Un hombre de Dios al servicio de los hombres

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Rosario meditado - Tiempo de Navidad


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Grupos de Oración del Santo Padre Pio de Pietrelcina
Rosario de Navidad 

† Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro.
En el nombre del Padre y del hijo y del Espíritu Santo. Amén 


Oración de Inicio

Niño Dios, tú que llegaste al mundo para salvar, te pido la paz.

Niño Jesús, que vienes a iluminar mi oscuridad, haz que comprenda y conozca que eres Dios. Tan pequeño y tan infinito. Tan humilde y tan poderoso. Tan especial para hacerme crecer en el Amor.

Tú Señor que eres la Paz, sana mi corazón de las heridas que me han provocado desasosiegos, rencores, odios, miedos y resentimientos. Lléname de tu paz y convierte mi corazón de piedra en un corazón tierno. Realmente que experimente un nuevo nacimiento en la misericordia de Dios Padre.

Niño Dios, tú que naciste en un pesebre, te pido que no haya más mi-serias en el mundo.

Da pan a los que tienen hambre. Líbrame de toda esclavitud. Transfórmame en columna de verdad anclada en tu Palabra de Vida. Tus Palabras son verdad. Capacítame para no sucumbir ante ninguna injusticia y pese a no juzgar nada, ni tan siquiera a mi mismo, sepa ponerlo todo en tus manos, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Niño Dios, tú que naciste de una madre virgen, te pido pureza en este mundo.

Limpia mi corazón, mi mente, todo mi ser. Cuéntame entre los bienaventurados porque me haces limpio, manso y humilde de corazón, a tu imagen y semejanza.
Enséñame Señor a actuar como tú lo haces. Debo aprender de ti porque anhelo vivir siempre lleno de tu luz y amor.   Que así sea !
Pèsame (Todos juntos)

Primer Misterio: 
Jesús niño te inspire cada día más amor al sufrimiento y más desprecio al mundo; su estrella ilumine cada vez más tu mente; y su amor transforme tu corazón y lo haga más digno de sus divinas complacencias.
Con estos deseos muy sinceros, que, en estos días, repetidamente, voy presentando ante Jesús niño en tu favor, comienzo mi respuesta a tu última carta, que me llegó en su momento. Quiera Jesús escucharlos to-dos.
(Sin fecha, a María Gargani – Ep. III, p. 388)
Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria
ruega por nosotros

Segundo Misterio:
 
Jesús Niño reine siempre en tu corazón y establezca y consolide su reino cada vez más dentro de ti. Éstos y otros semejantes son los deseos que en estos días he presentado en tu favor al Niño de Belén.
(24 de diciembre de 1918, a Antonieta Vona – Ep. III, p. 881)

Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria


Tercer Misterio:
Nuestro Señor te ama, hija mía, y te ama tiernamente; y, si él no siem-pre te permite experimentar la dulzura de su amor, lo hace para conseguir que seas más humilde y despreciable a tus ojos. Pero no dejes por eso de recurrir con toda confianza a su santa benignidad, especialmente en el tiempo en que lo representamos como era, pequeño niño de Belén; porque, hija mía, ¿con qué otra finalidad toma él esta dulce y amable condición de niño si no es la de estimularnos a amarlo confiadamente y a entregarnos amorosamente a él?
                     (24 de diciembre de 1918, a Antonieta Vona – Ep. III, p. 881)
Padre Nuestro, 10 Ave María y Gloria


Cuarto Misterio:

Quiero desearte de nuevo felices fiestas del santo Niño con toda tu preciosísima familia. El Señor y la santísima Virgen te hagan cada vez más digna de la gloria eterna. Con esta fe y con estos sentimientos, os deseo a todas vosotras muy felices las hermosas fiestas del santísimo nacimiento de Jesús Niño, y hago fervientes votos para que puedas repetir-las durante el mayor tiempo posible de vida, y siempre con creciente caridad, que es la reina y madre de todas las virtudes.
(22 de diciembre de 1914, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 280)

Padre nuestro, 10 Ave María y Gloria

Quinto Misterio:
¡Oh, qué sublime es la bella virtud de la caridad que nos ha traído el Niño Dios! Todos deben llevarla en el corazón, y sobre todo quienes hacen profesión de santidad. A esta santidad el Señor, sin mérito alguno de tu parte, te ha llamado; y, si es cierto que te veo bien encaminada en la caridad, no por eso dejo de invitarte continuamente a que sigas avanzando cada día más en ella.
 (22 de diciembre de 1914, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 280)

Padrenuestro, 10 Ave María y Gloria



Rezamos por la intención del Papa Francisco para este mes:

DICIEMBRE: Para que cada país decida tomar las medidas necesarias para hacer del porvenir de los más jóvenes una prioridad, sobre todo el de aquellos que están sufriendo.

ENERO: Para que los cristianos, los que siguen otras religiones y las personas de buena voluntad promuevan la paz y la justicia en el mundo.

Salve  3 Avemarìa y Gloria


ORACIÓN

Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

- Oh sapiencia, suma del Dios soberano que a nivel de un niño te hayas rebajado. Oh Divino infante, ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios.

Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

- Niño del pesebre, nuestro Dios y Hermano, Tú sabes y entiendes del dolor humano; que cuando suframos dolores y angustias siempre re-cordemos que nos has salvado.

Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

- Oh lumbre de oriente, sol de eternos rayos, que entre las tinieblas tu esplendor veamos, Niño tan precioso, dicha del cristiano; luzca la son-risa de tus dulces labios.

Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

- Rey de las naciones, Emmanuel preclaro, de Israel anhelo, pastor del rebaño. Niño que apacientas con suave cayado, ya la oveja arisca ya el cordero manso.

Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

- Ábrase los cielos y llueva de lo alto bienhechor rocío, como riego san-to. Ven hermoso niño, ven Dios humanizado, luce hermosa estrella, brota flor del campo.

Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

- Tú te hiciste Niño en una familia llena de ternura y calor humano. Vi-van los hogares aquí congregados, el gran compromiso del amor cris-tiano.

Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

- Del débil auxilio, del doliente amparo; consuelo del triste, luz del des-terrado. Vida de mi vida, mi sueño adorado; mi constante amigo, mi divino hermano.

Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

- Ven ante mis ojos de ti enamorados; bese ya tus plantas, bese ya tus manos. Prosternado en tierra te tiendo los brazos y aún más que mis frases te dice mi llanto.

Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

- haz de nuestra patria una gran familia; siembra en nuestro suelo tu amor y tu paz. Danos fe en la vida, danos esperanza y un sincero amor que nos una más.

Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

- Ven Salvador nuestro por quien suspiramos, ven a nuestras almas ven, no tardes tanto.

Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

- Oh sapiencia, suma del Dios soberano que a nivel de un niño te hayas rebajado. Oh Di-vino infante, ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios.

Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

- Niño del pesebre, nuestro Dios y Hermano, Tú sabes y entiendes del dolor humano; que cuando suframos dolores y angustias siempre recordemos que nos has salvado.

Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

- Oh lumbre de oriente, sol de eternos rayos, que entre las tinieblas tu esplendor veamos, Niño tan precioso, dicha del cristiano; luzca la sonrisa de tus dulces labios.

Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

- Rey de las naciones, Emmanuel preclaro, de Israel anhelo, pastor del rebaño. Niño que apacientas con suave cayado, ya la oveja arisca ya el cordero manso.

Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

- Ábrase los cielos y llueva de lo alto bienhechor rocío, como riego santo. Ven hermoso niño, ven Dios humanizado, luce hermosa estrella, brota flor del campo.

Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

- Tú te hiciste Niño en una familia llena de ternura y calor humano. Vivan los hogares aquí congregados, el gran compromiso del amor cristiano.

- Del débil auxilio, del doliente amparo; consuelo del triste, luz del desterrado. Vida de mi vida, mi sueño adorado; mi constante amigo, mi divino hermano.

Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

- Ven ante mis ojos de ti enamorados; bese ya tus plantas, bese ya tus manos. Prosterna-do en tierra te tiendo los brazos y aún más que mis frases te dice mi llanto.

Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

- haz de nuestra patria una gran familia; siembra en nuestro suelo tu amor y tu paz. Danos fe en la vida, danos esperanza y un sincero amor que nos una más.

- Ven Salvador nuestro por quien suspiramos, ven a nuestras almas ven, no tardes tanto.


Rezamos la Oración a san Miguel Arcángel  

“San Miguel arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio Reprímale Dios pedi-mos suplicantes, y tú Príncipe de la Milicia celestial arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que an-dan dispersos por el mundo para la perdición dela salmas, Amén.” 


SALVE

Dios te salve Reina y Madre de Misericordia , etc

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.