Un hombre de Dios al servicio de los hombres

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ROSARIO de ADVIENTO - NAVIDAD


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† Señal de la cruz

Rezamos este santo Rosario con meditaciones originales de Padre Pio:

-Por la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana,  por el Papa Francisco, los Obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, religiosos y religiosas, por las vocaciones.
-Por nuestra amada Argentina en tiempos de tanta confusión.
-Por los enfermos, los que están sufriendo, por las familias, los ancianos, los niños, los desamparados, los desempleados, los encarcelados, por quienes no tienen quienes recen por ellos, por los cristianos perseguidos, los refugiados, los que viven en países en guerra, por los que no tienen fe, por nuestras intenciones personales y por las almas del purgatorio.

Oración de Inicio

Niño Dios, tú que llegaste al mundo para salvar, te pido la paz.

Niño Jesús, que vienes a iluminar mi oscuridad, haz que comprenda y conozca que eres Dios. Tan pequeño y tan infinito. Tan humilde y tan poderoso. Tan especial para hacerme crecer en el Amor.

Tú Señor que eres la Paz, sana mi corazón de las heridas que me han provocado desasosiegos, rencores, odios, miedos y resentimientos. Lléname de tu paz y convierte mi corazón de piedra en un corazón tierno. Realmente que experimente un nuevo nacimiento en la misericordia de Dios Padre.

Niño Dios, tú que naciste en un pesebre, te pido que no haya más miserias en el mundo.

Da pan a los que tienen hambre. Líbrame de toda esclavitud. Transfórmame en columna de verdad anclada en tu Palabra de Vida. Tus Palabras son verdad. Capacitame para no sucumbir ante ninguna injusticia y pese a no juzgar nada, ni tan siquiera a mi mismo, sepa ponerlo todo en tus manos, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Niño Dios, tú que naciste de una madre virgen, te pido pureza en este mundo.

Limpia mi corazón, mi mente, todo mi ser. Cuéntame entre los bienaventurados porque me haces limpio, manso y humilde de corazón, a tu imagen y semejanza.
Enséñame Señor a actuar como tú lo haces. Debo aprender de ti porque anhelo vivir siempre lleno de tu luz y amor.
Que así sea !

Pèsame

Primer Misterio: 

Jesús niño te inspire cada día más amor al sufrimiento y más desprecio al mundo; su estrella ilumine cada vez más tu mente; y su amor transforme tu corazón y lo haga más digno de sus divinas complacencias.
Con estos deseos muy sinceros, que, en estos días, repetidamente, voy presentando ante Jesús niño en tu favor, comienzo mi respuesta a tu última carta, que me llegó en su momento. Quiera Jesús escucharlos todos. (Sin fecha, a María Gargani – Ep. III, p. 388)

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria

Oh Jesùs mìo, perdona nuestras culpas, lìbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las màs necesi-tadas de tu misericordia.

Ave María Purísima                                                    sin pecado concebida
Padre Pio                                                                     ruega por nosotros

Segundo Misterio:
 
Jesús Niño reine siempre en tu corazón y establezca y consolide su reino cada vez más dentro de ti. Éstos y otros semejantes son los deseos que en estos días he presentado en tu favor al Niño de Belén.
(24 de diciembre de 1918, a Antonieta Vona – Ep. III, p. 881)

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria

Oh Jesùs mìo, perdona nuestras culpas, lìbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las màs necesi-tadas de tu misericordia.

Ave María Purísima                                                    sin pecado concebida
Padre Pio                                                                     ruega por nosotros

Tercer Misterio: 

Nuestro Señor te ama, hija mía, y te ama tiernamente; y, si él no siempre te permite experimentar la dulzura de su amor, lo hace para conseguir que seas más humilde y despreciable a tus ojos. Pero no dejes por eso de recurrir con toda confianza a su santa benignidad, especialmente en el tiempo en que lo representamos como era, pequeño niño de Belén; porque, hija mía, ¿con qué otra finalidad toma él esta dulce y amable condición de niño si no es la de estimularnos a amarlo confiadamente y a entregarnos amorosamente a él? (24 de diciembre de 1918, a Antonieta Vona – Ep. III, p. 881)

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria

Oh Jesùs mìo, perdona nuestras culpas, lìbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las màs necesi-tadas de tu misericordia.

Ave María Purísima                                                    sin pecado concebida
Padre Pio                                                                     ruega por nosotros

 Cuarto Misterio:

Quiero desearte de nuevo felices fiestas del santo Niño con toda tu preciosísima familia. El Señor y la santísima Virgen te hagan cada vez más digna de la gloria eterna. Con esta fe y con estos sentimientos, os deseo a todas vosotras muy felices las hermosas fiestas del santísimo nacimiento de Jesús Niño, y hago fervientes votos para que puedas repetir-las durante el mayor tiempo posible de vida, y siempre con creciente caridad, que es la reina y madre de todas las virtudes.
(22 de diciembre de 1914, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 280)

Padre nuestro, 10 Ave María y Gloria

Oh Jesùs mìo, perdona nuestras culpas, lìbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las màs necesi-tadas de tu misericordia.

Ave María Purísima                                                    sin pecado concebida
Padre Pio                                                                     ruega por nosotros

Quinto Misterio: 

¡Oh, qué sublime es la bella virtud de la caridad que nos ha traído el Niño Dios! Todos deben llevarla en el corazón, y sobre todo quienes hacen profesión de santidad. A esta santidad el Señor, sin mérito alguno de tu parte, te ha llamado; y, si es cierto que te veo bien encaminada en la caridad, no por eso dejo de invitarte continuamente a que sigas avanzando cada día más en ella.  (22 de diciembre de 1914, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 280)

Padrenuestro, 10 Ave María y Gloria

Oh Jesùs mìo, perdona nuestras culpas, lìbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las màs necesi-tadas de tu misericordia.

Ave María Purísima                                                    sin pecado concebida
Padre Pio                                                                     ruega por nosotros


Rezamos por la intención del Papa Francisco para este mes:
“Por el servicio de la transmisión de la fe: para que las personas dedicadas al servicio de la trasmisión de la fe encuentren un lenguaje adaptado al presente, en diálogo con la cultura”.
Salve  3 Avemarìa y Gloria
Rezamos la Oración a san Miguel Arcángel  poniendo bajo su protección los Grupos de Oración del Padre Pio de Argentina , y a nuestro asesor espiritual nacional el Padre Gustavo Seivane.

“San Miguel arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio Reprímale Dios pedimos suplicantes, y tú Príncipe de la Milicia celestial arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición dela salmas, Amén.”  

Letanías de Adviento (Litaniae ad Christum ex Scriptura Sacra in  Adventu )

Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios Padre Celestial,                                                          ten misericordia de nosotros
Dios Hijo, Redentor del mundo,
Dios Espíritu Santo,
Santa Trinidad, un solo Dios,
Verbo de Dios, por Quien todas las cosas han sido hechas, (Jn. 1, 3; Col. 1, 16).
Palabra hecha carne, (Jn. 1, 14).
Mesías prometido en la Ley, (Jn. 5, 30-47).
Prefigurado por místicos milagros, (Is. 7, 14).
Predicho por los Profetas, (Miq. 5, 2).

Anunciado por Ángeles, (Lc. 2, 10-11).
Deseado por los Reyes, (Sal. 88).
Anhelado por las naciones, (Ag. 2, 7)
Enviado al mundo por el Padre, (Jn. 3, 16-17).
Concebido por el Espíritu Santo,
Sabiduría enviada desde el trono de la gloria de Dios, (Sab. 9, 10).
Deseo de los collados eternos, (1) (Gén. 49, 26).
Rocío en el vellocino de Gedeón, (Juec. 6, 37).
Zarza ardiente en fuego incombustible, (Éx. 3, 2).
Escala de Jacob, (Gén. 28, 12).
Flor de la Raíz de Jesé, (2) (Is. 11, 1).
Flor de la vara de Aarón, (Éx. 7, 12; Heb. 9, 4).
Flor que aparece en nuestra tierra, (Cant. 2, 12).
Aroma de campo bendecido por Dios, (Gén. 27, 28).
Incienso de suavísima fragancia sobre altar de oro, (Éx. 25, 6; 39, 37).
Nardo y cinamomo en huerto cerrado, (3) (Cant. 4, 12-14).
Sello puesto sobre el corazón, (Cant. 8, 6).
Piedra del monte desprendida sin intervención de mano alguna, (Dan. 2, 34).
Agua saludable sacada del pozo de Belén, (II Sam. 23, 15; I Cor. 11, 17).
Nuevo vino en odre nuevo, (Mt. 9, 17; Mc. 2, 22; Lc. 5, 37).
Agua viva que fluye como torrente desde el Líbano, (Cant. 4, 15).
Árbol de la Vida plantado en medio del Paraíso, (Gén. 3, 3).
Fuente que mana del Paraíso, (Gén. 2, 6).
Agua de la vida en fuente sellada, (3) (Cant. 4, 12; Apoc. 7, 17).
Lámpara puesta sobre candelabro purísimo, (Lc. 11, 33).
Estrella de Jacob, (Núm. 24, 17).
Cetro de Israel, (2) (Ídem).
Sol del que está vestida la Mujer, (Apoc. 12, 1).
Varón rodeado por la mujer, (Jer. 31, 22).
Verdad que brota de la tierra, (Sal. 85, 11).
Justicia que desciende del Cielo, (Ídem).
Salvador que entra por la puerta cerrada, (Ez. 44, 1-2).
Príncipe sentado en la puerta oriental, (Ez. 44, 2-3).
Linaje de la Mujer que aplasta la cabeza de la serpiente, (Gén. 3, 15).
Progenie de Abraham por la cual son bendecidas todas las naciones, (Gén. 3, 29).
Salvación y esperanza, (Mt. 1, 21; I Cor. 15, 19).
Emmanuel nuestro, (Is. 7, 14; Mt. 1, 23).

-Senos propicio,
-Perdónanos, Señor.
-Senos propicio,
-Escúchanos, Señor.
-Senos propicio,
- Ten piedad de nosotros                                                                       

De todo mal,                                                                               líbranos, Señor
De todo pecado,
De un corazón duro y perverso,
De toda costumbre malvada,
De toda pasión desordenada,
De toda aspereza de costumbres,
De toda malicia e indolencia,
De una mala y eterna muerte,
Por tu predestinación desde toda la eternidad, (Jn. 1, 1; 8, 58).
Por tu Advenimiento,
Por el misterio de tu santa Encarnación,
Por tu virginal e Inmaculada Concepción, (4) (Is. 7, 14; Lc. 1, 34-35).
Por la fe y la obediencia de la gloriosa Virgen, (Lc. 1, 38).
Por la virginal fecundidad de tu Santísima Madre, (Lc. 2, 7).
Por la plenitud de gracia comunicada a tu Madre, (Lc. 1, 28. 48).

En el Día del Juicio, nosotros pecadores,                                 “ te rogamos, óyenos” 
Que te dignes salvarnos de nuestros pecados,                               
Que te dignes dirigir a Ti todas nuestras acciones,
Que te dignes hacer que tengamos para Ti nuestra morada preparada,
Que te dignes rellenar con tu gracia todo valle de pusilanimidad,
Que nos concedas gozarnos siempre en Ti y glorificarte,
Que te dignes mirar nuestra humildad y extender sobre nosotros el brazo de tu poder,
Que te dignes colmarnos a nosotros, pobres, de tus bienes,
Que te dignes hacernos coherederos de tu Reino,
Que te dignes atender nuestras súplicas,
Hijo de Dios,


-Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
-Perdónanos, Señor.
-Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
-Escúchanos, Señor.
-Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
-Ten misericordia de nosotros.

-Cristo, óyenos.
-Cristo, escúchanos.
-Señor, ten piedad.
-Cristo, ten piedad.
-Señor, ten piedad.

Padrenuestro…

-Ven a liberarnos, Señor, Dios de las virtudes.
-Muéstranos tu Rostro y seremos salvos.
-Acuérdate de nosotros, Señor, como el pueblo de tu beneplácito.
-Visítanos con tu salvación.
-Muéstranos, Señor, tu misericordia.
-Y danos tu salvación.
-Señor, escucha nuestra oración.
-Y llegue a Ti nuestro clamor.

Oremos.

Excita, Señor, tu poder y ven, para que con tu protección merezcamos vernos libres de los inminentes peligros de nuestros pecados y con tu gracia podamos salvarnos.
Purifica, Señor, nuestras conciencias visitándolas, para que tu Hijo Jesucristo, Señor nuestro, encuentre en nosotros al venir una morada preparada para Él.
Oh, Dios, que sabes que nuestra humana fragilidad no puede subsistir a tantos peligros como nos acechan, danos salud de alma y de cuerpo para que, con tu ayuda, podamos superar los sufrimientos por nuestros pecados.
Todopoderoso e indulgente Dios, sé propicio a nuestras plegarias y libra nuestros corazones de las tentaciones de malos pensamientos para que merezcamos convertirnos en digna morada del Espíritu Santo.
Concede, te rogamos, Dios Todopoderoso, que los sagrados misterios de nuestra redención nos otorguen los auxilios necesarios a la vida presente y nos alcancen los premios de la bienaventuranza eterna. Por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

-Señor, escucha mi oración.
-Y llegue a Ti mi clamor.
-Bendigamos al Señor.
-Demos gracias a Dios.

-Y las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz.
 -Amén.


En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


Grupos de Oración del Padre Pio - Animación en Argentina

Mes de Diciembre


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1  No te importe perder, hijo mío, deja que publiquen lo que quieran. Temo el juicio de Dios y no el de los hombres. Que lo único que nos asuste sea el pecado, porque ofende a Dios y nos deshonra (AP).

2  La bondad divina no sólo no rechaza a las almas arrepentidas, sino que va también en busca de las contumaces (CE, 11).

3  Cuando os veáis despreciados, haced como el martín pescador que construye su nido en los mástiles de las naves; es decir, levantaos de la tierra, elevaos con el pensamiento y con el corazón hacia Dios, que es el único que os puede consolar y daros fuerza para sobrellevar santamente la prueba (VVN, 48).

4  Tu reino no está lejos y tú haces participar de tu triunfo en la tierra para después hacer partícipes de tu reino en el cielo. Haz que, al no poder dar cabida a la comunicación de tu amor, prediquemos con el ejemplo y con las obras tu divina realeza. Toma posesión de nuestros corazones en el tiempo para poseerlos en la eternidad. Que nunca nos retiremos de debajo de tu cetro, y ni la vida ni la muerte consigan separarnos de ti. Que nuestra vida sea una vida bebida a grandes sorbos de amor en ti para expandirla sobre la humanidad y que nos haga morir en cada momento para vivir sólo de ti y derramarte en nuestros corazones (Epist.IV, p.888).

5  Hagamos el bien mientras disponemos del tiempo, y daremos gloria a nuestro Padre del cielo, nos santificaremos a nosotros mismos, y daremos buen ejemplo a los demás (Epist.III, p.397).

6  Cuando no consigas avanzar a grandes pasos por el camino que conduce a Dios, conténtate con dar pequeños pasos y espera pacientemente a tener piernas para correr, o mejor alas para volar. Confórmate, hija mía, con ser por el momento una pequeña abeja en la colmena, que muy pronto llegará a ser una gran abeja capaz de fabricar la miel (Epist.III, p.432).

7  Humillaos amorosamente delante de Dios y de los hombres porque Dios habla a quien tiene las orejas abiertas hacia el suelo. Ama el silencio, porque en el mucho hablar hay siempre algo de culpa. Manténte en el retiro cuanto te sea posible, porque en el retiro el Señor habla al alma libremente y el alma está en mejor situación para escuchar su voz. Reduce tus visitas y sopórtalas cristianamente cuando te las hagan a ti (Epist.III, p.432).

8  A Dios se le sirve únicamente cuando se le sirve como él quiere (CE, 19).

9  En resumen, no filosoféis sobre vuestros defectos y tampoco repliquéis; continuad vuestro camino sin rodeos. No. Dios no puede abandonaros cuando vosotros, por no perderlo, permanecéis firmes en vuestras decisiones. Que el mundo se destruya, que todo esté en tinieblas, en humo, en confusión..., pero Dios está con nosotros. ¿De qué, pues, vamos a tener miedo? Si Dios habita en las tinieblas y sobre el monte Sinaí, entre relámpagos y truenos, ¿no debemos estar contentos sabiendo que estamos cerca de él? (Epist.III, p.580).

10  Agradece y besa dulcemente la mano de Dios que te pega; es siempre la mano de un padre que te pega porque te quiere bien (CE, 25).

11  El miedo cerval es un mal peor que el mismo mal (CE, 33).

12  El dudar es el mayor insulto a la divinidad (CE, 35).

13  Por medio de las pruebas Dios une a sí a las almas que ama (ASN, 44).

14  Quien se apega a la tierra queda apegado a ella. Es mejor despegarse poco a poco que hacerlo de golpe. Pensemos siempre en el cielo (CE, 64).

15  Tener miedo de perderte entre los brazos de la divina bondad es algo más extraño que el temor del niño estrechado entre los brazos de su madre (Epist.III, p.638).

16  ¡Animo!, mi querida hija; tienes que cultivar atentamente ese corazón bien formado y no ahorrar nada que le pueda ser útil para su felicidad. Y si es cierto que esto puede y debe hacerse en toda estación, es decir, en toda edad. La edad que tú tienes es la más apropiada (Epist.III, p.418).

17  En sus lecturas, hay poco que admirar y casi nada que edifique. Os es necesario del todo que, a esas lecturas, añada la de los libros santos (= Sagrada Escritura), tan recomendada por todos los santos padres. Y yo, a quien me apremia tanto su perfección, no puedo eximirle de estas lecturas espirituales. Conviene (si quiere obtener de tales lecturas tan inesperado fruto) que deponga sus prejuicios sobre el estilo y la forma con que se presentan estos libros. Esfuércese por cumplir esto y encomiéndelo al Señor. En todo esto se oculta un grave engaño y yo no se lo puedo ocultar (Epist.II, p.141s.).

18  Todas las fiestas de la Iglesia son bellas... La Pascua, sí, es la glorificación..., pero la Navidad tiene una ternura, una dulzura infantil, que me conquista por entero el corazón (GdR, 75).

19  Tus ternuras conquistan mi corazón y quedo aprisionado por tu amor, Niño celestial. Deja que al contacto con tu fuego, mi alma se derrita por amor, y que tu fuego me consuma, me abrase, me convierta en cenizas aquí a tus pies y permanezca derretido por amor y glorifique tu bondad y tu caridad (Epist.IV, p.871s.).

20  Pobreza, humildad, bajeza, desprecio, rodean al Verbo hecho carne; pero nosotros, en la obscuridad en la que está envuelto este Verbo hecho carne, comprendemos una cosa, oímos una voz, entrevemos una sublime verdad. Todo esto lo has hecho por amor, y no nos invitas más que al amor, no nos hablas más que de amor, no nos das más que pruebas de amor (Epist.IV, p.866s.).

21  Madre mía María, condúceme contigo a la gruta de Belén y concédeme abismarme en la contemplación de lo que, por ser tan grande y sublime, es para desentrañarlo en el silencio de esta grande y bella noche (Epist.IV, p.868).

22  Jesús Niño sea la estrella que te guíe a través del desierto de esta vida (AP).

23  La fe también nos guía a nosotros. Y nosotros, detrás de su luz, seguimos seguros el camino que nos conduce a Dios, a su patria; como los santos magos, que, guiados por la estrella, símbolo de la fe, llegaron al lugar deseado (Epist.IV, p.886).

24  Tu entusiasmo no sea amargo ni puntilloso, sino libre de todo defecto; que sea dulce, benigno, gracioso, pacífico y animoso. ¡Ah!, mi buena hija, ¿quién no ve en el querido y pequeño Niño de Belén, a cuya venida nos estamos preparando, quién no ve, digo, que su amor por las almas no tiene parangón? El viene a morir para salvar, y es tan humilde, tan dulce, tan amable (Epist.III, p.465s.).

25  Vive alegre y animosa, al menos en las facultades superiores del alma, en medio de las pruebas en las que el Señor te pone. Vive alegre y animosa, repito, porque el ángel, que preconiza el nacimiento de nuestro pequeño Salvador y Señor, anuncia cantando y canta anunciando que él promulga alegría, paz y felicidad, a los hombres de buena voluntad, para que no haya nadie que ignore que, para recibir a este Niño, basta ser de buena voluntad (Epist.III, p.466).

26  Jesús desde su nacimiento nos indica nuestra misión, que es la de despreciar lo que el mundo ama y busca (Epist.IV, p.867).

27  Jesús llama a los pobres y sencillos pastores por medio de los ángeles para manifestarse a ellos. Llama a los sabios por medio de su misma ciencia. Y todos, movidos por la fuerza interna de su gracia, corren hacia él para adorarlo. Nos llama a todos nosotros con divinas inspiraciones y se nos comunica a nosotros con su gracia. ¿Cuántas veces nos ha invitado amorosamente también a nosotros? Y nosotros ¿con qué prontitud le hemos correspondido? Dios mío, me ruborizo y me lleno de confusión al tener que responder a esta pregunta (Epist.IV, p.883s.).

28  Los mundanos, enfrascados en sus negocios, viven en la obscuridad y en el error, y no se preocupan de conocer las cosas de Dios, ni piensan en su salvación eterna, ni tienen prisa alguna por conocer la venida de aquel Mesías esperado y suspirado por las naciones, profetizado y anunciado por los profetas (Epist.IV, p.885).

29  Cuando llegue nuestra última hora y cesen los latidos de nuestro corazón, todo habrá terminado para nosotros y también el tiempo de merecer y de desmerecer. Tal como nos encuentre la muerte, nos presentaremos a Cristo juez. Nuestros gritos de súplica, nuestras lágrimas, nuestros suspiros de arrepentimiento, que, todavía en la tierra, nos habrían ganado el corazón de Dios y con la ayuda de los sacramentos nos habrían podido cambiar de pecadores en santos, en ese momento ya no sirven para nada; el tiempo de la misericordia ha terminado y comienza el tiempo de la justicia (Epist.IV, p.876).

30  Es difícil hacerse santos. Difícil pero no imposible. El camino de la perfección es largo, como es larga la vida de cada uno. El consuelo es el descanso en el camino; pero, apenas recuperados, hay que levantarse con rapidez y reemprender la carrera (AP).

31 La palma de la gloria está reservada para el que combate con valentía hasta el fin. Comencemos, pues, este año, nuestro santo combate. Dios nos asistirá y nos coronará con un triunfo eterno (Epist.IV, p.879).


Mensaje de Adviento - Navidad por el Padre Gustavo Seivane


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“Como niños recién nacidos, deseen la leche pura de la Palabra, que los hará crecer para la salvación, ya que han gustado qué bueno es el Señor” 1Pe 2, 2-3

Hermanos en Cristo:

El Adviento nos irá acercando a la Navidad. La Navidad nos adentrará en la luz santa del santo Nacimiento.

Celebraremos al Dios vivo. Haremos presente nuestra fe, inauguradora siempre de todo lo bello y sano. Lo que ordena santificando. Lo que eleva por encima de cualquier perturbación.

Sea la preparación al Misterio del Nacimiento de Jesucristo un camino. Un bienaventurado andar. Un dar pasos entrelazando alabanzas y agradecimientos, arrepentimientos y deseos de conversión. Un esperar atento en el que suplicar aleje temores.

“Gusten y vean qué bueno es el Señor”, sea la Palabra colmadora de estos días.
Que canten nuestros corazones al avanzar por el Adviento, ya que habrá cercanía de ángeles y de santos.

El Padre Pío nos bendecirá con alegría.

Los guardo en el corazón sacerdotal. Los encomiendo al Señor, muy agradecido por sus fervientes rezos y tareas apostólicas.

¡Santa Navidad!

La Purísima nos ampare, y sea acompañada por la estrella de nuestra fe, camino a Belén de Judá.
Paz.

                                                                  Padre Gustavo Seivane*



* Asesor nacional de los Grupos de Oración de Padre Pio, Argentina