posted by Unknown on Día a día con el P. Pío
7. Pon fin a estas aprensiones sin sentido. Recuerda que la culpa no
está en el sentimiento sino en el consentir a tales sentimientos. Sólo la
voluntad que actúa libremente es capaz del bien y del mal. Pero cuando la
voluntad gime bajo la prueba del tentador y no quiere aquello que se le
presenta, allí no sólo no hay culpa sino que hay virtud.
8. Que no te asusten las tentaciones; son la prueba a la que Dios
somete al alma cuando la ve con las fuerzas necesarias para mantener el combate
y para ir tejiendo con sus propias manos la corona de la gloria.
Hasta ahora tu virtud ha sido de niña; ahora el Señor quiere tratarte
como a adulta. Y porque las pruebas de la vida adulta son muy superiores a las
de quien todavía es un niño, por eso al comienzo te encuentras desorganizada;
pero la vida del alma adquirirá la calma y tú recobrarás la quietud. Ten
paciencia por un poco más de tiempo; todo será para tu bien.
9. Las tentaciones contra la fe y la pureza son mercancía que ofrece
el enemigo; pero no hay que tenerle miedo sino despreciarlo. Mientras siga
alborotando, es señal de que todavía no se ha apoderado de la voluntad.
Tú no te desasosiegues por lo que estás experimentando de parte de
este ángel rebelde; que tu voluntad se mantenga siempre contraria a estas
instigaciones, y vive tranquila que ahí no hay culpa sino complacencia de Dios
y ganancia para tu alma.
10. A él debes recurrir en los asaltos del enemigo, en él debes poner
tu esperanza, y de él debes esperar todo bien. No te detengas voluntariamente
en aquello que el enemigo te presenta. Recuerda que vence el que huye; y tú,
ante los primeros movimientos de aversión hacia aquellas personas, debes
apartar el pensamiento y recurrir a Dios. Dobla tu rodilla ante él y con
grandísima humildad repite esta breve súplica: “Ten misericordia de mí, que soy
una pobre enferma”. Después levántate y con santa indiferencia continúa en tus
asuntos.
11. Ten por cierto que cuanto más crecen los asaltos del enemigo tanto
más cerca del alma está Dios. Piensa y compenétrate bien de esta verdad cierta
y reconfortante.
12. Anímate y no temas las obscuras iras de Lucifer. Métete esto en la
cabeza para siempre: es una buena señal que el enemigo alborote y ruja en torno
a tu voluntad, porque esto demuestra que él no está dentro.
¡Ánimo!, mi queridísima hija. Pronuncio esta palabra con gran
sentimiento y, en Jesús, te repito: ¡ánimo!; no hay que temer mientras podamos
decir con decisión, aunque sea sin sentirlo: ¡Viva Jesús!
13. Ten por seguro que cuanto más grata es un alma a Dios más tiene
que ser probada. Por eso, ¡valor! y ¡siempre adelante!
(Tomado de BUONA
GIORNATA de Padre Pio da Pietrelcina)
Traducción del
italiano: Elías Cabodevilla Garde
posted by Unknown on El P. Pío sigue cumpliendo su “misión grandísima”:
El
Padre Pío de Pietrelcina, convencido -lo solía repetir- de que «el Corazón de Jesús nos ha llamado no sólo
para nuestra santificación, sino también para la santificación de otras almas»,
y de que esa santificación depende en gran medida de la formación religiosa que
se les ofrece, no perdía ocasión de ofrecer los mensajes del Evangelio y de encargar
a otros que lo hicieran.
- Lo encargó en primer lugar a las
Congregaciones religiosas a las que fue llamando a San Giovanni Rotondo para
que abrieran y atendieran escuelas y centros de enseñanza: las Hermanas
Franciscanas de Ozzano, las Terciarias Capuchinas del Sagrado Corazón, las
Hermanas de la Inmaculada de Pietradefussi y los Terciarios Capuchinos.
- Lo encargó a los médicos en relación a los
enfermos: «Tenéis la misión de curar al enfermo; pero si
no lleváis amor al lecho del enfermo, no creo que las medicinas sirvan de
mucho... El amor no os puede hacer prescindir de la palabra. ¿Cómo podríais
manifestarlo si no es con palabras que consuelen espiritualmente al enfermo?».
- Lo encargó a los periodistas: «¡Estate atento, periodista! Reflexiona
sobre lo que escribes, porque el Señor te pedirá cuentas de ello».
- Lo encargó con insistencia especial a los padres:
«El Señor os dé hijos y después la gracia
de orientarlos por el camino del cielo». «Ponga en solo Dios todas sus preocupaciones, pues él tiene cuidado
especialísimo de usted y de esos tres angelitos de hijos con que la ha querido
adornar... Preocúpese siempre de su educación, no tanto científica cuanto
moral. Téngalos en su corazón y quiéralos más que a las niñas de sus ojos. A la
educación de la mente, mediante buenos estudios, procure unir siempre la
educación del corazón y de nuestra santa religión; aquélla sin ésta, mi buena
señora, causa una herida mortal al corazón humano».
- Lo encargó a las personas que
consideraba preparadas para impartir catequesis y formación religiosa: «Sí, bendigo de corazón la obra de dar
catequesis a los niños, que son las florecillas predilectas de Jesús. Bendigo
también el celo por las obras misioneras». «Apruebo que te dediques a ganar almas para Jesús, enseñándoles el modo
de agradarle».
*** ****
El Padre Pío ¿sigue confiando hoy el encargo de anunciar el Evangelio?
Veamos esta historia.
Era el mes de octubre del año 2005. A Amparo García Galindo, de
Segovia (España), en un momento difícil a nivel personal, le había impactado
mucho la película “Padre Pío”, que
Telecinco había emitido en Semana Santa. A partir de ese momento se dedicó con
avidez a buscar información sobre este Fraile totalmente desconocido para ella.
Su hermana María lo recuerda así: «Yo
observaba que lo único que le interesaba, la entretenía y la calmaba un poco
era leer y hablarme del Padre Pío. Así que yo, desesperada por no saber ya de
qué manera ayudarla, se me ocurrió darle la sorpresa de regalarle un viaje a
Italia para que fuéramos a ver a ese tal Padre Pío». Y, en el viaje, hubo
cosas no fáciles de explicar si el Padre Pío o su ángel custodio no andaban de
por medio. Ellas, Amparo y María, lo recuerdan y nos lo cuentan así:
«Era la primera vez que salíamos
de España. No sabíamos italiano. Cuando bajamos del avión que nos llevó de
Madrid a Bari, ya había oscurecido. Nos dieron el coche que habíamos alquilado
desde España y, como guiadas por el mejor GPS, en pocas horas estábamos en el
hotel de San Giovanni Rotondo, después de recorrer unos 150 kilómetros. Una
indisposición de María, que le exigió guardar cama, nos obligó a renunciar al
recorrido turístico que habíamos programado para después de visitar los lugares
del Santo capuchino y de rezar ante su tumba. Creemos que fue un “capricho” del
Padre Pío, que quiso hacer “su obra” en nosotras, porque nos lo manifestó con
bastante claridad. Yo, Amparo, además de cuidar de María, pude visitar, y
repetidas veces, los lugares donde él vivió y ejerció el ministerio sacerdotal.
Recé con calma ante su tumba. Me encontré con la señorita encargada de los
peregrinos de lengua española, que me atendió y orientó divinamente. Y, de no
haber sido por la indisposición de María, no habríamos conocido al capuchino
español que desde entonces es nuestro director espiritual. Colaboraba durante
todo el año, excepto en los meses de invierno, en los que, por razón del clima,
desciende considerablemente el número de los que llegan a San Giovanni Rotondo,
en la atención pastoral de los peregrinos de lengua española. Precisamente en
el día que íbamos a pasar en San Giovanni Rotondo les habían organizado, a él y
a los otros Capuchinos extranjeros que realizaban la misma labor, la visita a
los conventos donde había vivido el Padre Pío. Los días siguientes nos dedicó
todo su tiempo libre, nos fue presentando la vida y la espiritualidad del Padre
Pío y nos sacó hermosas fotografías que guardamos como inolvidable recuerdo.
¿De nuevo el Padre Pío? A María, que no pudo tomar ningún alimento en los tres
días que estuvimos en San Giovanni Rotondo, nada más subir al avión que nos
traía de Bari a Madrid, se le abrió el apetito y se comió la cena de las dos,
que sirvieron durante el vuelo».
Para Amparo éste es el cuarto curso como profesora de religión. Las
clases las imparte en el Instituto de Estudios Secundarios (I.E.S.) “Peñalara” de La Granja de San
Ildelfonso, y en los Centros de Estudios Secundarios (C.E.S.)… “La Sierra” de Pardena y
“El Mirador de la Sierra” de Villacastín, todos en la provincia de Segovia, con
un total de 180 alumnos. Para éstos es casi lo mismo decir Amparo que decir Padre
Pío. Tanto que los nuevos alumnos, si ella no se adelanta a decirlo, le preguntan
cuándo las clases van a girar en torno al Padre Pío y para cuándo el regalo de
los rosarios del Padre Pío, bendecidos por su director espiritual.
Para María éste es el tercer curso. Enseña en el Instituto de
Enseñanza Secundaria (I.E.S.) “Vega del Pirón” de Carbonero (Segovia). Tiene unos 200 alumnos, que
van, al igual que los de Amparo, desde el primer curso de la ESO hasta el
primer curso de Bachillerato. Con menos atrevimiento que su hermana Amparo,
pero, tal como van las cosas, muy pronto para sus alumnos va a ser casi lo
mismo decir María que decir Padre Pío.
Elías Cabodevilla Garde
posted by Unknown on Día a día con el P. Pío
31. Acepta todo dolor e incomprensión que vienen de lo Alto. Así te
perfeccionarás y te santificarás.
1. ¿No nos dice el Espíritu Santo que, en la medida que el alma se
acerca a Dios, debe prepararse para la prueba? ¡Animo, pues! ¡Valor!, hija mía.
Lucha con fortaleza y tendrás el premio reservado a las almas fuertes.
2. Hay que ser fuertes para llegar a ser grandes: éste es nuestro
deber. La vida es una lucha de la que no podemos retirarnos; todo lo contrario,
es necesario triunfar.
3. ¡Ay de los que no son honrados! No sólo pierden todo respeto humano
sino que, además, no pueden ocupar ningún cargo civil... Por eso, seamos
siempre honestos, desechando de nuestra mente todo mal pensamiento; y vivamos
con el corazón orientado siempre hacia Dios, que nos ha creado y nos ha puesto
en este mundo para conocerle, amarle y servirle en esta vida y después gozar de
él eternamente en la otra.
4. Sé que el Señor permite al demonio estos asaltos para que su
misericordia os haga más agradables a sus ojos, y quiere que también os
asemejéis a él en las angustias del desierto, del huerto y de la cruz; pero os
tenéis que defender alejándoos y despreciando en el nombre de Dios y de la
santa obediencia sus malignas insinuaciones.
5. Fíjate bien: siempre que la tentación te desagrade, no tienes por
qué temer, pues, ¿por qué te desagrada si no porque no quisiste sentirla?
Estas tentaciones tan inoportunas nos vienen de la malicia del
demonio, pero el desagrado y el sufrimiento que sentimos por ellas vienen de la
misericordia de Dios, que, contra la voluntad de nuestro enemigo, aparta de su
malicia la santa tribulación, y por medio de ella purifica el oro que quiere
incorporar a sus tesoros.
Digo más: tus tentaciones son del demonio y del infierno, pero tus
penas y sufrimientos son de Dios y del paraíso; las madres son de Babilonia,
pero las hijas son de Jerusalén. Desprecia las tentaciones y abraza las
tribulaciones.
No, no, hija mía, deja que sople el viento y no pienses que el sonido
de las hojas sea el rumor de las armas.
6. No os esforcéis por vencer vuestras tentaciones porque este
esfuerzo las fortalecería; despreciadlas y no os entretengáis en ellas.
Imaginaos a Jesucristo crucificado entre vuestros brazos y sobre vuestro pecho
y repetid muchas veces besando su costado: ¡Esta es mi esperanza, ésta es la
fuente viva de mi felicidad! ¡Yo os agarraré estrechamente y no os dejaré hasta
que me coloquéis en un lugar seguro!
(Tomado de BUONA
GIORNATA de Padre Pio da Pietrelcina)
Traducción del
italiano: Elías Cabodevilla Garde
posted by Unknown on El P. Pío sigue cumpliendo su “misión grandísima”:
El 16 de junio del 2002, en
la homilía de la ceremonia de la canonización del Padre Pío, Juan Pablo II no
dejó de recalcar la íntima relación que se dio en el Santo capuchino entre
oración y eficacia apostólica, entre oración y actividad caritativa. Éstas
fueron sus palabras:
- «La razón última de la eficacia apostólica
del padre Pío, la raíz profunda de tan gran fecundidad espiritual se encuentra
en la íntima y constante unión con Dios, de la que eran elocuentes testimonios
las largas horas pasadas en oración y en el confesonario».
- «Además de la oración, el padre Pío realizaba
una intensa actividad caritativa, de la que es extraordinaria expresión la
"Casa de alivio del sufrimiento"».
La consecuencia que sacó el Papa es muy clara:
- «Oración y caridad: he aquí una síntesis
muy concreta de la enseñanza del padre Pío, que hoy se vuelve a proponer
a todos».
Si esta propuesta del Padre
Pío es, como indica Juan Pablo II, para todos, lo es de modo muy especial para
los Grupos de Oración que fundó el Santo de Pietrelcina y que, sin duda, sigue
protegiendo desde el cielo.
Y no hay que olvidar que el
Padre Pío orientó de modo muy especial la actividad caritativa de sus Grupos de
Oración hacia los enfermos; y, en el momento que comenzó a realizar su gran
proyecto en favor de los enfermos, hacia el hospital “Casa Alivio del
Sufrimiento”.
*** * ***
En la ciudad de Ponce
(Puerto Rico) funciona desde hace años un Grupo de Oración del Padre Pío, que
ha aprendido bien esa hermosa lección que brota de la vida y de la enseñanzas
del Santo. Han orientado la caridad, fruto de la oración, hacia los afectados
por una enfermedad que lleva a los que la padecen a una situación de gran
desvalimiento: los enfermos de SIDA.
En el “Hospital
Episcopal San Lucas” de Ponce, propiedad de la Iglesia Episcopaliana, el
Grupo de Oración tiene cedida una parte del edificio, en la que funciona el “Albergue de enfermos terminales de SIDA”.
Bajo la responsabilidad del capuchino fray Francisco García, la actividad
caritativa de los componentes del Grupo de Oración es intensa y constante. La
capilla del “Albergue” es el lugar de sus encuentros de oración. Se hacen
presentes en las celebraciones religiosas para los enfermos, al menos en las
más importantes. Y, al acompañamiento y cuidado de los enfermos, unen otras
actividades orientadas a recaudar fondos para conseguir alimentos y medicinas
para los enfermos y lo necesario para que el “Albergue” pueda seguir ofreciendo
una ayuda, inalcanzable de otro modo para los que allí son atendidos.
El Padre Pío, hoy como durante su vida terrena,
sigue promoviendo la actividad caritativa como fruto de la oración.
Elías Cabodevilla
Garde
posted by Unknown on El P. Pío místico y apóstol
Los sufrimientos morales del Padre Pío fueron de
nuevo muy intensos en los últimos años de su vida. En este caso, en la «mano del hombre», de la que se sirvió el
Señor para asociarlo a la pasión de Cristo, tuvieron responsabilidad muy
especial algunos miembros de la Orden capuchina a la que pertenecía el Padre
Pío. Con profundo dolor, porque nunca se tendrían que haber dado esos hechos,
intentaré exponerlos en el próximo escrito. Y la tuvieron también tanto Mons.
Carlo Maccari, enviado por el Vaticano para realizar una visita apostólica al
convento de capuchinos y al hospital “Casa Alivio del Sufrimiento” de San
Giovanni Rotondo, como los que, por medios absolutamente reprobables, intentaron
desprestigiar al Fraile capuchino ante sus hermanos de fraternidad y ante otros
sacerdotes que lo apreciaban por su vida santa y por la acción apostólica que
desarrollaba.
Mons. Carlo
Maccari, convenientemente adoctrinado por quienes consiguieron que fuera él, “persona muy manejable”, el elegido,
llegó a San Giovanni Rotondo el 30 de julio de 1960 y permaneció allí hasta
mediados de septiembre, no sin haberse ausentado premeditadamente, para unos
pocos días, pocas fechas antes del 10 de agosto, con el fin de no estar
presente en la celebración de las bodas de oro de sacerdocio del Padre Pío.
Además, se atrevió a dejar una serie de disposiciones en relación a la fiesta,
como la prohibición al arzobispo de Manfredonia, Mons. Andrea Cesarano,
de participar en la celebración y al padre Agustín, ya octogenario, de
pronunciar el discurso que, con gran ilusión, había preparado para la misma. Y
no es descabellado atribuirle alguna responsabilidad en estos dos hechos: que
el Vaticano bloqueara los telegramas y cartas dirigidos en esos días a San
Giovanni Rotondo “vía Vaticano”, y que llegaran el saludo y la bendición del
Papa a dos capuchinos de la provincia religiosa del Padre Pío, que celebraban
el mismo acontecimiento que su cohermano, pero no a éste, a pesar de que el
superior provincial los había solicitado para los tres.
Omitiendo datos que ocuparían
muchas páginas llenas de podredumbre moral, baste decir que, en uno de los
volúmenes que recogen el Proceso de Beatificación y Canonización del Padre Pío,
se lee como resumen de lo que manifestaron sobre la visita apostólica de Carlo
Maccari los testigos llamados a declarar: «Con
alguna excepción, las opiniones de los testigos sobre la persona y más aún
sobre la actuación de Mons. Maccari son negativas. Se critica su carácter, el
método de actuación, la frivolidad al acoger acusaciones gravísimas contra el
Siervo de Dios, y de modo especial las conclusiones erróneas a las que llega y
las deplorables consecuencias de su visita, llevada a cabo con la rúbrica de
ligereza, parcialidad y prevención».
Entre las «acusaciones gravísimas», que acepta el Visitador y que transmite en
su Relación al Santo Oficio, está la de Elvira Serritelli, que Mons. Maccari la
escribe de este modo: «En pocas palabras,
según Elvira, desde el año 1922 hasta casi el 1930 el Padre Pío habría tenido
relaciones íntimas, completas y prolongadas con ella, incluso varias veces a la
semana; pero todo habría tenido lugar sin “malicia alguna” ni de una parte ni
de la otra». Y va más lejos al escribir: «Por lo manifestado por Elvira, las “relacionas íntimas” del Padre Pío
habrían continuado después del año 1930 con Cleonice Morcaldi». Estas
calumnias, aceptadas y trasmitidas a la Santa Sede por un Visitador apostólico
nombrado por el Papa, fueron la causa de que el Santo Oficio negara una y otra
vez la autorización para abrir el Proceso de Beatificación y Canonización del
Padre Pío. Sólo en octubre de 1982, tras conocer la índole psicológica y moral
de la Serritelli, el Santo Oficio concedió la mencionada autorización y el Proceso
pudo abrirse en el santuario de Nuestra Señora de las Gracias de San Giovanni
Rotondo el 20 de marzo de 1983.
La bien documentada biografía “PADRE PIO da Pietrelcina” de Luigi
Peroni informa de un hecho que, sin duda, merece el calificativo de repugnante
y diabólico, que tuvo lugar en torno al año 1960. Se trata de un grupo de
mujeres que, guiadas y pagadas por terceras personas, debían llevar a cabo, no
en grupo sino cada una por su cuenta, un plan realmente siniestro: confesarse por
algún tiempo con los sacerdotes capuchinos de San Giovanni Rotondo, hacerse pasar
por persona piadosa y devota para que su posterior declaración fuera creíble al
confesor, para terminar manifestándole que el Padre Pío se había comportado
moralmente mal con ella, y de este modo desprestigiarlo ante sus propios
hermanos de fraternidad y crearle nuevos enemigos. Una de estas repugnantes
calumniadoras se acercó en diversas ocasiones al confesonario de un famoso
profesor de derecho canónico de Roma, repitiéndole la falsa acusación y
consiguiendo que cambiara radicalmente de opinión en relación al Padre Pío, que
hasta entonces era de veneración y estima.
Para terminar, una breve
referencia a un punto de una declaración jurada de María Grazia Massa, de San
Giovanni Rotondo, hija espiritual del Padre Pío desde los primeros años de la
llegada de éste a aquella población. La emitió el 23 de agosto de 1977 y fue enviada
a la Congregación de los Santos el 3 de marzo de 1980. María Gracia sabía lo
que Elvira Serritelli había manifestado a Mons. Maccari en relación al Padre
Pío, porque se lo había contado al detalle Marietta Serritelli, hermana de
Elvira. Además, al ser llamada a declarar por el Visitador, esté le había
preguntado de forma brusca: «¿Usted cree
que Elvira y Ángela Serritelli son capaces de calumniar?». En su
declaración escribe: «Cuando en confesión
le dije (al Padre Pío) todo lo que
sabía de la negra calumnia, él me respondió: “Lo sé, lo sé, hija mía. Sé todo. Pero ¿qué me importa si han arrojado
fango sobre mi pobre persona durante mi vida y, como consecuencia, después de
mi muerte? A mí me basta con salvar almas y ciertas almas”. Entonces comprendí
que el venerado Padre, como otro Cristo, era correspondido con amarga
ingratitud y con negras calumnias y que él lo aceptaba todo por la salvación de
las almas. Me alejé del confesonario más serena y más convencida de la santidad
del Padre».
Ante las palabras del Padre Pío:
«Lo sé, lo sé, hija mía. Sé todo», una
pregunta: ¿Concedió el Señor al Padre Pío conocer con detalle, por medios no
humanos, lo que sucedía a su alrededor, aumentando así sus sufrimientos y su
asociación a la pasión de Cristo?
Elías Cabodevilla Garde
posted by Unknown on Día a día con el P. Pío
24. Ama siempre el sufrimiento, que, además de ser la obra de la
sabiduría divina, nos revela con mayor claridad aún la obra de su amor.
25. Dejad que la naturaleza se queje ante el sufrimiento, porque, si
excluimos el pecado, no hay nada más natural. Vuestra voluntad, con la ayuda
divina, será siempre superior y, si no abandonáis la oración, el amor divino
jamás dejará de actuar en vuestro espíritu.
26. La vida es un Calvario; pero conviene subirlo alegremente. Las
cruces son los collares del Esposo y yo estoy celoso de ellos. Mis sufrimientos
son agradables. Sufro solamente cuando no sufro.
27. El Dios de los cristianos es el Dios de las transformaciones.
Echáis en su seno el dolor y sacáis la paz; echáis desesperación y veréis
surgir la esperanza.
28. Los ángeles sólo nos tienen envidia por una cosa: ellos no pueden
sufrir por Dios. Sólo el sufrimiento nos permite decir con toda seguridad: Dios
mío, mirad cómo os amo.
29. El sufrimiento de los males físicos y morales es la ofrenda más
digna que puedes hacer a aquel que nos ha salvado sufriendo.
30. Gozo inmensamente al saber que el Señor es siempre generoso en sus
caricias a tu alma. Sé que sufres, pero el sufrimiento ¿no es la prueba cierta
de que Dios te ama? Sé que sufres, pero ¿no es este sufrimiento el distintivo
de toda alma que ha elegido por su porción y su heredad a Dios, y a un Dios
crucificado? Sé que tu alma está siempre envuelta en las tinieblas de la
prueba, pero que te baste saber, mi querida hija, que Jesús está contigo y en
ti.
(Tomado de BUONA GIORNATA de Padre Pio da Pietrelcina)
Traducción del
italiano: Elías Cabodevilla Garde
posted by Unknown on El P. Pío sigue cumpliendo su “misión grandísima”:
El “también” del título indica que ya lo
hicieron antes otros Papas antes de serlo. Me fijo primero en los dos de los
que nos consta con certeza: Pablo VI y Juan Pablo II. Y me refiero después al
Papa Francisco.
- En relación a Pablo
VI, lo cuenta el comendador Galletti, hijo espiritual del Padre Pío,
que, a los pocos días de lo que aquí se cuenta, tuvo que volver a Milán (Italia)
para transmitir al Cardenal Montini este encargo del Padre Pío: «Di a su Excelencia que, cuando muera este
Papa (Juan XXIII), él ha de ser su
sucesor».
El hecho ocurrió en
los primeros meses del año 1959, en Milán, en la “Casa de la Providencia de D. Orione”. Se encontraron, en visita al sacerdote
D. Benedetto Galbiati, el mencionado comendador Galletti y Mons. Montini, éste Arzobispo
de Milán. No se conocían y fue el sacerdote enfermo el que los presentó, uno al
otro. Montini, al saber que Galletti era un hijo espiritual del Padre Pío y
colaborador en la gestión administrativa del hospital “Casa Alivio del Sufrimiento”, fundado por el Fraile capuchino en San
Giovanni Rotondo, le pidió que llevara al Padre Pío su saludo muy expresivo y
que le dijera que el Arzobispo de Milán le suplicaba oraciones y una bendición
especial para él y para su Diócesis.
Esta petición de oraciones
por él del Arzobispo Montini no brotaba de la nada. La veneración que sentía
por el Padre Pío queda patente, entre otros muchos, en estos dos hechos: El
mensaje de felicitación que le envió con motivo de los cincuenta años de
sacerdocio, el 10 de agosto de 1960; y sus palabras cuando supo que al Padre
Pío lo querían sacar de San Giovanni Rotondo: «Si no saben a dónde llevarlo, que me lo traigan a mi Archidiócesis. Una
misa del Padre Pío vale lo que una misión».
- En relación a Juan
Pablo II, tenemos la carta que el entonces Obispo Titular de Ombi y Vicario
Capitular de la Archidiócesis de Cracovia, Carlo Wojtyla, escribió al Padre Pío
el 14 de diciembre de 1963. El escrito comienza diciéndole que «se acordará seguramente de que ya algunas
veces en el pasado me he permitido encomendar a sus oraciones casos
particularmente dramáticos y dignos de atención». Y después de pedirle
oraciones por una señora paralítica de la Archidiócesis, añade: «Al mismo tiempo me permito encomendarle las
ingentes dificultades personales que mi pobre obra encuentra en la situación
presente».
También en el caso del
futuro Juan Pablo II, el encomendarse a las oraciones del Padre Pío tenía un fuerte
apoyo. En abril de 1948, siendo joven sacerdote, estudiante en Roma, D. Carlo
Wojtyla había visitado al Padre Pío en San Giovanni Rotondo. Al llegar a esta
ciudad del centro sur de Italia tuvo la suerte de poder intercambiar unas pocas
palabras con él, y al día siguiente participó en la misa que celebró el
Capuchino de los estigmas, de la que escribió el 5 de abril del 2002: «se me grabó como inolvidable», y pudo confesarse
con él, del que dejó escrito, en la fecha citada, este juicio: «resultó que el Padre Pío ofrecía un
discernimiento claro y sencillo, dirigiéndose al penitente con gran amor».
Pero esto no es todo.
En noviembre de 1962, desde Roma, donde participaba en el Concilio Vaticano II,
había escrito dos cartas al Padre Pío, una el día 17 y la segunda el día 28. En
la primera le decía: «Te ruego que eleves
una oración por una madre de cuatro
hijas, de cuarenta años, de Cracovia, en Polonia (durante la última guerra en
un campo de concentración, en Alemania) que se encuentra en gravísimo peligro
en la salud y en peligro de muerte a causa de un cáncer, para que Dios, por
intercesión de la Beatísima Virgen, muestre su misericordia a ella y a su
familia». Y en la segunda: «La
mujer de Cracovia, en Polonia, madre de cuatro hijas, el día 21.XI, antes de la
operación quirúrgica, ha recuperado instantáneamente la salud. Sean dadas
gracias a Dios, y a ti, Venerable Padre, te doy las más sinceras gracias en
nombre de ella y del marido y de toda la familia».
*** * ***
- En
relación al Papa Francisco,
ésta es la información que me ha facilitado Marcela González, promotora
incansable de los Grupos de Oración del Padre Pío en Argentina:
«Fue
hace dos años, el día 25 de mayo del 2011. Esa fecha, especial para mí por ser el
día del nacimiento del Padre Pío, es en Argentina una fiesta patria, en la que
recordamos el primer movimiento fuerte de independencia de España, allá en el
lejano 1810. Días antes había llegado a Buenos Aires María Nicoletta Di Favio, de 90
años, que conoció al Padre Pío cuando ella era adolescente, ya que, para verlo,
había caminado desde Campobasso a San Giovanni Rotondo. Traía una reliquia de
San Pío de Pietrelcina para la Catedral
de Buenos Aires, que le habían entregado en San Giovanni Rotondo y que yo
recogí en su casa el día anterior. El día 25 acudí a la Catedral para entregar la reliquia
al Rector de la misma, el padre Alejandro Russo. Fue grande mi sorpresa cuando,
al ingresar al comedor contiguo a la
sacristía, vi entrar por otra puerta al Cardenal Jorge María Bergoglio. Me
acerqué y le dije:
- «Padre Jorge, traigo algo para usted,
que quedará en la Catedral».
- «¿Qué me trae?».
Destapé la cajita que lo contenía y
le dije: - «Una reliquia de San Pío de Pietrelcina, un guante / mitón que
cubría la llaga de una de sus manos.Tiene el certificado de autenticación y lo
envía el Padre Guardián del Santuario de San Giovanni Rotondo».
Me miró, se emocionó y me dijo: - «Perdóneme,
me voy a retirar a orar unos minutos», y pasó a una pequeña sacristía contigua,
donde suele revestirse antes de la misa».
Por la información que me ha facilitado
Marcela González, tampoco este retirarse con la reliquia de San Pío a orar unos
minutos del actual Papa Francisco, cuando era Arzobispo de Buenos Aires, brota
del vacío. El Cardenal Bergoglio ha apoyado con interés los Grupos de Oración
del Padre Pío, tanto en la Catedral como en otras parroquias de la
Archidiócesis; y con frecuencia se encomendaba a las oraciones de los mismos.
Elías Cabodevilla Garde









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