se inmola por ti a la divina
justicia, para aplacarla y volverla propicia.
Cuando estás bien, oyes la misa. Cuando estás mal y no puedes asistir
a ella, entonces la dices.
26. Cada santa misa escuchada con atención y devoción produce en
nuestra alma efectos maravillosos, abundantes gracias espirituales y
materiales, que ni nosotros mismos conocemos. Para conseguir esto, no gastes
inútilmente tu dinero, sacrifícalo y sube hasta aquí para escuchar la santa misa.
El mundo podría subsistir
incluso sin el sol, pero no podría existir sin la santa misa.
27. En estos tiempos tan tristes de fe muerta, en los que triunfa la
impiedad, el medio más seguro para mantenerse libres del terrible mal que nos
rodea, es el de fortalecerse con este alimento eucarístico. Algo que no lo
podrá conseguir aquél que vive meses y meses sin saciarse de la carne
inmaculada del Cordero divino.
28. Termino porque la campana me llama y me invita; y yo me voy al
lagar de la iglesia, al santo altar donde continuamente destila el vino sagrado
de la sangre de aquella uva deliciosa y singular, de la que a sólo unos pocos
afortunados les está permitido embriagarse. Allí -como bien sabéis, no puedo
actuar de otro modo- os presentaré al Padre celestial, en unión de su Hijo, en
quien, por quien y por medio de quien yo soy todo vuestro en el Señor.
29. ¿Veis cuántos desprecios y cuántos sacrilegios se cometen por los
hijos de los hombres contra la humanidad sacrosanta de su Hijo en el sacramento
del Amor? A nosotros nos corresponde, ya que hemos sido elegidos por la bondad
del Señor en su Iglesia, según las palabras de San Pedro, para un sacerdocio
real (1P 2,9), a nosotros nos corresponde, digo, defender el honor de este
mansísimo Cordero, siempre solícito cuando se trata de defender la causa de las
almas, siempre mudo cuando se trata de su propia causa.
(Tomado de BUONA
GIORNATA de Padre Pio da Pietrelcina)
Traducción del
italiano: Elías Cabodevilla Garde
posted by Unknown on El P. Pío sigue cumpliendo su “misión grandísima”:
Al
Padre Pío de Pietrelcina el Señor le concedió, entre otros muchos dones, el de “conocer”
y anunciar cosas futuras. Que anunció a Montini que se preparara para ser el
sucesor del Papa Juan XXIII, está comprobado porque tenemos el testimonio de
quien llevó al Cardenal de Milán el mensaje del Fraile capuchino. Hay datos que
garantizan que el mismo mensaje de que se preparara para ser Papa le hizo
llegar al futuro Juan Pablo II.
Este
don de “conocer” y anunciar el futuro lo manifestó también de otros muchos
modos y también en cosas muy sencillas, como ésta, cuando todavía no teníamos
los medios para conocer el sexo del que se formaba en el seno materno: La
futura mamá que le pregunta: - ¿Cuándo nazca mi hijo que nombre le pongo? -
Ponle Clara. - ¿Y si es niño? - Te he dicho que le llames Clara, insistía el Padre Pío. Y, como podemos suponer, acertaba siempre.
Es
claro que esto no se podía comprobar hasta que tuviera lugar lo anunciado.
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¿Ha sido una “broma” del Padre Pío? La revista bimestral LA VOZ
DEL PADRE PÍO, en sus diversas ediciones, como número cuarto o quinto de la
misma, suele enviar el calendario del año siguiente. En la edición española, que
se envió a los suscriptores en agosto del 2012, el día 13 de marzo del 2013 aparece en
rojo, como los otros días festivos. Nadie sabe la razón, ya que, en el año 2012,
ese día no fue festivo y, por tanto, no cabe el error de "cortar y pegar". En ningún país de lengua española se celebra nada
especial ese día 13 de marzo… Los que corrigieron las pruebas, que suelen hacerlo con esmero, no se dieron cuenta de este
error…
Algunos de los lectores de LA VOZ DEL PADRE PÍO, al
ver ese día 13 de marzo en rojo, se preguntaban por el motivo; pero nadie sabía
dar respuesta.
El día 13 de marzo, por la tarde, fue elegido el nuevo
Papa, el Papa Francisco. ¿Una “broma” del Padre Pío, anunciando lo que iba a suceder meses más tarde? Lo cierto es que alguien
ya le ha enviado el calendario al Papa Francisco, comunicándole la noticia…
¡por si acaso!
Elías Cabodevilla Garde










