Un hombre de Dios al servicio de los hombres

Un hombre de Dios al servicio de los hombres

Exhortaciòn "La Misericordia" por Fr. Luis Arrom*, Franciscano Capuchino


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La Misericordia de Dios, es uno de los nombres del amor de Dios, el amor tiene muchos matices y muchas dimensiones, una es la Misericordia, que sería el atributo del amor de Dios que más nos atañe a nosotros.  Misericordia,  en latín significa, tener el corazón hacía la miseria, por tanto, cuando amas a alguien con misericordia, amas a alguien desvalido,  pobre, miserable, en ese sentido, podríamos pensar,  que no siempre amamos con misericordia; podemos amar,  con amor de profunda admiración, o con amor de mutua complacencia. Cuando nosotros amamos a Dios, y nos alegramos, de que Él, sea infinitamente grande y bueno, no lo amamos con misericordia, sino que lo amamos con admiración, con espíritu de alabanza.

La palabra Misericordia,  con este significado, aparece mucho en las Sagradas escrituras, es una  traducción latina de vocablos hebreos, que expresan esta noción de misericordia, pero con matices, con una riqueza que nosotros no podemos percibir en una traducción normal de la Biblia. La Misericordia, en muchas ocasiones es sinónimo en la Biblia, de entrañas de madre, incluso designa el útero de una madre, cuando un hebreo escucha esta palabra, ya sabe que se está hablando del amor que una madre tiene por su niño,  que ha tenido en su vientre y que ha dado a luz.

La Misericordia, la traducimos también por expresiones hebreas que significan, el amor fiel, el amor que siempre está a tu lado. De hecho la Virgen María, expresa como Madre ese tipo de amor, la Virgen está junto a su Hijo en la Cruz, es un amor fiel, y evidentemente es un amor de Madre.

Es muy bonito, que el pueblo de Israel, invocará este amor de Dios, este amor materno, que nosotros traducimos como Misericordia. El amor materno, es un amor que ama, mucho más de lo que es amado a menudo, es un amor que ama porque ama, cuando amas a tu hijo, sobre todo cuando no se porta bien, es un amor a fondo perdido, lo quieres porque es tu hijo, no porque haga algo por tí, incluso puede ser al contrario, pero no puedes no quererlo, porque  es tu hijo.

Así la Biblia, nos quiere presentar el amor de Dios, por eso no es cierto, eso que muchas veces se dice, de que el Dios del Antiguo Testamento, es el Dios de la severidad, y el Dios del Nuevo, es el Dios de la Misericordia; es verdad que Jesucristo remarca de una manera muy fuerte, la Misericordia de Dios, pero ni en Jesús, está ausente la justicia, ni la Misericordia, está ausente en el Antiguo Testamento, ni mucho menos. Alguna de las expresiones más conmovedoras de esta ternura de Dios, están en  las páginas del Antiguo Testamento. Hay aquel texto del profeta  Isaías,  que dice ¿ puede una madre olvidarse del fruto de su vientre...? pues aunque eso pasara, yo no te olvidaría, es el capítulo 29, del profeta Isaías, versículo catorce, también en el profeta Oseas, el Señor se expresa con esa ternura, y dice. “... Cuando Israel era pequeño, yo le enseñaba a caminar, lo cogía entre mis brazos, apoyaba mi mejilla contra la suya...”;  son una serie de expresiones en las que Dios, expresa una fuerte ternura por su pueblo de Israel, incluso en una ocasión le dice a su pueblo Israel: “ ¿ Cómo te voy a castigar si se me remueven las entrañas...?” . Es una madre que sufre por su hijo, que se ve obligada a reprenderlo a castigarlo, por su  bien, para que vuelva con Él, para que vuelva a vivir de una manera prudente, para que no se auto destruya, pero en el fondo, en todas esas reprensiones que hace Dios a su pueblo, hay un amor entrañable, de Madre.

El  Dios, que aparece en las páginas de la Biblia, no es un Dios pagano, que desea que los hombres le sirvan con sacrificios, que le den culto, le honren, simplemente porque tiene un ego enorme, infinito. El Dios del Antiguo Testamento da unas reglas a su pueblo, para que viva de manera prudente y feliz, para que viva de una manera auténticamente humana,  para que viva como un hijo suyo; y si el Dios del Antiguo Testamento, el Dios de Israel, manifiesta dolor, enojo, decepción, son sentimientos humanos, que quieren decir que el Dios de la Biblia,  no es un Dios insensible, sino que es un Dios, que nos ama profundamente, como una madre, que no soporta que su hijo se auto destruya, y que ya no sabe qué hacer, para que su hijo reaccione. Sería  inacabable, citar todos los textos del Antiguo Testamento, que hablan de la Misericordia de Dios; cuando Dios se revela a Moisés, en el Sinaí, le dice:
” Lento en la colera, rico en misericordia...¨

También  hay Salmos que nos hablan de una manera muy especial de la Misericordia de Dios, el Salmo 136, es una letanía a la Misericordia de Dios, va citando,  lo que Dios ha hecho por la creación: “ Al que hizo el sol, la luna, las estrellas, alabadlo, porque es eterna su misericordia...” luego va citando lo que hizo Dios por el pueblo de Israel, : “ Lo liberó de la esclavitud...” y va repitiendo a modo de letanía: “ ...porque es eterna su Misericordia”. Por tanto Dios, ya se revela desde el inicio, como el Dios de la Misericordia,  el Dios, que tiene entrañas, que tiene piedad, que ama a aquel que muchas veces no le es fiel, que ha caído en la miseria del pecado, pero le ama.

Esta Misericordia de Dios, no es solamente una Misericordia perdonadora, sino que es una Misericordia, vivificadora, comunica la vida, salvadora,  Dios perdona, pero Dios, también comunica la fuerza para vivir de una manera buena, justa. Dios te transforma.

En la vida de Jesús, aparece constantemente la Misericordia de Dios, constantemente,  Jesús cura  enfermos, y libera poseídos, movido por su Misericordia. Jesús, vive encuentros personales, con la gente movido por sus Misericordia, Jesús acoge a los pecadores movido por la Misericordia. Las páginas del Evangelio, están llenas de esta Misericordia de Jesús. Me viene ahora a la memoria, como antes de la multiplicación de los panes, Jesús vio aquella multitud,  y sintió, nos dice el evangelista San Mateo, que se le removieron las entrañas, le dio pena, aquella gente, porque las encontraba como ovejas sin pastor.  Dice a sus apóstoles: “  siento compasión de esta  gente. Dadles de comer. “

Cuando cura a los enfermos, cuando Jesús, se encuentra con aquel leproso que le dice: “ Señor Jesús, si quieres me puedes limpiar...”, nos dice el evangelista: “ Compadecido, lleno de misericordia, Jesús lo tocó, y le  dice.” ...si quiero, y se limpió”.  También, hay milagros que Jesús, los obró, movido por la Misericordia, por la compasión, por ejemplo, la multiplicación de los panes y de los peces, lo hizo por compasión, nadie se lo pidió; otro la resurrección del hijo de Naín, nadie le dijo que hiciera nada por aquel chico, pero cuando Jesús vio el féretro,  y el cortejo fúnebre y a la madre viuda, llorando a su único hijo, nos dice San  Lucas, que Jesús se sintió conmovido, y lo resucita, y no se lo piden.

Jesús actúa, movido por compasión. También la Misericordia de Jesús, puede actuar gracias a la fe, le decía Jesús a Santa Faustina, que la manera que tenemos de acceder a la Misericordia de Jesús es la confianza y la misericordia, que nosotros tengamos con nuestro prójimo, esto aparece constantemente en las páginas del Evangelio, gracias a la fe, y a la Misericordia del Padre, Jesús puede curar, resucitar, liberar, pero necesita esta fe. Cuando Jesús cura, muchas veces no se limita sólo a curar al enfermo, Jesús,  desea un encuentro con esa persona que ha curado, y ese encuentro siempre transparenta una gran Misericordia; por ejemplo,  cuando Jesús cura a aquella mujer que perdía sangre,  que le toca el manto, y queda curada,  Jesús busca a la mujer: “ ¿ Quién me ha tocado...? “, porque quiere hablar con ella, quiere verla, y Jesús, le dice: “ Hija, ten confianza, tu fe es grande, tu fe te ha salvado”.

Leí, hace poco un libro, que examinaba los evangelios, traducidos a la lengua siríaca, una lengua muy parecida a la que habló Jesús. Los Evangelios, fueron escritos en griego, pero los cristianos de Siria, los tradujeron a su lengua, parecida a la que hablaba Jesús, y este autor dice, que en este momento, Jesús utiliza unas palabras de gran ternura con esta mujer, alaba su confianza, y no la llama hija, la llama con un apodo cariñoso, la llama pequeñita,  bonita... Jesús era alguien lleno de ternura, con los pobres, con los pequeños,  igual que  cuando resucita a la hija de Jairo, y le dice : “ Corderito levántate...”; Jesús era alguien lleno de ternura, de compasión, hacía lo pequeño, hacia lo frágil.

Aparece de una manera eminente, la Misericordia de Jesús, con los pecadores.  Una Misericordia, llena de  delicadeza, por ejemplo, cuando Jesús, se invita a casa de Zaqueo, Jesús, no le dice a  Zaqueo,. “ Mira Zaqueo, se que eres un estafador, pero Dios te perdona, Dios te quiere...”, no se lo  dice, simplemente se auto invita a su casa, y este auto invitarse sirve para Zaqueo, que se pregunta, cómo es posible que este hombre santo, quiera dormir bajo mi mismo techo, cómo es posible, que no tenga miedo a contaminarse, que no tenga miedo a las críticas que le van a hacer. Se sintió tan querido por Jesús, que este  hombre cambió, y dijo: “ Mira a partir de ahora, voy a dar la mitad de mis bienes, a los pobres, y  evidentemente a devolver lo que he estafado”,  esto es lo que  hace la Misericordia de Jesús.

También, recordáis aquel episodio de aquella mujer pecadora que mojaba los pies de Jesús, con sus lágrimas, los ungía con perfumes, y los llenaba de besos, aquella mujer, se ha  sentido tan amada, tan respetada por Jesús, que no sabe como agradecérselo, nadie la había tratado de esa manera, es una Misericordia, que no la humilla, que le abre las puertas a la vida, por eso la  Misericordia de Dios, es una atributo divino, la Misericordia, es fuente de vida, y la falta de Misericordia, es fuente de muerte,  la Misericordia, le permite a esa mujer, ser una mujer nueva, pura,  santa.

La Misericordia, Jesús la manifestó muchas veces comiendo con pecadores, cobradores de impuestos, y gente de mala reputación, pero hay una cosa, muy interesante, porque San Lucas, nos dice que en una ocasión, en que Jesús comía con esta gente,  y le criticaban,  Jesús justifica su conducta, explicándonos cómo es Dios. Jesús nos dice: “ Si Dios es así, no os ha de sorprender que yo actúe así”, de esta manera Jesús, nos está diciendo, que sus manera de actuar, es la manera de actuar propia de Dios, nunca hemos de  pensar que Jesús, es de una manera y Dios de otra, eso es absurdo. Jesús es la imagen  humana de nuestro Padre del Cielo, quien ve a Jesús ve al Padre.

La Misericordia, de Jesús, es la Misericordia del Padre, por eso Jesús, nos contará la parábola del hijo pródigo, que nos  habla de una manera muy elocuente de la Misericordia del Padre. El Padre recibe a su hijo, con una amor sin condiciones, su hijo se ha portado muy mal con él, conocemos de sobra la parábola,  le ha pedido la herencia antes de que se muera, la ha malgastado,  tendría mucha razón el padre, si dijera: “ Mira hijo yo te perdono, pero  me tienes que devolver lo que te di, vas a trabajar,  unos  cuantos años y me lo devuelves”; pero el padre no hace eso, le recibe, le besa, no le deja acabar sus excusas, su hijo quiere darle una larga explicación, y él no le deja, sólo le abraza y lo besa, y le prepara un gran banquete, le da ropa nueva. Ese hijo resucita de verdad. Dios no le reclama ninguna deuda.


         Nos  cuesta mucho a nosotros entender eso, porque no somos así,  y sin embargo  Jesús nos va a pedir que seamos así, en el sermón de la montaña, por ejemplo, Jesús el atributo divino que más  subraya es la Misericordia, porque cuando Jesús , dice: “ Sed perfectos, como vuestro Padre Celestial es perfecto...” la perfección que Jesús nos pide que imitemos, es la Misericordia, porque Jesús dirá: “ Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, tratad bien a los que os tratan mal...” y nos dirá la razón: “ Porque así es vuestro Padre que está en los cielos...” y Jesús descubre la Misericordia de su Padre a través de la  Creación, dirá: ” Mirad, si vuestro Padre hace salir el sol, sobre buenos y malos, y envía la lluvia sobre los pecadores y los justos. Su Amor no tiene límites, sed igual que Él”.

¿ Por qué el Padre es la fuente de Misericordia..? Porqué es la fuente de la vida, si nos fijamos el rencor y el resentimiento, son fruto de nuestra naturaleza caída, y de nuestra naturaleza animal,  tenemos miedo de que nos vuelvan a hacer daño, tenemos la necesidad de agredir a quien nos ha agredido, pero hacer el bien a quien me hace el mal, hacer el bien, a quien no me gusta, eso implica  una vida, una fuerza interior, que es divina, y Dios tiene esa plenitud, Dios, sólo puede dar vida, porque es pura bondad, es pura vida, es pura luz, Jesús querría que nosotros nos pareciéramos a nuestro Padre Celestial, que sintonizáramos con esa fuente de vida, con nuestro  Creador, por eso nos pide imitar este atributo divino, que es el atributo divino de la Misericordia.

Jesús, morirá practicando esta misma Misericordia, que nos enseña.  por eso, cuando  Jesús, está clavado en la Cruz, dirá: “ Padre Perdónales, porque no saben lo que hacen...”, Jesús pide al Padre Perdón, por los enemigos, incluso los excusa: “ ...no saben lo que hacen, no saben que matan al Mesías, perdónales, dales una nueva oportunidad”.

Es tan misericordioso Jesús, que incluso pide perdón por sus asesinos, porque “ no saben lo que hacen...”

* Fr. Luis Arrom acompaña los Grupos de Oraciòn de Padre Pio en Palma de Mallorca , España.
   Damos gracias por su vida y pedimos una oraciòn por èl

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